Edicion febrero 28, 2026
DESGOBIERNO DESCERTIFICADO
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Columnista - Arcesio Romero Pérez
Columnista – Arcesio Romero Pérez

¡Atención, Colombia! ¡Atención, planeta Tierra! ¡Atención, Departamento de Estado de EE.UU.! Nuestro querido y siempre original gobierno acaba de recibir su más reciente galardón: la DESCERTIFICACIÓN por parte de los gringos. ¡Bravo! ¡Standing ovation con tomates podridos incluidos! Porque si hay algo que este gobierno sabe hacer mejor que nadie, es coleccionar “DES”.

¿Descertificación? ¡Qué palabra tan fea! Suena como cuando te echan del club de los buenos alumnos, pero en versión diplomática y con sanciones económicas de por medio. Pero no se preocupen, ciudadanos: esto no es un fracaso… ¡es un reajuste de expectativas!

Y hablando de “DES”, permítanme presentarles la colección completa de esta administración, que bien podría exhibirse en el Museo del Caos Moderno:

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DESacierto: Desde el primer día, cada decisión parece sacada de un sorteo de malas ideas. ¿Reformar la salud SIN consenso? ¡DESacierto! ¿Cambiar el ministro cada vez que estornuda? ¡DESacierto con aderezo! ¿Negociar con grupos que ni ellos mismos saben quiénes son? ¡DESacierto en versión deluxe!

DESconsuelo: El ciudadano común, ese que paga impuestos, espera buses, y reza para que no le roben el celular, vive en un estado permanente de DESconsuelo. “¿Y ahora qué hicieron?”, se pregunta cada mañana, mientras desayuna noticias con sabor a decepción.

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DESorden: No solo en las calles, también en los discursos, en las políticas, en los nombramientos. ¿Quién está a cargo de qué? Nadie lo sabe. Es como jugar “sorpresa” con el Estado: hoy eres ministro de Hacienda, mañana estás explicando por qué no sabías que el dólar subía o bajaba.

DESmanes: Aquí entran los bloqueos sin aviso, los pronunciamientos incendiarios a las 3 a.m., las declaraciones que desmienten a otras declaraciones del mismo día. ¡DESmanes con estilo! Porque si no puedes gobernar con orden, al menos hazlo con espectáculo.

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DESaires: A los aliados, a la oposición, a los empresarios, a los militares, a los campesinos, a los indígenas, a los que votaron por él y a los que no. Todos han recibido su dosis de DESaire. ¡Incluso los perros del Palacio de Nariño ladran con desilusión!

DESCarado: Porque sí, hay que reconocerlo: este gobierno tiene el descaro de decir que todo va bien mientras el país arde en memes y protestas. “La economía está sólida”, dicen, mientras el peso se desploma como un político en encuesta. “La paz avanza”, aseguran, mientras los muertos por violencia no paran de aumentar. ¡DESCarado, pero con discurso!

DESconexión: Con la realidad, con los mercados, con el sentido común. Parece que gobiernan desde una nube ideológica donde los números no importan, las leyes son sugerencias y los hechos… ¡son opinables!

DESinformación: No confundir con “desinformación”. Aquí es peor: es DESinformación oficial. Anuncian cosas que no existen, desmienten cosas que sí pasaron, y luego culpan a los medios… ¡que son los únicos que aún intentan entender qué rayos está pasando!

DESesperanza: El regalo final. Ese sentimiento que se cuela en el alma del ciudadano cuando ve cómo, en lugar de soluciones, llegan más problemas envueltos en burocracia y buenas intenciones.

¿Y qué sigue? Pues según fuentes (muy) cercanas al gobierno, ya están preparando la DESertificación (porque al paso que vamos, hasta el desierto se va a cansar de nosotros) y la DESaparición (de la confianza, de la calma). Pero no todo es malo. ¡Tenemos récords! Somos el primer gobierno del siglo xxi en lograr que EE.UU. nos descertifique. ¡Eso es talento! Así que, mientras esperamos la próxima “DES”, recuerden: en tiempos de DESgobernanza, lo único que no se descertifica… es el humor.

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