
Hay hombres que llegan a un pueblo por circunstancias de la vida y terminan convirtiéndose en parte inseparable de su historia. Ese es el caso del médico Emilio “Millo” García Orcasitas, un riohachero de nacimiento que hizo de Villanueva su casa, su territorio de afectos y el lugar donde dejó profundas huellas como profesional, amigo y ser humano.
Millo García nació en Riohacha, en el seno de una familia distinguida, hijo de Domingo “Mingo” García, un riohachero de grandes amistades y reconocido por quienes tuvieron la fortuna de compartir con él. Mingo García fue un gran amigo de mi padre, Ospicio Baquero, vínculo que unió a nuestras familias y que, con el paso de los años, se convirtió en una memoria afectiva que todavía permanece.
Por esas cosas maravillosas que tiene la vida, también existió un lazo especial con la matrona villanuevera “La Bello” Orcasitas, una mujer de carácter, nobleza y reconocimiento dentro de nuestra sociedad. Esos vínculos familiares y de amistad hicieron que la historia de Millo García estuviera ligada desde temprano a Villanueva y a ese universo humano que siempre ha caracterizado a nuestra tierra.
Millo realizó sus estudios de bachillerato en el Colegio Nacional Roque de Alba de Villanueva, institución que ha sido semillero de generaciones de profesionales y ciudadanos ilustres. Allí comenzó a forjarse el hombre disciplinado, serio y responsable que posteriormente emprendería el camino de la medicina.
Su vocación por servir a los demás lo llevó hasta Barranquilla, donde cursó sus estudios de Medicina en la Universidad Libre. Allí obtuvo su título profesional y comenzó una carrera que estaría marcada por la responsabilidad, el compromiso y, sobre todo, por una profunda vocación de servicio.
La medicina para Millo García nunca ha sido simplemente una profesión. Ha sido una manera de entender la vida y de ponerse al servicio de los demás. En cada escenario donde ha ejercido ha dejado la imagen de un médico responsable, exigente consigo mismo y comprometido con sus pacientes y con las instituciones donde ha trabajado.
Una de las etapas más importantes de su trayectoria profesional fue su paso por la ESE Hospital Santo Tomás de Villanueva, institución de enorme importancia para la salud de nuestra comunidad. Como director, tuvo que asumir grandes responsabilidades y tomar decisiones en momentos que exigían carácter, conocimiento y firmeza.

Y precisamente carácter es una de las palabras que mejor define a Emilio “Millo” García Orcasitas. Es un hombre serio, de recia personalidad, que no suele caminar por los terrenos de la ambigüedad. Dice lo que piensa, defiende lo que considera correcto y procura actuar siempre de acuerdo con sus principios.
Su rectitud moral ha sido uno de sus mayores patrimonios. En una época en la que los valores parecen perder terreno frente a los intereses particulares, encontrar a un profesional cuya conducta se haya mantenido firme constituye un verdadero motivo de orgullo para cualquier comunidad.
Pero detrás de ese hombre serio y de carácter existe también un ser humano excepcional. Millo es amigo de sus amigos, de esos amigos que permanecen en las buenas y en las difíciles, que no necesitan grandes discursos para demostrar su lealtad y que entienden la amistad como una expresión de respeto y solidaridad.
Su vida familiar también está profundamente vinculada con el folclor vallenato. Es hermano de Luzmila García Orcasitas, esposa del juglar y “Pulmón de Oro” Poncho Zuleta, una de las grandes figuras de la música vallenata. Esa relación familiar lo conecta con una de las páginas más importantes de la historia musical de nuestra región.
Sin embargo, Millo siempre ha sabido caminar con identidad propia. Aunque pertenece a una familia estrechamente relacionada con grandes nombres de nuestra cultura, su reconocimiento no proviene de los apellidos ni de las relaciones familiares, sino de una trayectoria construida con trabajo, disciplina, profesionalismo y conducta. Con Blanca Fernández Valverde tuvo a : Dilia Rosa, admimistradora bancaria, Luz Emilia ingeniera de sistemas, Emilio de Jesús, ingeniero de sistemas y Domingo Abel García Fernández, ingeniero electrónico.
Actualmente conforma un hogar con Norka Bernier Orcasitas, compañera de vida con quien ha construido una familia llena de afectos. De esa unión nacieron Emilio y Emilia, dos hijos que representan la continuidad de una familia donde la educación y la formación profesional han ocupado un lugar fundamental.
Emilio, su hijo, es ingeniero mecánico, mientras Emilia siguió las huellas de su padre y se convirtió en médica. No puede existir mayor satisfacción para un padre que ver a sus hijos convertirse en profesionales y, al mismo tiempo, observar que llevan consigo los valores que durante toda una vida se procuró inculcarles.
Millo García pudo haber regresado a Riohacha después de terminar sus estudios y construir allí su vida profesional. Sin embargo, escogió quedarse en Villanueva. Y Villanueva, a su vez, lo adoptó como uno de los suyos. Aquí echó raíces, construyó amistades, ejerció la medicina y se ganó algo que no se consigue con títulos: el cariño y la admiración de un pueblo.

Por eso hoy podemos decir que Emilio “Millo” García Orcasitas es un médico riohachero con corazón villanuevero. Su nacimiento pertenece a Riohacha, pero buena parte de su historia, de sus afectos y de su legado pertenece a Villanueva.
El primero de septiembre, Millo García cumple un año más de vida. Es una fecha propicia para mirar hacia atrás y reconocer el camino recorrido, pero también para mirar hacia adelante con gratitud por todo lo que todavía puede aportar a su familia, a sus amigos y a la comunidad que tanto lo aprecia.
Celebrar a Millo no significa solamente celebrar al médico. Significa celebrar al amigo incondicional, al hombre serio, al profesional íntegro, al padre, al esposo, al hermano y al ciudadano que ha sabido mantener sus principios a lo largo de los años.
En tiempos donde hacen tanta falta referentes de integridad, Emilio “Millo” García Orcasitas representa una de esas figuras que merecen ser reconocidas mientras están presentes. Su historia es también la historia de dos pueblos —Riohacha y Villanueva— unidos por los afectos, la amistad, la familia y la cultura.
Por eso, en esta fecha especial, quiero expresar mi reconocimiento y mi afecto por ese gran ser humano que ha sido Millo García. Que Dios le conceda muchos años más de vida, salud y felicidad al lado de Norka, de sus hijos Emilio y Emilia, de sus hijo que tuvo con Blanca Fernandez Dilia Rosa, Luz Emilia, Emilio de Jesus y Domingo Abel, de su familia y de todos sus amigos. Feliz cumpleaños, querido Millo. Villanueva te siente suyo, porque los pueblos no solamente adoptan a quienes nacen en ellos: también hacen suyos a quienes, como tú, han sabido ganarse para siempre el corazón de su gente.






