Edicion mayo 11, 2026

Dialogar para defender el futuro productivo de La Guajira

Dialogar para defender el futuro productivo de La Guajira
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Columnista - Álvaro Romero Guerrero
Columnista – Álvaro Romero Guerrero

La discusión sobre minería en Colombia dejó de ser un tema exclusivo de las empresas del sector. Hoy está directamente relacionada con el empleo, la estabilidad económica de las regiones y la supervivencia de miles de empresas que dependen de la dinámica productiva que mueve esta industria. En La Guajira eso se siente todos los días.

Por eso el espacio “Diálogos Mineros”, liderado por la Cámara de Comercio de La Guajira y la Asociación Colombiana de Minería, llega en un momento decisivo. Mientras el país debate el futuro de la minería desde posiciones ideológicas, en los territorios la preocupación es mucho más concreta: qué va a pasar con las empresas, con el trabajo y con la economía regional si el sector sigue perdiendo competitividad.

La Guajira conoce bien lo que significa la minería para su economía. Detrás de cada operación minera existe una cadena que conecta transportadores, hoteles, restaurantes, talleres, proveedores, comerciantes y pequeños empresarios que encuentran en esta actividad una fuente de ingresos y sostenimiento. Cuando la inversión cae o la operación se desacelera, el impacto no se queda dentro de las minas; se siente en las calles, en los negocios y en los hogares.

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Durante el encuentro se habló de cargas regulatorias, incertidumbre y pérdida de confianza para invertir. Son temas que muchas veces parecen lejanos para quienes observan el debate desde otros lugares, pero que en regiones como La Guajira tienen consecuencias inmediatas. Menos inversión significa menos oportunidades, menos movimiento económico y menos capacidad para sostener el empleo.

También quedó claro que el sector ha fallado en algo fundamental: comunicar mejor lo que representa para los territorios. Durante años la conversación alrededor de la minería ha estado marcada por los extremos, mientras miles de empresarios y trabajadores que hacen parte de esta cadena han quedado invisibles dentro del debate nacional.

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Uno de los puntos más importantes de la conversación fue la propuesta impulsada desde la Cámara de Comercio de La Guajira, bajo el liderazgo de su presidente ejecutivo Álvaro Romero Guerrero, quien solicitó a la empresa Cerrejón trabajar de manera conjunta para avanzar en la creación de un clúster minero-energético. La propuesta parte de una realidad evidente en el territorio: alrededor de la minería existe una amplia red de empresas locales que dependen de esta actividad y que necesitan mayores oportunidades para integrarse y fortalecerse dentro de la cadena de suministro.

Cuando se habla de minería, muchas veces se piensa únicamente en la operación extractiva, pero detrás de ella existe un tejido empresarial conformado por ferreterías, talleres metalmecánicos, empresas de transporte y logística, hoteles, restaurantes, proveedores de insumos, estaciones de servicio, servicios de mantenimiento, seguridad industrial, tecnología, construcción y pequeños negocios que sostienen buena parte de la economía local.

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La apuesta del clúster busca precisamente conectar y fortalecer a esos proveedores locales, generar mayores oportunidades de contratación, mejorar capacidades técnicas y promover que más empresas guajiras puedan crecer alrededor de una industria que históricamente ha movido la economía del departamento. Defender el sector minero también significa defender a cientos de empresarios locales que han construido su actividad económica alrededor de esta cadena productiva.

A esto se suma otro desafío para La Guajira: preparar y fortalecer a las empresas del sector energético, especialmente aquellas vinculadas a proyectos de energías renovables que hoy avanzan en el departamento. La región tiene el potencial de convertirse en uno de los principales territorios energéticos del país, pero ese crecimiento debe traducirse en oportunidades reales para las empresas locales, promoviendo su participación en áreas como servicios técnicos, construcción, mantenimiento, logística, operación y suministro para los proyectos eólicos y solares que se desarrollan en el territorio.

Se reitera entonces que, defender hoy la sostenibilidad del sector minero también significa defender cientos de empresas locales que viven de esa actividad. Significa proteger empleos, oportunidades y la capacidad de crecimiento de una región que todavía enfrenta enormes desafíos sociales y económicos.

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