
19. “Ahora, pues, Jehová, Dios nuestro, sálvanos, de sus manos, para que sepan todos los reinos de la tierra que sólo tú, Jehová, eres Dios”.
2 Reyes 19.
Ezequías sube al templo después de recibir amenazas. Extiende las cartas de Senaquerib y ora delante de Dios, creyendo que tiene poder para revertir la situación. Él es el Único Dios de todos los reinos de la tierra, el Creador.
Dios oye lo que dicen los hombres y escudriña la obra de sus manos. Y pide a Aquel que oye y ve todas las cosas, juzgue a Senaquerib por la soberbia de su corazón. Aunque Asiria haya conquistado pueblos, sus dioses son obras de hombres. Pero Dios es un Dios viviente, y salvará a Su pueblo Judá. Ezequías confiesa que cuando esto suceda, todos los reinos de la tierra sabrán que solo Jehová es Dios. El pueblo que ha establecido un pacto con Dios puede descansar en la fidelidad divina.

Dios oye la oración de Ezequías y responde a su clamor. Declara que la ciudad de Jerusalén presenciará el trágico fin del rey de Asiria y se burlará de él, por haber alzado su voz y levantado altanero sus ojos. Las guerras de conquista de Asiria habían sido decretadas por la voluntad de Dios, siendo esta nación, un instrumento en Sus manos.
No obstante, el rey de Asiria se ha jactado de su poder militar, con soberbia en su corazón, como si él fuese dios. Por tanto, Dios declara Su juicio en su contra. Le pondrá garfio en su nariz y freno en sus labios como si fuese una bestia salvaje y rebelde, y lo hará volver de donde vino, a Asiria. Ciertamente será castigado el que blasfema contra Dios con soberbia.
En el momento más crítico, Ezequías busca a Dios primero. No se preocupa por cómo lo percibirán sus adversarios y sube al templo a orar, sin dejarse vencer por el miedo. Confía firmemente en Dios, quien juzgará al enemigo y le pide la salvación. Su oración es una expresión de su obrar y una demostración de fe que confía únicamente en Dios. Cuando sabemos quién es Dios, que es el objeto de nuestra oración, podemos enfrentar las crisis y adversidades de la vida sin temor. Dios, el Creador y Soberano de todo el universo, el Único verdadero Dios, nos guía por el camino de la salvación.
Dios se convierte en la verdadera ayuda y salvación para quien ora en medio del peligro. Dios les guarde.






