Edicion marzo 2, 2026

Ruta de la Seda hacia A. Latina y el Caribe

Ruta de la Seda hacia A. Latina y el Caribe
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Columnista - Martín Barros Choles
Columnista – Martín Nicolás Barros Choles

El presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, ejerciendo en calidad de también presidente del CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), suscribió preacuerdo con el presidente Xi Jinping, del país asiático y dragón económico, China, para direccionar la “Ruta de la Seda”, que no es otra que la implementación de conexiones e intercambios comercial, tecnológico y apoyos financieros, destinados a construcciones de infraestructuras global de desarrollo fructíferos, sobre operaciones de inversiones destinadas a innovaciones y emprendimientos; entre los continentes: Asia, Europa, África y América Latina. Anteriormente esta ruta estaba trazada entre China con países de Europa del Este, en tránsito por Turquía.

La firma del citado preacuerdo, direccionado a viabilizar la “Ruta de la Seda” entre América Latina y China, ha generado tormenta en Estados Unidos, cuestionando las relaciones de América con China, como si a esas naciones de A.L. les careciera libertad dispositiva y estuvieran sometidas a condicionamientos del régimen norteamericano. Basta con cumplir compromisos suscritos en acuerdos, no la de limitar aperturaciones de nuevas relaciones sobre asuntos no comprometidos, sin estar afectados por hipotecas o embargos que inhiban o bloqueen.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, rechaza de manera tajante las nuevas relaciones comerciales de América con China, cuando contradictoriamente, empresas de la referenciada nación tienen amplio portafolio de producción y comercialización desde la nación asiática, revolucionada por el presidente Trump con las imposiciones desbordadas de aranceles, sobre los cuales han comenzado a reversar, generando grandes pérdidas por desajuste, incertidumbres e inestabilidad relativas, que afectan producción y comercio originado por empresas americanas en China. En igual forma, imponer aplicaciones de aranceles extremos a importaciones de EE. UU. en materias primas para producción de marca americana.

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Las relaciones exteriores de Colombia se fundamentan en la soberanía nacional, libre de colonialismo y protectorado internacional, respetando de igual forma la autodeterminación de los pueblos y el reconocimiento de principios del derecho internacional universal.

En uso de la autonomía de que goza la nación, el presidente está facultado para concertar y concretar, con intenciones de formalizar acuerdos entre naciones, para compartir negocios e intercambiar asuntos de variedades, relacionadas en documentos suscritos entre las partes, para prácticas y ejercicios de operaciones legales. Colombia no tiene por qué pedir permiso al gobierno de EE. UU. para suscribir acuerdos de intercambios y apoyos en infraestructuras y tecnología, para mejorar sus condiciones internas y ampliar extensión comercial a nuevos mercados, sin que en nada tenga que afectar las buenas relaciones que viene manteniendo con los Estados Unidos.

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Han sido muchas las críticas que le han llovido al presidente Gustavo Petro, por miedo a las reacciones absurdas que ejerza el presidente Donald Trump, con aplicaciones de sanciones, bloqueos económicos y limitaciones financieras e imposición de elevados aranceles a los productos exportados de Colombia.

Pareciera que viviéramos en los tiempos cavernícolas primitivos, esclavismo o feudalismo, donde el predominio absoluto radicaba en los poderosos, que eran venerados como reyes, amo o patrón, con derechos fuera de límites, para hacer y abusar, excediéndose de irrespetos y arbitrariedades reprochables, alabados como Dios por súbditos y sumisos dependientes, mirándolo de rodillas, defendiendo a sus verdugos, no obstante estar sometido a condiciones deprimentes, frente a otros que se resisten a injusticias sociales y se rebelan contra las humillaciones y tratos degradables, ocasionándoles persecuciones, castigos y ejecuciones. Muchos rebeldes no tienen la suerte de vivir y terminan víctimas de poderes desbordados en dictadura y tiranía criminal, ensañados en asesinatos selectivos contra quienes recriminen, cuestionen y denuncien las perversas acciones de terror y horrores.

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A Donald Trump, un delincuente elegido presidente en Estados Unidos, violador de normas legales internacionales, pisoteando los acuerdos suscritos relacionados con tratados de comercio internacional, bilaterales y multilaterales, avalados por los congresos o poderes legislativos de las naciones que los suscriben, no debemos mostrarle debilidades ni tenerle miedo por temor a castigos, cuando se cumpla con las disposiciones establecidas en los acuerdos, generadoras de obligaciones y sanciones condenatorias indemnizables por causas de incumplimiento.

Contra Estados Unidos llegarán a estrados judiciales múltiples demandas por incumplir tratados de comercio internacional; de seguro no serán todos los países perjudicados por temor a la bestia de Trump y sus represalias, para que no les quiten o pierdan los regalitos de dádivas que provienen del gobierno norteamericano, restándole fortaleza a la dignidad de gobierno, por sumergirse supeditándose a la dependencia marginal y maldita. Nos va mejor, parándonos firme en la raya con criterio. Comportarse sumiso y debilucho, aceptando posturas indebidas y abusivas, reprochables, cuestionables y rebasando tolerancias de mala fe; de nada sirve aceptarlas.

Si Estados Unidos está negociando con China, después de las desatadas alzas en las tarifas de aranceles, impuestas vía orden ejecutiva o dictatorial por el presidente Donald Trump, ¿por qué Colombia, nación libre y soberana, no pueda negociar o tenga que consultar y pedir permiso a los Estados Unidos, para manejos de relaciones y políticas internacionales, de intercambios, apoyos y cooperaciones mutuas; comercio, cultura, medio ambiente, educación, deportes, tecnologías y otras, entre naciones o países?

¿Se podría considerar la intención del presidente de Colombia, Gustavo Petro, de pegársele a la trilla de la “Ruta de la Seda” un peligro para la seguridad nacional de EE. UU.? Lo que sí debe ser pertinente para el presidente Gustavo Petro es prevenirse de los conflictos de interés particulares y de provocaciones bélicas.

Relacionarse en cordialidad armónica, con respeto a las diferencias, sin colocarse por encima de los demás, es vía formal de entendimiento y comprensión, para prevenir conflictos y guerras, que nada bueno nos dejan, después de tragedias de toda índole, horrores y dolor. ¿Por qué no se limita la producción de armas de fuego, biológicas, atómicas, nucleares y demás en las industrias militares de imperios económicos o ideológicos, para erradicar parte de sus usos, utilizados para matar desde seres humanos hasta destrucción ambiental?

Jueces y magistrados de Estados Unidos están frenando órdenes ejecutivas dictadas por el presidente Donald Trump por violar convenios internacionales en diferentes asuntos, pidiéndole al Congreso que apruebe de manera urgente una ley que les valide el cumplimiento de las órdenes ejecutivas expedidas, para el quite a operaciones del poder judicial y continuar amparado en la ley que lo faculta para dictar órdenes exprés sin intervenciones de tribunales y cortes judiciales, pero tiene objeciones en el mismo partido del presidente, el Republicano, en Cámara de Representantes y Senado, donde gozan de mayoría en ambas, pero está trabado el asunto y el presidente estadounidense se ha aquietado.

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