
Cuando le preguntan a mi hijo, ¿Cuál es tu plato favorito? Su respuesta siempre es la misma: “Filete de pescado y arroz blanco de La Casa del Marisco”. Desde que lo comencé a llevar pequeño a ese restaurante, el mismo eligió su infaltable de ese amplio menú que por tantos años ha deleitado con excelencia y calidad, a propios y turistas. Si a ese plato se le suma el excelente servicio a la mesa de nuestra querida Luz Mary, todo será mejor, pues ella ha sido depositaria de nuestros afectos desde siempre.
Y es que, desde que abrió sus puertas hace casi 30 años, pronto el lugar se convirtió en un espacio donde los olores y sabores del mar Caribe se respiran y se siente en el paladar con la fuerza de la identidad y el inconfundible exotismo de los fogones de La Guajira.
Pero esta historia se remonta un poco más atrás, pues en 1990 siendo consecuente con el amor por la cocina, el Arquitecto Rubén Rivera junto a su hermano Carlos habían fundado en el otrora Balneario Tropical (lugar donde nacieron, crecieron y jugaron entre fogones) su primer restaurante, denominado el Rancho de Rubens. Ese establecimiento se consolidó como un referente gastronómico en la ciudad. Eventualmente Rubén migraría a España, lo que presentó la oportunidad a Carlos de adquirir el restaurante que había sido fundado por su hermano en 1997 llamado La Casa del Marisco.

Carlos Rivera, restaurantero por tradición familiar y apasionado por la cocina y el servicio como misión de vida, junto a su esposa le dieron forma un sueño que les atravesó el alma en 2009 cuando La Guajira se posicionaba con fuerza como destino turístico y eran muy pocos los lugares que formalmente existían en el entorno local para comer en un ambiente familiar agradable, cómodo y bien administrado.
Carlos es hijo de René Rivera y Ana Durán, quienes a través de los años crearon distintos negocios: Bar Los Cocos, Restaurante Familiar, Restaurante El Faro, varias cafeterías, Fuente de Soda Bonanza, Restaurante Mi Ranchito, entre otros. Con cada lugar, ambos fueron dejando un valioso legado de servicio y sabor, como resultado de una sólida tradición familiar.
Es así como, dotados de un admirable espíritu emprendedor, Carlos y Marcelina tomaron en arriendo un local estratégicamente situado en la avenida 14 de mayo o La Marina como se le conoce a la primera calle de la hermosa capital guajira que frente al mar se yergue como la de mejor vista y ubicación.

En ese local, buenos arrendatarios como siempre fueron, permanecieron por 33 largos años. Recientemente, dieron un gran salto al reubicarse en la misma calle pero, esta vez en la esquina de la carrera 10, sumándose a una larga cuadra en la que otros locales de comidas y servicios turísticos, le apuestan con determinación al desarrollo socio económico de Riohacha y a la proyección turística del departamento de La Guajira como destino.
Carlos Rivera Durán y Marcelina Matta quienes se casaron en 1986, son una ejemplar pareja de esposos, socios y aliados laboriosos e incansables. Juntos no solo forjaron una familiar, si no que, han trabajado con amor por la cocina guajira, prestando un destacado servicio que por su calidez y excelencia ha permanecido vigente, contando con la fidelidad de sus numerosos comensales, tanto locales como visitantes.
Actualmente, La Casa del Marisco cuenta con 32 empleados de nómina, apoyando también, el fortalecimiento de los pescadores artesanales quienes son sus loables proveedores de frescos pescados y mariscos que diariamente son servidos en exquisitas preparaciones para el deleite de su amplia clientela.
Visionarios como son, crearon también otro local ubicado en la calle 9 con carrera 11: Casa Rivera. Allí, el concepto originalmente planteado se mantiene, con la misma calidad y excelencia de siempre recibiendo constantemente y con la misma fluidez, a lugareños y visitantes.

Para estos empresarios apostarle al desarrollo del departamento es un imperativo, por lo que, pronto sorprenderán con un nuevo proyecto, esta vez enfocado hacia la línea del servicio de hospedaje en una icónica zona de Riohacha. Desde ya, auguro que será una exitosa apuesta que les representará grandes satisfacciones tanto a sus huéspedes, como a la gran familia de colaboradores que han ido consolidando durante varias décadas de ardua labor.
Felicitaciones a Carlos y Marcelina por su constancia y valentía empresarial y por todo lo que han logrado en tantos años de sueños familiares hechos realidad. Por apostarle a la consolidación de La Guajira como destino gastronómico, a través del fortalecimiento de la oferta turística desde el sabor y el servicio con excelencia y por creer en la posibilidad de seguir creciendo, diversificando y aportando al progreso de esta adorada tierra que tanto amor merece por parte de sus hijos, como el que ellos le demuestran día a día a través de lo que hacen. ¡Éxitos y bendiciones en todo!






