
Dicen que los grandes eventos no se construyen solos, que detrás de cada escenario iluminado, cada tarima, cada aplauso, hay un ejército silencioso de gente que sueña, gestiona y resuelve. Eso pasó, una vez más, con la versión 17 del Festival Francisco El Hombre, una cita que confirmó que La Guajira tiene talento, cultura y ganas de brillar.
Pero el verdadero secreto de este éxito no solo estuvo en el público, los artistas o el sonido impecable. Estuvo en esas hormiguitas incansables, personas que, desde la logística, la coordinación, la creatividad y la entrega, le pusieron el alma a cada detalle.
Cada espacio del festival fue un mundo aparte. El Francisco El Hombre Juvenil, con su concurso y feria empresarial, fue posible gracias a la dedicación de Luis Sergio Torres, Alba Rosa Rivadeneira y Hernando Pana, quienes creyeron en la nueva generación de talentos y emprendedores.
La Jornada Académica, clave para reflexionar y formar, se realizó con el empuje de Alba Rosa Rivadeneira y Carlos Lizarazo, que apostaron por el conocimiento como pilar de este certamen. El Desfile Inaugural, que llenó de color y expectativa las calles de Riohacha, llevó la firma y el empuje de Astrid Herrera, siempre firme en mostrar la mejor cara de la ciudad.
La Feria Artesanal, que puso a dialogar las manos de nuestros artesanos con visitantes de todas partes, fue obra de Ibeth Pinedo y Alba Rosa Rivadeneira, mientras que la Feria del Café, que dejó en alto a nuestros productores, tuvo a Ibeth Pinedo como guardiana de cada taza bien servida. El Festival Gastronómico, una explosión de sabores, contó con el respaldo de FinSocial, mostrando que el gusto también construye identidad.
El Desfile de Carros Antiguos, que devolvió nostalgia y elegancia a las calles, se hizo realidad por la pasión de Rafael Ceballos y Ever Varandica. La Pasarela AMA, que combinó moda y cultura, brilló gracias a Carmen Mendoza, y la tradicional Cabalgata se lució bajo la guía de Javier Zuleta.

La operación detrás del escenario tuvo nombre propio: Wilfredo Martínez, como Coordinador Logístico, aseguró que todo fluyera como debía, mientras que Katina Gómez, Coordinadora de Agrupaciones, mantuvo afinada la agenda de talentos. En el corazón del apoyo estuvieron María Virginia, Nicol y Rocío Guerra, que corrieron de un lado a otro resolviendo lo invisible. En lo administrativo, Iceth Sardoth sostuvo las cuentas y los números con pulcritud.
El engranaje comercial no sería el mismo sin Carlos Orozco, Director Comercial, ni la promoción sin la visión de Carlos Piña, Asesor de Marketing. El Comité Folclórico, guardianes de la esencia, tuvo a Abel Medina, Luis Eduardo Torres, Roger Bermúdez y Álvaro Ibarra como bastión de la tradición.
Nada de esto sería posible sin la figura legal que respalda el evento: Marlon Barros como Representante Legal, y los gestores culturales Álvaro Cuello Blanchar y José Manuel- Chema- Moscote, visionarios que apostaron por un festival que ya es orgullo colectivo.
Estas hormiguitas, que no siempre aparecen en la foto principal, demuestran que detrás de un gran festival hay organización, trabajo en equipo, amor por lo nuestro y una fe inmensa en lo que La Guajira puede lograr cuando todos jalan para el mismo lado.
Hoy, mientras se apagan las luces de la tarima y se recogen los últimos afiches, el eco de su trabajo sigue sonando fuerte: Gracias a cada uno por recordarnos que sí se puede, que juntos podemos más y que Francisco El Hombre seguirá creciendo mientras existan manos decididas a sostenerlo.






