
Después de 25 años de ejercicio docente, esta educadora e investigadora desarrolla la Polilectura, un modelo que responde a los desafíos de enseñar a leer en una sociedad dominada por las imágenes, las redes sociales, la tecnología y la inteligencia artificial.
En una época en la que los estudiantes reciben información mediante libros, pantallas, imágenes, videos, redes sociales y herramientas de inteligencia artificial, enseñar a leer se ha convertido en un desafío mucho más complejo que reconocer palabras sobre una página. Para Gladys Esther García Sanabria, leer significa interpretar la realidad, cuestionarla y descubrir en ella posibilidades de transformación.
Nacida el 31 de octubre en Barranquilla, Gladys ha dedicado 25 de sus 43 años a la educación. Su trayectoria está marcada por la enseñanza, la investigación, la creatividad y una búsqueda permanente de nuevas maneras de comprender cómo aprenden las actuales generaciones. Es hija de Marlene Sanabria y Jhony García. Creció junto a sus hermanos William y Jhony, en el seno de una familia que ha sido fundamental en la construcción de sus valores, su vocación de servicio y su forma de entender la vida. Su formación académica refleja una disciplina constante. Es licenciada en Humanidades y Lengua Castellana de la Universidad del Atlántico, magíster en Educación de la Universidad Tecnológica de Pereira y actualmente adelanta un doctorado en Neuroeducación en la Universidad CESUMA de México.

Sin embargo, su conocimiento no se ha formado únicamente en las universidades. También se ha construido frente al tablero, en las conversaciones con sus estudiantes y en las experiencias cotidianas de una escuela ubicada en un territorio con enormes riquezas culturales, pero también con grandes desafíos sociales y educativos. De sus 25 años de experiencia, 11 han transcurrido en el departamento de La Guajira, específicamente en el municipio de Barrancas y en la Institución Educativa Remedios Solano. Allí se desempeña como docente de Lengua Castellana e Inglés y ha convertido el aula en un escenario para estimular la lectura, la escritura, el pensamiento crítico, la creatividad y la innovación. La experiencia acumulada durante esos años despertó en ella una pregunta decisiva: ¿cómo enseñar a leer a jóvenes que ya no reciben la información exclusivamente por medio de textos escritos, sino también mediante imágenes, plataformas digitales, contenidos audiovisuales, redes sociales e inteligencia artificial?

De esa inquietud académica y pedagógica nació Polilectura, un modelo innovador que desarrolla como parte de su investigación doctoral. La propuesta parte de una premisa esencial: leer ya no puede entenderse solamente como la capacidad de decodificar palabras. En la sociedad contemporánea, la lectura debe ser una experiencia multidimensional que les permita a los estudiantes interpretar, relacionar, cuestionar, argumentar y construir significados a partir de diferentes lenguajes, formatos y realidades. Polilectura reconoce que las nuevas generaciones se encuentran expuestas diariamente a una inmensa cantidad de contenidos. Por eso, la educación no puede limitarse a enseñarles a recibir información. También debe prepararlas para analizarla, contrastarla, comprender sus intenciones, identificar posibles manipulaciones y tomar decisiones responsables. En tiempos de noticias falsas, mensajes fragmentados y respuestas producidas en segundos por sistemas automatizados, formar lectores críticos es también formar ciudadanos capaces de pensar por sí mismos. Allí radica la importancia de una propuesta que, aunque nace en las aulas de Barrancas, puede dialogar con los grandes retos educativos de Colombia y América Latina.

Pero detrás de la docente y la investigadora existe también una mujer profundamente vinculada con su familia. Gladys está casada con Edgardo Barreto Castro, licenciado en Ciencias Sociales y Economía y magíster en Educación. Con él comparte no solo un proyecto de vida, sino también la vocación de enseñar y la convicción de que la educación puede abrir caminos de esperanza. Juntos son padres de Mauro, una persona muy especial que ocupa un lugar central en sus vidas y constituye una de sus mayores fuentes de amor, fortaleza e inspiración.

Gladys también encuentra felicidad en la escritura, el baile y la música. Estas expresiones alimentan su sensibilidad y revelan otra dimensión de su personalidad: la de una mujer creativa que entiende que educar no consiste solamente en transmitir conocimientos, sino también en despertar emociones, curiosidades y sueños. A ese universo afectivo se suma su enorme amor por los animales, especialmente por los perros. Fiona, Berlín y Tokio son sus tres compañeros de cuatro patas y forman parte inseparable de la familia. Sus nombres y sus huellas aparecen en la vida cotidiana de una educadora que ha aprendido a encontrar inspiración tanto en los libros como en los pequeños momentos del hogar.

Después de 25 años de servicio, Gladys García continúa estudiando, investigando y soñando. Once de esos años los ha dedicado a dejar huella en las aulas de Barrancas, acompañando a estudiantes que encuentran en ella no solamente a una profesora, sino también a una orientadora que los invita a pensar, preguntar y descubrir el poder de la palabra. Su historia demuestra que las grandes transformaciones educativas no siempre comienzan en oficinas lejanas ni en sofisticados laboratorios. Algunas nacen en un salón de clases, cuando una maestra observa a sus estudiantes, reconoce que el mundo ha cambiado y decide buscar nuevas maneras de enseñar. Entre su familia, sus alumnos, los libros, la música y las huellas inquietas de Fiona, Berlín y Tokio, Gladys sigue construyendo Poli lectura y defendiendo una convicción que resume su vida y su proyecto pedagógico: Leer no es solamente comprender palabras; es aprender a interpretar el mundo para poder transformarlo.






