
Pensar el futuro de Riohacha exige superar la inmediatez política y responder una pregunta estructural: ¿cuál es la ciudad que queremos construir? Históricamente, la capital de La Guajira ha oscilado entre el discurso de sus gigantescas potencialidades y la realidad de una planificación urbana y económica fragmentada. Para articular un modelo de desarrollo duradero y equitativo, es indispensable analizar sus ejes productivos e institucionales clave, no como promesas retóricas, sino como apuestas estratégicas que requieren ordenamiento, visión prospectiva y voluntad política.
Un turismo estructural, no de paso Riohacha posee atributos geográficos y culturales excepcionales: su fachada marítima, la proximidad a ecosistemas estratégicos y la riqueza ancestral del pueblo Wayuu. Sin embargo, el modelo actual se acerca más a un turismo extractivo y coyuntural que a una industria sostenible. Una ciudad turística competitiva no se sostiene únicamente con promoción de destino; requiere primero resolver sus deudas históricas con la infraestructura básica: agua potable constante, saneamiento básico integral y gestión eficiente de residuos. El desafío pasa por transitar hacia un turismo cultural y de naturaleza que no ponga en riesgo los recursos locales y que garantice la inclusión justa de las comunidades en la cadena de valor.

Agroindustria: diversificación frente a la dependencia El desarrollo rural de la periferia riohachera y su conexión con la Sierra Nevada representan una frontera económica sub explotada. Frente a la vulnerabilidad que genera la dependencia minero-energética en la región, la agroindustria emerge como un pilar de soberanía alimentaria y generación de empleo formal. Lograrlo exige superar el extractivismo primario: no basta con producir alimentos, se requiere incentivar la transformación local, articular distritos de riego eficientes y consolidar vías terciarias que conecten de manera real el campo con la cabecera municipal y los mercados regionales.
Internacionalización estratégica: el Memorando de Entendimiento con Curazao y el Caribe La ubicación de Riohacha en la cuenca del Caribe debe dejar de ser una simple referencia geográfica para convertirse en un activo geopolítico y comercial. La coyuntura actual, enmarcada en el Memorando de Entendimiento con las islas del Caribe neerlandés como Curazao, abre una oportunidad histórica para la exportación de bienes agroindustriales, la atracción de inversión y el intercambio turístico-cultural. Riohacha tiene las condiciones para consolidarse como la despensa y la puerta de enlace de Colombia con el Caribe insular, siempre que adecúe su capacidad logística, portuaria y de certificación fitosanitaria para aprovechar verdaderamente estos acuerdos internacionales.

Optimización del Sistema General de Regalías (SGR): financiación con impacto real Las recientes reformas al Sistema General de Regalías (SGR) representan un aumento significativo en la disponibilidad de recursos de capital y abren un abanico de oportunidades para apalancar proyectos de inversión pública de gran envergadura. No obstante, el reto histórico de la administración local ha sido la eficiencia, la transparencia y la formulación técnica de los proyectos. El SGR no debe seguir financiando obras inconclusas ni gastos corrientes fragmentados; debe orientarse estratégicamente hacia proyectos transformadores de impacto regional que solucionen fallas de mercado y brechas sociales estructurales.
Urgencia de un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) actualizado Cualquier esfuerzo productivo o de inversión pública resulta estéril si la ciudad carece de una carta de navegación espacial. La actualización y adopción urgente de un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) moderno es el imperativo institucional más crítico de Riohacha. Un ordenamiento territorial deficiente perpetúa la ocupación informal, el uso ineficiente del suelo urbano y rural, la vulnerabilidad ante el cambio climático y la falta de garantías jurídicas para la inversión privada. Ordenar el territorio de manera concertada con las comunidades es el paso fundacional para decidir dónde producir, qué conservar y cómo habitar.

Gobernanza y prospectiva territorial Ningún modelo de ciudad es viable sin una institucionalidad sólida y técnica. La Riohacha del futuro necesita trascender la improvisación de los planes de gobierno cuatrienales y adoptar instrumentos de planificación territorial a largo plazo. Convertir este potencial en bienestar colectivo exige una alianza rigurosa entre el sector público, la academia, el sector privado y las autoridades tradicionales.
¿Qué Riohacha queremos? Una que deje de ser mera espectadora de sus recursos y se convierta en una capital territorialmente ordenada, económicamente diversa y socialmente equitativa. El debate está abierto.






