Edicion abril 22, 2026

Los presidentes de EE. UU. e Israel lideran masacres humanas en el mundo

Los presidentes de EE. UU. e Israel lideran masacres humanas en el mundo
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Columnista - Martín Barros Choles
Columnista – Martín Nicolás Barros Choles

Los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, aliado con el Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, posarán por la galería de famosos gobernantes que registran en sus mandatos el mayor volumen de asesinatos de personas durante el presente siglo XXI, en diferentes naciones del mundo, hechos insólitos, con personas víctimas de conflictos armados y guerras, de las cuales no son partícipes de las acciones confrontativas, que terminan masacradas y destruidas, sin motivos ni prevención para proteger su vida, que termina en despojos humanos acumulados en fosas comunes.

¿Cuándo será que, a través de la ONU, se concerten acuerdos de beneficio general y total a las naciones, iniciando por los desmontes graduales de tecnologías en las industrias militares y limitaciones de usos anticipados de algunas armas? ¿Qué hacer para evitar que no destruyan la humanidad con bombardeos atómicos, nucleares, tóxicos, químicos, electromagnéticos e incendiarios? Por efectos repudiables de hechos nocivos y destructivos, inicia el decaimiento de operaciones peligrosas, para un alivio multinacional de protección y seguridad. También sirve de alivio para los mandatarios que no se verían afectados por pérdidas de vidas y daños materiales, que es todo lo que deja una guerra.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump II, ha tomado o utilizado la reelección no para gobernar, sino para hacer negocios que les arrojen múltiples rentabilidades económicas, aprovechando sus estrategias de presiones, amedrentamiento e intimidaciones extorsivas durante el término de duración del periodo de su mandato, para sacarle el zumo o jugo a todo lo que esté bajo sus dominios y disponibilidad de gobierno.

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Le ha ido muy bien con las ventas de armas y tecnologías a Israel, utilizadas para masacrar a los palestinos en la Franja de Gaza, el Líbano y, últimamente, contra Irán, donde se contabilizan diariamente volúmenes de muertes originadas de los constantes bombardeos, que disparan sin medir consecuencias de las personas que puedan salir afectadas, perdiendo la vida, que en nada les importa para prevenir y reparar. No menos de 200 mil millones de dólares se ha consumido Israel en armamentos y equipos de guerra provenientes de EE. UU. durante el último mandato del Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

El citado Primer Ministro israelí es quien manda la parada, amparado con la protección del presidente Donald Trump, que le permite al gobierno sionista, en correspondencia a las fabulosas compras de armamentos, para que Israel haga y deshaga de la suya, fiel a su leal apoyo americano, que lo escolta de manera militar.

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Israel se ha caracterizado por ser una nación combatiente, que se ha defendido en confrontaciones con Estados vecinos del Medio Oriente, venciéndolos estratégicamente, en las que podemos mencionar: Líbano, Siria, Irak, Egipto, Jordania. Aplastó a los palestinos y ahora, conjuntamente con Estados Unidos, le declararon la guerra a Irán con la finalidad de piratearse y apropiarse de hidrocarburos. Trump manifestó que, en un término de 10 semanas, derrotaría a Irán, pero al parecer no le ha sido fácil. Calculó una derrota prematura, pero le falló el deseo al presidente Donald Trump. Ahora está en tránsito de arreglos negociables para frenar los bombardeos de parte y parte. Irán es un hueso de roer, sus nativos han resucitado muchas veces de la ceniza en largas luchas de combates. Son persas-chiitas.

A Estados Unidos, en la última declaratoria de guerra a Irán, no ha recibido más apoyo sino de Israel, el único que está firme. Fue negativo el respaldo de la OTAN, aliados asociados que han estado a la directriz de los gobiernos estadounidenses. Tampoco operaron las alianzas de países árabes, muchos de ellos comprometidos con bases militares norteamericanas que resultaron siendo unos objetos utilizados de “blanco” o ejecutables por la Guardia Revolucionaria, ejército selectivo y agresivo, que controla acciones y operaciones en el territorio persa, sin que los jeques y gobernantes árabes respondieran contraatacando las agresiones, comportándose de manera pasiva para evitar inmiscuirse en conflictos ajenos, apoyando al presidente Trump, que forzosamente quería comprometer la participación de múltiples naciones a su favor, obligándolos a comprar armas y colocarse a su servicio para apropiarse de las riquezas minerales, de tierras raras, manejo del agua, aire y sol, utilizando el poder y dominio de armas e instituciones que ignoran malos tratos, violaciones de derechos humanos, inviolabilidad territorial y demás derechos.

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El presidente no le basta el irrespeto en que constantemente incurre, en condición de mandatario, demostrado con abusos, arbitrariedades y contra el régimen constitucional de cada nación, que resulta ignorada y ultrajada, exaltando prepotencia y arrogancia egocentrista. Ahora se la dedica al papa León XIV, señalándolo de débil con el crimen y terrible en política exterior. Le pide que sea un gran papa y no perjudique la Iglesia Católica. El papa responde: “La iglesia tiene la obligación moral de ir contra la guerra”. “Bienaventurados los que construyen la paz”. En apartes de las respuestas dijo: “La concentración de poder tecnológico, económico y militar en pocas manos amenaza la participación democrática”. Por último, el papa manifestó: “No tengo miedo”.

De seguirle las naciones el juego perverso del presidente Donald Trump, quien intimida y amenaza, incrementa aranceles e impone sanciones económicas, se terminaría con el inicio de la tercera guerra mundial, por deseo de un mandatario criminal, quien persigue provocar conflictos, generar daños y luego quiere dialogar y cobrar por acciones militares que él mismo ordena ejecutar, para imponer pretensiones y condiciones que rebasan los extremos de tolerancia, sin intervención ni mediación diplomática conciliatoria en derecho y equidad.

Lo mejor que está ocurriendo contra el monstruo incitador, violador de derechos humanos y actor de genocidios es negar total apoyo por las naciones del mundo, lo que será de mucho agrado para la humanidad, víctima de holocausto de millares de personas vilmente masacradas por Estados Unidos e Israel, que el mundo repudia con dolor y rabia.

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