Edicion junio 30, 2026

NO ENVIDIE EL PROGRESO DEL MALVADO

NO ENVIDIE EL PROGRESO DEL MALVADO

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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

1. “No te impacientes a causa de los malignos ni tengas envidia de los malhechores,

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2. porque como la hierba serán pronto cortados y como la hierba verde se secarán”.

Salmos 37.

La prosperidad de los impíos nos produce desánimo. Pero esta prosperidad es como las plantas silvestres, que crecen rápido, pero también se marchitan al poco tiempo. ¡No dejemos de confiar en la justicia de Dios y de esperar su tiempo!. Por otro lado, aquellos que creen ser los dueños de su vida, siempre se comparan con otros.

Pero los que confían en Jehová, examinan su caminar tomando como espejo a los impíos. El estado de nuestro corazón determinará el camino que tomamos. Si nos enfocamos en la prosperidad de los impíos, no podremos evitar el desánimo y la envidia; pero si miramos a Dios, nos gozamos por lo que Dios nos ha dado y aprendemos a disfrutarlo.

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El principio que rige en cuanto al cumplimiento de los deseos del corazón, es esperar en Jehová. Si planificamos algo en forma precipitada, terminaremos confiando más en los hombres que en Dios. Nos disgustamos cuando vemos la prosperidad de los impíos, sentimos envidia, nos quejamos porque creemos que es injusto tener que esperar tanto para ver nuestros sueños cumplidos.

Los impíos podrán prosperar por un momento, pero ciertamente su fin es la destrucción. Pero los que esperan en Jehová y anhelan a Dios con mansedumbre, alcanzarán la bendición de Dios. La clave para alcanzar la paz y la felicidad en un mundo lleno de maldad como este, es “esperar el tiempo de Jehová, confiando plenamente Él”.

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Somos puestos a prueba constantemente por la contradictoria realidad de que al malhechor le va bien y al justo le va mal. Sin embargo, esta prueba nos hace ver cuanto confiamos en Dios Si nos quejamos y los envidiamos, caeremos en la tentación, pero si confiamos y esperamos en Él, tendremos la paciencia para ser testigos de Su justicia.

El fiel no debe envidiar jamás el bienestar del malvado y debe mirar siempre hacia el progreso eterno del justo.

Dios les guarde.

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