
En aquella ocasión el juglar Samuel Antonio Martínez Muñoz, no optó por intentar encontrar a su hermano a través de un aviso por Radio Libertad de Barranquilla, en el programa ‘Rapsodia Vallenata’ que dirigía Rafael Xiques Montes.
De ser así el reconocido locutor con su estilo único hubiera podido decir. “Se le avisa a Ignacio Martínez, más conocido como ‘Nachera’, que su hermano Samuel, lo requiere con urgencia en el corregimiento de La Loma, municipio El Paso, Magdalena”.
Lo mejor que hizo Samuelito, fue hacerle una canción que paso de boca en boca hasta llegar donde estaba su hermano. “Samuelito no sabe en qué forma ha perdido a su hermano querido que se venga pa’ cá pa’ La Loma que con mucho gusto lo recibo”.
El recado cantado llegó a oídos de ‘Nachera’, en el caserío de Tronconal, jurisdicción de Chimichagua, regresando a abrazarse con su hermano porque ante esa manifestación no podía echarse al olvido, y debía estar como un soldado fiel en caso de presentarse una batalla musical. Ese hecho provocó una parranda entre familiares, paisanos y amigos. De esa manera en tres minutos y 18 segundos el mundo vallenato supo la historia de los hermanos Samuel e Ignacio Martínez.
Pero lo que Samuelito no esperaba era que esa canción cuyo nombre es ‘La Loma’, trascendiera fronteras y se constituyera en un clásico vallenato, el cual grabó inicialmente Alfredo Gutiérrez, después Jorge Oñate y Silvestre Dangond, entre otros. De igual manera, es tema de concurso en el Festival de la Leyenda Vallenata y precisamente Alfredo Gutiérrez, en dos ocasiones, ((1974 – 1986) y Álvaro López, (1992) se coronaron como Reyes Vallenatos interpretando esa obra. También lo han hecho otros acordeoneros en distintas categorías.

Es así como la famosa canción ‘La Loma’, está entre las más interpretadas en toda la historia del Festival de la Leyenda Vallenata al lado de la puya ‘Pedazo de acordeón’ de Alejo Durán y los sones ‘Mujer incomprensiva’ y ‘Yo tuve un amor’ de Adaulfo Herrera y Fredy Peralta, respectivamente.
Cabe anotar que, a Samuelito Martínez, también le grabaron diversas canciones entre las que se encuentran ‘Potrerillo’, ‘Los primeros días’, ‘La bicicleta’, ‘La mujer tetona’, ‘La mala suerte de Juana’, ‘María Barba’, ‘La corredera’, ‘El arte musical’, ‘El candao’, ‘Feliz carnaval’, ‘Los carruseles’ y ‘La vejez’.
En su paso por la vida Samuelito se prodigó con el acordeón y también dejó 10 hijos: Carmen, Alicia, Samuel, Luis Rafael, Fabio, Felipina, Patricia, Luz Elena, Jorge Luis y Jaime. Tres de ellos han seguido sus pasos. Jaime es acordeonero y Samuel y Fabio, compositores.
Precisamente, su hijo Fabio ganó en una ocasión el concurso de canción inédita vallenata del Festival de Canciones Samuel Martínez, con el paseo ‘Mi padre y mis sentimientos’. En ella narraba las vicisitudes que diariamente vivía su progenitor. “Cuando lo noto pensando, yo vivo llorando las penas por él, y aunque lo vemos cantando vive amarguras Martínez Samuel”.

Samuel Antonio Martínez Muñoz, hijo de Pedro Nolasco Martínez y Felipina Santiaga Muñoz, nació el dos de septiembre de 1922 en un hogar humilde siendo de pocos estudios, pero fue premiado con una inteligencia natural. También se destacó como hombre laborioso del campo y desde muy temprana edad aprendió a tocar el acordeón componiendo canciones donde expresaba el amor a las mujeres, el respeto a la amistad y mostraba la idiosincrasia de un pueblo trabajador.
Con su propio Festival de Canciones
En el año 1990 un grupo de amigos encabezado por el abogado, cantautor y escritor Jorge Naín Ruiz Ditta, le dio vida al Festival de Canciones Samuel Martínez. Este ha sido el más grande homenaje al juglar que se paseó por la vida tocando su acordeón, cantando, verseando y componiendo bellas canciones que fueron grabadas por grandes artistas. Este año, el certamen llega a su versión 34 en homenaje al cantante y Rey de los pueblos Farid Ortiz.
Cuando a Samuel Martínez se le comunicó que se haría un evento en su honor, anotó. “Ahora, a un grupo de muchachos, encabezados por Jorge Naín, el hijo de Francia, quieren hacerme un festival. Ojalá sirva para que me ayuden y La Loma se conozca en todo el mundo”. Samuelito asistía sin falta a su homenaje anual, hasta que las fuerzas lo acompañaron y partió de la vida el 27 de septiembre de 2004.
Desde La Loma de Calenturas donde tiene su propia escultura, Samuel Antonio Martínez Muñoz, le dijo al mundo que la mejor manera de afianzar la unión con los hermanos, era buscando abrazos de paz, para que la felicidad ingresara al corazón a través de un conducto cargado con notas de acordeón.

Al recordar su vida y obra se pone de presente que el juglar supo administrar con cuidado sus nostalgias y sufrimientos, porque la ceguera en sus últimos años no le permitía ver las claridades del destino. Murió dejando su recuerdo volando bajito y escuchándose aquel célebre canto donde cursó la más especial invitación a su pueblo amado, al que con gusto a todos se reciben.
Precisamente, al llamar a lista las añoranzas aparecen las palabras de Diomedes Díaz, pronunciadas en la tarima ‘Pedro Nolasco Martínez’, de ese terruño, la noche del domingo 18 de julio del año 2010. “Porque un hombre como Samuelito Martínez, solamente lo pare La Loma”.






