Edicion mayo 15, 2026

LA GRACIA QUE PERMANECE EN LA FE Y LA OBEDIENCIA

LA GRACIA QUE PERMANECE EN LA FE Y LA OBEDIENCIA
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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

14. Porque Jehová, Dios de Israel, ha dicho así: “La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra”. 

1 Reyes 17. 

Dios envía un profeta en una era oscura de Israel y obra con poder. Elías asegura a Acab con el juramento de que no habrá lluvia ni rocío en los siguientes años hasta que vuelva a hablar con él. El pueblo creía que Baal era el dios de los truenos y las lluvias. Dios proclama sequía sobre todo el país para dar a conocer Su poder, que de Su voluntad dependen las lluvias y la abundancia de cosechas. 

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Como Acab busca la vida de Elías, Dios envía al profeta a esconderse junto al arroyo Querit, y lo alimenta de pan y carne con los cuervos. Este hecho nos enseña dos cosas: que aún los animales obedecen los mandatos de Dios, Su Creador, y una triste realidad, que el profeta de Dios debe, en ocasiones, huir para preservar su vida. 

Dios envía a Elías a Sarepta de Sidón, tierra de los gentiles. Allí, Elías conoce a una viuda. En aquellos días, las viudas eran pobres y necesitadas de ayuda social. La sequía le había dejado a la viuda solo un puñado de harina y un poco de aceite. Ella reacciona con fe respecto a la promesa del profeta, que dice que si le diera a él  la última torta, no le faltará harina ni aceite en su hogar. 

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Una viuda gentil cree en las palabras del profeta, lo que no sucedió con el rey de Israel. Como resultado, es protagonista de un milagro en el que ni la harina ni el aceite escaseó. A diferencia del pueblo de Israel, que desechó a Dios buscando la prosperidad, la viuda experimenta la plenitud durante todo el tiempo que permanece la sequía.

En 1 Reyes 17 aparecen un rey incapaz de discernir el pecado al estar sumergido en este; un profeta que recibe la Palabra de Dios y la proclama (varón de Dios), y una viuda que cree en la Palabra de Dios y la obedece, a pesar de ser extranjera. Aun en medio de un juicio extremo, la fe y la obediencia a Dios se siguen de una vida que recibe Su protección. 

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La fe y la obediencia nos permiten conocer la asombrosa obra de Dios. Él guía minuciosamente a Sus elegidos y permite que hasta los gentiles reciban Su salvación, una que llega por medio de la fe. 

Los sucesos que tuvieron lugar en la época de Elías, revelan a Dios como el Soberano de la historia, el Salvador de las naciones. 

La la vida que escucha, predica y obra de acuerdo a la voluntad de Dios, nos lleva hacia el camino de la vida. 

Dios les guarde.

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