Edicion septiembre 22, 2026
Parque industrial para Maicao

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Columnista - Hernán Baquero Bracho
Columnista – Hernán Baquero Bracho
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Maicao necesita nuevas alternativas económicas. Su tradicional vocación comercial, que durante décadas convirtió al municipio en uno de los principales centros de intercambio de la frontera colombo-venezolana, atraviesa hoy una profunda crisis que obliga a pensar en grande y, sobre todo, a construir un nuevo modelo de desarrollo. Una de las propuestas que merece ser estudiada con seriedad es la creación de un Parque Industrial Ecoeficiente para Maicao.

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No se trata de abandonar el comercio, que forma parte de la identidad económica de los maicaeros, sino de complementarlo y avanzar hacia una economía más diversificada, productiva y sostenible. Maicao debe dejar de depender casi exclusivamente de la actividad comercial y fronteriza y comenzar a generar riqueza a través de la transformación de materias primas, la manufactura, los servicios, la logística y las exportaciones.

La ubicación geográfica de Maicao constituye una de sus mayores ventajas competitivas. Su cercanía con Venezuela, su conexión con el Caribe colombiano y la relativa proximidad a importantes infraestructuras portuarias, entre ellas Puerto Bolívar y Puerto Nuevo, ofrecen condiciones que podrían convertir al municipio en un importante nodo logístico e industrial de la región.

A ello se suma la disponibilidad de mano de obra y el enorme potencial empresarial existente en La Guajira. Maicao tiene comerciantes, pequeños empresarios, emprendedores y trabajadores con experiencia que necesitan nuevas oportunidades para incorporarse a cadenas productivas formales y sostenibles.

Un Parque Industrial Ecoeficiente no debe entenderse simplemente como un conjunto de bodegas y fábricas. Es mucho más que eso. Es un modelo de organización empresarial en el cual diferentes compañías pueden compartir infraestructura, servicios, tecnologías, sistemas de tratamiento de residuos, eficiencia energética, logística y mecanismos de producción más limpia.

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La ecoeficiencia busca precisamente que la actividad económica produzca mayor riqueza utilizando racionalmente los recursos naturales y reduciendo sus impactos ambientales. En otras palabras, se trata de producir más y mejor, con menores costos, menor desperdicio y mayor responsabilidad con el territorio.

Para Maicao, este modelo podría significar la creación de un verdadero ecosistema empresarial. Allí podrían instalarse empresas manufactureras, industrias de alimentos, empresas de transformación de productos agropecuarios, compañías de logística y almacenamiento, industrias relacionadas con materiales de construcción, servicios tecnológicos y emprendimientos vinculados al comercio exterior.

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Pero el proyecto tendría que ir mucho más allá de atraer empresas. Su verdadera fortaleza estaría en crear encadenamientos productivos. Una empresa podría convertirse en proveedora de otra, compartir servicios y adquirir insumos dentro del mismo parque, generando un círculo económico que aumente la productividad y reduzca costos.

Maicao podría convertirse así en una plataforma para conectar la producción de La Guajira con los mercados nacionales, venezolanos, caribeños e internacionales. La posición estratégica del municipio permitiría mirar nuevamente hacia el Caribe y recuperar una vocación comercial que durante décadas fue fundamental para su economía.

También sería una oportunidad extraordinaria para vincular al sector empresarial de Antioquia y de otras regiones del país. Empresas que ya cuentan con experiencia industrial podrían encontrar en Maicao condiciones para expandirse hacia la frontera y hacia los mercados del Caribe, aprovechando su localización estratégica y las posibilidades logísticas de la región.

La propuesta tendría además un componente social de enorme importancia. Un parque industrial bien estructurado puede convertirse en una fuente permanente de empleo formal para jóvenes, mujeres, técnicos, profesionales y trabajadores de Maicao y de los municipios vecinos.

Por eso, el proyecto debe incorporar desde el principio programas de formación para el trabajo. La Universidad de La Guajira, el SENA, las instituciones técnicas, la Cámara de Comercio y el sector privado podrían diseñar programas de capacitación relacionados con logística, comercio exterior, transformación industrial, tecnologías digitales, mantenimiento, administración y producción limpia.

