Edicion agosto 12, 2026
Solos

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Columnista - Henry Peñalver Herrera
Columnista – Henry Peñalver Herrera
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Dicen que La Guajira tiene una crisis de agua. No es cierto. Lo que tiene es una crisis de prioridades. Mientras a nosotros, nos dicen que no hay agua, que hay que racionar, que entendamos la sectorización, el Cerrejón riega sus vías diariamente con más agua de la que necesitan tres municipios juntos. La transnacional suiza Glencore opera la mina de carbón más grande de América Latina en nuestro territorio, y consume cerca de 30 millones de litros de agua al día, el 40% del agua disponible en la zona. Por contraste, una persona en La Guajira consume apenas 0,7 litros de agua al día.

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Pero claro, la mina genera regalías. Y los alcaldes y el gobernador prefieren no mirar a ese “Patrón” que se bebe nuestros ríos mientras a nosotros nos mandan carrotanques como limosna, y eso, si les da la gana. El gobernador Jairo Aguilar Deluque hace anuncios acompañado de alcaldes, concejales y autoridades locales, habla de proyectos de infraestructura, Esepgua es la campeona de obras que no sirven o solo demoran pocos meses. La Procuraduría ordenó investigar presuntos incumplimientos para garantizar agua potable, la Contraloría halló fallas por más de $ 15.983 millones de pesos en 13 pueblos. ¿Y qué pasa? Nada. Papelitos, expedientes, investigaciones que nadie ve terminar. Mientras, nosotros seguimos esperando al del burrito para comprar 10 latas de agua cruda a $ 700 pesos cada una.

Y si el agua es un suplicio, la energía no se queda atrás. Air-e, la empresa encargada de la distribución en La Guajira, está en quiebra. Acumula una deuda que supera los $ 6 billones de pesos. La Contraloría advirtió que sus pasivos aumentaron un 53,6% y que el 86% de sus deudas son obligaciones corrientes a corto plazo. El gobierno la intervino en septiembre de 2024, pero el remedio ha sido peor que la enfermedad. Durante más de año y medio, el gobierno no le inyectó ni un solo peso al fondo creado para apoyar empresas intervenidas porque no quiso y otras, porque los políticos le negaron muchas facultades.

¿El resultado? Apagones y fluctuaciones a diario. Transformadores viejos, de más de 30 años, que la regulación permitió cobrar como nuevos. Infraestructura obsoleta que nadie renueva. En Dibulla, la comunidad tuvo que protestar y hacer asambleas permanentes para que Air-e se comprometiera a cambiar un simple transformador. Prometieron que tomaría tres meses, (tres meses por un transformador).

Salga a la calle en cualquier municipio de La Guajira y verá lo que nadie quiere ver: basuras por todas partes. Basureros a cielo abierto, disposición clandestina de residuos en zonas urbanas y rurales. Corpoguajira, la autoridad ambiental, dice que va a hacer campañas de control, inspección y seguimiento, advierte que la basura sin control produce contaminación, favorece vectores y genera riesgos a la salud. Lo dice. Pero las calles siguen llenas. Las empresas operadoras cobran tarifas altas y el servicio de aseo es un desastre. Corpoguajira guarda un silencio tan absurdo que no es admisible por el pensamiento humano. ¿Dónde están las sanciones? ¿Dónde están las multas? ¿o es que no quiere que salga a la luz pública que es por su falta de revisión de las licencias ambientales este desastre? En el silencio. En la complicidad. En la indolencia.

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Los alcaldes, que prometen soluciones y luego se olvidan. El gobernador, que hace declaraciones y eventos mediáticos, pero no resuelve nada. La Contraloría, que halla fallas millonarias, pero no hay responsables. La Procuraduría, que abre investigaciones disciplinarias que nunca llegan a nada. Todos hacen su show. Todos posan para la foto. Todos dicen que están trabajando porque saben que pronto habrá un nuevo tema que cambie al de los servicios públicos y a la gente se le olvida.

Porque si algo hemos aprendido los guajiros es que nadie va a resolver nuestros problemas si no alzamos la voz. Que la indolencia de los poderosos solo se vence con la fuerza de los organizados. Que la soledad se combate con la unión. Que las promesas vacías se enfrentan con la memoria y la exigencia.

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Ahora que viene el presidente Abelardo de la Espriella es hora de decirle que el mejor hueco para echar las basuras es el que hace el Cerrejón en la explotación del carbón. Que es un hueco tan grande que ni con toda la basura de los 15 municipios la alcanzarían a llenar en 20 años, díganle al presidente que el agua siga siendo para empresas, pero que nos saque un 35% para el pueblo, con eso nos bandeamos, díganle que lo que genera las torres eólicas de Ecopetrol nos destinen el 22% a los guajiros, que con eso nos alcanza.

Ey, no nos dejen solos, porque ya está listo el escenario para que vengan grandes empresas (Mekorot) a apoderarse del agua que tenemos los Guajiros, como lo hicieron en Argentina.

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