Edicion mayo 13, 2026

Respirar mal no es normal: en Colombia el asma grave se está volviendo costumbre

• La alta recurrencia de exacerbaciones genera hospitalizaciones recurrentes y costos crecientes para el sistema de salud.
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Aproximadamente 300 mil pacientes en Colombia tienen asma grave y viven en ciclos de exacerbaciones que podrían evitarse para mejorar su calidad de vida1,2

En Colombia, 10 de cada 100 adultos tiene asma¹, y según datos del ISAR, que es el registro internacional de asma grave por sus siglas en inglés, de estas personas entre el 5% y 10% padece de asma grave2, lo que equivale a aproximadamente 300 mil personas en el país. En muchos casos, estas personas normalizan los síntomas lo que deriva en un ciclo constante de exacerbaciones que no solo les impide respirar sino también les impide vivir.

El asma grave es cuando el paciente está bien tratado, tiene un tratamiento inhalatorio adecuado, controla sus comorbilidades, pero a pesar de todo eso no logra el control de los síntomas de la enfermedad.4,5 Aquello que parece un síntoma “normal” para el paciente con asma, como un aumento en sus episodios de tos, una mayor recurrencia en la fatiga en las actividades diarias o una mayor sensación de ahogo, no son síntomas normales de asma, sino que representan una exacerbación. 

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Aunque el asma grave no tiene una alta prevalencia, esta enfermedad concentra una alta carga: las exacerbaciones frecuentes y hospitalizaciones recurrentes, generan un impacto significativo en el sistema de salud y una afectación recurrente en su calidad de vida. 

Los casos de exacerbación se identifican por cualquier empeoramiento prolongado de los síntomas; por un cambio en el patrón de los síntomas, como por ejemplo si la persona antes tosía en las mañanas, pero ahora también tose en las tardes y noches; o por una pérdida en la capacidad física pues una persona podía antes fatigarse caminando, pero ahora se cansa desayunando o hablando también.6

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No obstante, los pacientes tienden a normalizar el aumento de los síntomas, incluso llegando a limitar muchas de sus actividades en el día a día relacionadas con su trabajo, el tiempo que pasa con su familia, entre otras. A este fenómeno se le llama la desesperanza aprendida generando una adaptación negativa a la enfermedad, baja percepción de la gravedad y resignación frente al empeoramiento de los síntomas que genera una baja adherencia al tratamiento, es decir que dejan de utilizar su inhalador como fue indicado, retrasos en la búsqueda de atención médica y acceso a tratamientos eficaces.3

• La alta recurrencia de exacerbaciones genera hospitalizaciones recurrentes y costos crecientes para el sistema de salud.
• La alta recurrencia de exacerbaciones genera hospitalizaciones recurrentes y costos crecientes para el sistema de salud.

Cómo está el panorama en Colombia

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En el país existe un reto estructural derivado de un sistema fragmentado donde no hay rutas claras para manejar el asma grave y donde cada institución y cada asegurador ejecutan según su propio criterio ya que no existe una guía nacional unificada. Por ejemplo, muchos pacientes diagnosticados con asma son incluidos en programas de enfermedades crónicas genéricos donde al estar junto a hipertensos, diabéticos, pacientes con EPOC, entre otros, no cuentan con una ruta establecida específicamente para asma grave.

Adicional a lo anterior, dado que estos pacientes requieren de tratamientos adicionales, según estimaciones globales, solo alrededor del 11% de los que son candidatos logra acceder a terapias biológicas. 7 Esto deja a una gran proporción de pacientes en un estado de mal control, aumentando el riesgo de complicaciones.

“En Colombia, la brecha en diagnóstico claro y acceso a tratamientos especializados hace que muchos pacientes vivan con síntomas no controlados, afectando su sueño, su capacidad de trabajar y sus relaciones. Cuando esto ocurre, no solo se compromete la salud física, sino también sus relaciones, proyectos y sueños. Por eso cerrar esta brecha es fundamental para garantizar una atención integral y mejorar la calidad de vida de los pacientes”, afirmó Efrain Esteban, líder médico del área terapéutica de Respiratorio e Inmunología de AstraZeneca

Si bien el asma es una enfermedad crónica y no tiene cura, sí es tratable y controlable. Con un diagnóstico oportuno, un manejo adecuado y un abordaje integral que incluya la salud mental, las personas pueden vivir con la enfermedad y mantener una vida activa y productiva. 

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