La iniciativa también podría convertirse en una estrategia para reducir las brechas históricas de desigualdad de La Guajira. La industrialización no puede seguir siendo una asignatura pendiente del departamento. Necesitamos pasar de una economía basada fundamentalmente en la extracción de recursos naturales y el comercio a una economía que también transforme, agregue valor y genere conocimiento.

En este propósito, la reactivación de la Región Administrativa y de Planificación del Caribe, RAP Caribe, representa una oportunidad política y regional que no debería desperdiciarse. La presencia en su dirección de un dirigente y conocedor de los asuntos económicos y energéticos de la región como Amilkar Acosta Medina puede contribuir a poner nuevamente sobre la mesa proyectos estructurales que superen las fronteras de los departamentos.

Maicao podría convertirse en uno de esos proyectos estratégicos de alcance regional. No solamente sería un asunto municipal, sino una iniciativa que podría beneficiar a La Guajira, al Caribe colombiano y, por su condición fronteriza, a las relaciones económicas con Venezuela.

Para ello se necesita una alianza público-privada de gran dimensión. La Gobernación de La Guajira y la Alcaldía de Maicao tendrían que asumir el liderazgo institucional, acompañadas por la Universidad de La Guajira, la Cámara de Comercio de La Guajira, la ANDI, el SENA, los gremios empresariales y los comerciantes organizados del municipio.

También sería fundamental convocar a las grandes empresas con presencia histórica en el departamento. Cerrejón, Chevron, Promigas, Gases de La Guajira, EPM y otras compañías podrían aportar conocimiento, experiencia, tecnología, responsabilidad social y capacidad empresarial para estructurar un proyecto que no dependa exclusivamente de los recursos públicos.

Corpoguajira, dentro de sus competencias ambientales, tendría igualmente un papel importante en la estructuración de los criterios de sostenibilidad, manejo de residuos, eficiencia energética, protección de los recursos naturales y cumplimiento de la normatividad ambiental.

Pero hay una condición fundamental: el Parque Industrial Ecoeficiente de Maicao no puede convertirse en otro proyecto que se quede en estudios, diseños y discursos. Necesita un modelo de gobernanza, una estructura financiera, estudios de prefactibilidad y factibilidad, identificación del terreno, análisis de servicios públicos, evaluación logística, estrategia de atracción de inversionistas y un cronograma concreto de ejecución.

También habría que estudiar la posibilidad de articular el proyecto con instrumentos existentes de promoción de la inversión, comercio exterior y desarrollo empresarial. Maicao tiene que aprovechar inteligentemente las herramientas que ofrece la legislación colombiana para convertirse en un territorio atractivo para la inversión.

La experiencia internacional demuestra que los parques industriales pueden convertirse en motores de transformación económica cuando existe coordinación entre empresas, gobiernos, universidades y comunidades. La clave está en que las compañías no funcionen como islas, sino como parte de una red productiva.

Por eso, el proyecto debe construirse desde Maicao y para Maicao. Los comerciantes, empresarios, trabajadores y comunidades tienen que participar en su diseño. La industrialización no puede ser una imposición desde Bogotá ni un proyecto exclusivamente gubernamental.

Maicao está frente a una encrucijada histórica. Puede continuar esperando la recuperación de un modelo comercial que difícilmente volverá a ser igual al de décadas anteriores, o puede aprovechar su ubicación geográfica para construir una nueva economía basada en la industria, la logística, los servicios, la tecnología y el comercio internacional.

El Parque Industrial Ecoeficiente de Maicao puede ser el comienzo de esa transformación. Puede convertirse en una gran apuesta para diversificar la economía, generar empleo formal, atraer inversión, fortalecer las exportaciones y recuperar la confianza empresarial.

La propuesta merece ser estudiada con rigor técnico, económico, ambiental y financiero. No se trata de vender ilusiones, sino de construir una alternativa real para una ciudad que necesita oportunidades.

Maicao tiene territorio, ubicación estratégica, experiencia comercial, talento humano y una conexión natural con el Caribe y la frontera. Lo que necesita ahora es convertir esas ventajas en una estrategia de desarrollo.

El momento de comenzar a discutirlo es ahora. Maicao no puede seguir viviendo únicamente de su pasado comercial; tiene que comenzar a construir su futuro industrial.

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