Edicion mayo 11, 2026

EL PUEBLO QUE PREPARA SU SANTIDAD

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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

5. Ahora, pues, si dais oído a mi voz, vosotros seréis mí especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. 

6. Vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa”. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. 

Éxodo 19. 

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Dios establece un pacto con Israel en el monte Sinaí, conforme al plan divino desde el llamamiento de Moisés. Cabe destacar aquí algunos puntos importantes: 

1. Israel ya ha experimentado la salvación en el éxodo de Egipto y el cuidado de Dios en el desierto. 

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2. La obediencia al pacto y a la Palabra de Dios no es condición para la salvación, sino para profundizar su relación con Dios. 

3. Obedeciendo al pacto y a la Palabra, Israel será un especial tesoro de Dios, un reino de sacerdotes y gente santa. El término especial tesoro fue traducido del hebreo segulá, que significa un bien precioso o tesoro único. Obedeciendo a la Palabra de Dios, podemos ser un especial tesoro para Dios. 

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Debemos ser santos, para salir al encuentro con el Dios santo. Israel acepta con gozo los requerimientos del pacto con Dios. El pasaje bíblico revela claramente quién es el Dios que establece un pacto con Israel. Debemos santificarnos para tener comunión con Él. Solo podremos hallarle en el tiempo establecido, dentro de los límites por Él impuestos. 

En el Antiguo Testamento, todo aquel que no guardare las formas, los tiempos o la distancia impuestos por Dios, morirá. Aunque hoy nosotros podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia de Dios, por los méritos de la sangre preciosa de Jesucristo, no podemos olvidar que la santidad de Dios sigue siendo letal para quienes insistimos en pecar deliberadamente.

Israel debía esperar la presencia de Dios, purificándose por dentro y fuera. Dios los llama ”Su tesoro, reino de sacerdotes y gente santa”, para revelar al mundo Su santidad. Del mismo modo, nosotros debemos presentarnos ante Dios cada día, para ser formados como adoradores y cumplir con nuestro deber sagrado. 

Por eso, humildemente, debemos pedir perdón por nuestros pecados y, con la ayuda del Espíritu Santo, alcanzaremos la misericordia. Finalmente, sintiendo la presencia de Dios, podemos presentarnos como la esposa pura de Cristo que espera Su venida. 

Dios permanece en el pueblo que se prepara para ser santo.

Dios les guarde.

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