
26. Pero Jehová se había enojado contra mí a causa de vosotros, por lo cual no me escuchó, sino que me dijo: “¡Basta!, no me hables más de este asunto.
27. Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos hacia el oeste, el norte, el sur y el este, y mira con tus propios ojos, porque no pasarás el Jordán”.
Deuteronomio 3.
Moisés anhelaba entrar a la tierra prometida, pero no le fue permitido. En Cades, el pueblo reclamó enojado porque no había agua. Moisés oró y Dios le dijo que ”hablara” a la peña y el agua brotaría. Pero, quizás enojado por el reclamo del pueblo, no tuvo fe para sólo hablar a la peña y alzó su mano y la golpeó dos veces. El agua salió, pero Dios se enojó con él porque no tuvo fe y no lo santificó delante de Israel (Nm. 20:12). Por tanto, Dios le dijo que él vería pero no entraría a la tierra prometida.
Moisés tenía la esperanza de poder entrar y oró a Dios para que se lo permitiera. Dios respondió que ya no hablara más del asunto. Y le concedió que subiera al monte Pisga para mirar todo Canaán. En silencio, Moisés aceptó la palabra de Dios y no pidió más. Fue un gran líder que aceptó con paz la palabra de Dios y obedeció.

Un buen líder sabe preparar al siguiente líder que le sucederá. No puede ser un gran líder quien sólo vive sumido en sus logros. Moisés fue un gran siervo de Dios, que liberó a Israel de la esclavitud en Egipto y lo guió por el árido desierto, obedeciendo los mandamientos de Dios. Y hasta ahí fue la misión de Moisés. La tarea de cruzar el Jordán, conquistar y establecerse en Canaán, le correspondía al siguiente líder.
La última misión de Moisés era ayudar a Josué, ”instruirlo, animarlo y fortalecerlo” para que cumpla bien su misión. Con la convicción de que era Dios quien había hecho todas las obras, Moisés exhorta a Josué a confiar en Dios sin temor. En la imagen de Moisés, cumpliendo fiel su deber hasta el final, podemos ver la imagen del verdadero líder.
Un pasaje que, a veces, interpretamos mal es Filipenses 4:13. Al versículo ”Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” lo consideramos como una fórmula para el éxito. Es cierto que no hay nada imposible para Dios, porque Él es Todopoderoso pero, muchas veces, Dios no nos da las cosas que deseamos. Y es que para entender Filipenses 4:13 hay que conocer los pasajes previos. En los versículos 11 y 12, Pablo confiesa que ha aprendido todos los secretos para soportar el hambre y la escasez. Es decir, el ”Todo lo puedo” no significa que el encarcelamiento y el hambre vayan a cambiar o se puedan evitar; lo que quiere decir es que se podrán soportar.
Aquí debemos discernir entre la espiritualidad para superar, que cambia nuestra circunstancia, y la espiritualidad para soportar, que abraza esa misma circunstancia. Aquellos que superan la situación difícil llegan a ser líderes exitosos; pero quienes han soportado la adversidad llegan a ser santos. Es lindo poder compartir sobre una oración respondida, pero soportar con denuedo el que una oración no haya sido contestada conmoverá, desafiará y sacudirá el alma.
Un verdadero creyente sabe aceptar la voluntad de Dios con fe, aun cuando Él diga “no”, y ser agradecido.
Dios les guarde.






