
Una nota editorial del periódico Diario del Norte, que puede ser de buena fe, en ningún momento contribuye al desarrollo urbano del sector del Mercado Viejo de Riohacha, en donde se pretende construir la nueva Plaza de Mercado con recursos aportados por el Departamento Administrativo para la Prosperidad Social (DPS). Es una nota editorial que se respeta, pero que no la comparto.
Hay que señalar que la nota editorial del Diario del Norte propone no demoler la antigua edificación donde funcionó el Liceo Nacional Padilla, la llamada Zona Agropecuaria y el inicio del Batallón Cartagena. Y, ahora, sirve como sede a una organización llamada INTERARTES. Esa edificación no está en un lugar estratégico del Centro Histórico de Riohacha, como están otras casas coloniales y que desde hace varios años se están destruyendo ante la mirada indolente de los riohacheros y riohacheras. Más bien, está ubicada en pleno Mercado Viejo y rodeada de toda la insalubridad pública posible.
Alcalde, ojalá no echen para atrás el diseño actual que permite la demolición de esta vieja edificación por una simple nota editorial de un periódico que se agarra de un sentimentalismo “parroquiano” que solo intenta obstruir el desarrollo urbano de nuestra ciudad.

Y le pongo como ejemplo: hace varios años, en Medellín, la administración municipal le dio varios años de plazo a muchas familias que tenían sepultados a sus deudos en un cementerio de más de 100 años de historia y que obstruía la posibilidad del desarrollo de la capital del departamento de Antioquia. El tiempo se cumplió, los familiares sacaron los restos de sus deudos y los ubicaron en otro cementerio. El cementerio en mención fue demolido y se construyó una nueva avenida en la ciudad de la eterna primavera. Eso se llama pensar en el desarrollo urbano de los pueblos.

Así es, señor alcalde Genaro Redondo Choles, que una vieja edificación que no está ubicada en un lugar estratégico no puede obstaculizar el desarrollo de Riohacha. Y ojo: la historia no perdona en caso de que se cometa el error de no incluir la demolición de esa edificación en el diseño de la nueva Plaza de Mercado. Y le damos un consejo: cualquier recomendación o concepto que le pueda dar la Sociedad Colombiana de Arquitectos, Seccional Guajira, para que no se logre demoler la antigua edificación en mención, no le dé vía libre. Claro, no es vinculante ni ante el contratista ni ante la interventoría de la obra de construcción de la nueva Plaza de Mercado de la capital del departamento de La Guajira. Y, es más, el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), en ningún momento, creo, puede atentar contra el mismo desarrollo de nuestra ciudad, que llegó a sus 480 años de historia. De ahí que se debe demoler esa antigua edificación, y la sede de la organización INTERARTES podría ser trasladada al Centro Cultural. Así como lo hizo la Fundación del Festival Francisco El Hombre.

No estamos en contra del editorial del Diario del Norte, simplemente lo respetamos, pero no lo compartimos. Tampoco estamos en contra de la organización INTERARTES, ni más faltaba. Siempre me la he jugado en la defensa de la cultura y del patrimonio arquitectónico del antiguo Riohacha, que cada día se destruye y no pasa absolutamente nada. Pero también debemos defender una causa en el sentido de que primero está el desarrollo de los pueblos, que implica un mejor vivir para sus ciudadanos y ciudadanas; primero está el bien comunitario y mayoritario por encima del bien minoritario, que es un principio fundamental de la administración pública.
Me he enterado por algunos medios de comunicación de que la directora regional del DPS, Karen Gómez Ávila, dijo que este proyecto, con perfil urbanístico y social, se desarrollará en dos etapas. La primera contempla la elaboración de estudios y diseños, el diagnóstico de las condiciones actuales y la caracterización de los comerciantes. Una vez finalizado este proceso, se iniciará la obra, que tendrá una duración de un año.

Soy del concepto de que, como esta obra tiene un alto contenido social, entonces, en lo que tiene que ver con la caracterización y el censo de los vendedores estacionarios de dicho sector, se debería hacer a través de la Secretaría de Desarrollo Social, cuya cabeza visible es la joven profesional riohachera y buena funcionaria Yair Gómez Curiel, con la mayor transparencia posible y sin ningún asomo de tráfico de influencias que podría generar protestas y vías de hecho que terminen deteriorando el orden público.

Para terminar, alcalde Genaro Redondo Choles: a las personas que, luego de ejercer un gobierno, pasan al retiro, las juzgan Dios, el pueblo y la historia.
De ahí que dejo en su conciencia y en su responsabilidad con nuestra ciudad el consejo de este humilde riohachero: se debe demoler la antigua edificación donde funcionó el Liceo Nacional Padilla, la Zona Agropecuaria, el Batallón Cartagena y en donde funciona hoy en día la organización INTERARTES, en medio de la inmundicia y la insalubridad pública. Porque Riohacha no debe estar supeditada a la manera de pensar de quienes creen que, a través de un medio de comunicación escrito, una antigua edificación ubicada en un sitio no estratégico de nuestro Centro Histórico se debe conservar para impedir el desarrollo urbano de la ciudad. El desarrollo del Distrito de Riohacha, en verdad, no debe ser flor de un día que nace con el alba y muere al atardecer por falta de voluntad política de un gobernante, por falta de visión social, por falta de un emprendimiento con un sello de grandeza que conduzca a la buena vista y al buen vivir de los riohacheros, riohacheras y las demás personas que llevan muchos años entre nosotros y que, con su espíritu de laboriosidad, también contribuyen al desarrollo político, social y urbano de esta ciudad ubicada en la parte más septentrional de América del Sur.
¡Y… pare de contar!






