Mujeres provenientes de distintos departamentos del país participaron en “Florece en el desierto”, un brunch con propósito organizado por la Fundación Soy Oasis, que se convirtió en un espacio de encuentro, inspiración y reflexión sobre la resiliencia, la sanación y la capacidad de comenzar nuevamente.

La jornada fue liderada por Oli Avendaño, fundadora de Soy Oasis, y reunió a mujeres que han respaldado la misión de la organización. El encuentro se desarrolló en un ambiente preparado para compartir experiencias, fortalecer vínculos y reconocer la fortaleza que puede surgir después de atravesar circunstancias difíciles.

Uno de los momentos centrales fue la conferencia “La vida renace”, ofrecida por Natalia Ponce de León, quien compartió su historia y un poderoso testimonio de valentía, resiliencia, sanación y perdón.

A través de sus palabras y de las experiencias que marcaron su vida, Ponce de León logró conectar con las asistentes y transmitir un mensaje sobre la posibilidad de reconstruirse, transformar el dolor y encontrar nuevas razones para seguir adelante.

La actividad también estuvo acompañada de detalles cargados de significado. Las participantes recibieron recordatorios elaborados por niños de La Guajira, quienes representan la razón de ser y el corazón de la Fundación Soy Oasis. Este gesto permitió vincular a las comunidades del territorio con el propósito de la jornada.

Más que un brunch, “Florece en el desierto” fue una oportunidad para que las mujeres se escucharan, se reconocieran en las historias de otras y recordaran que, aun en medio de las circunstancias más difíciles, siempre existe la posibilidad de encontrar un oasis.

Con esta iniciativa, la Fundación Soy Oasis continuó promoviendo espacios de conexión e inspiración, mientras avanzó en su labor en favor de los niños de La Guajira y llevó un mensaje de esperanza que trascendió las fronteras del departamento.







