Edicion mayo 27, 2026

“¡De papá pa’ acá que vivan los hombres!”, famosa frase de Diomedes Díaz

Rafael María Díaz y su hijo Diomedes salieron adelante con mucho esfuerzo
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Columnista - Juan Rincón Vanegas
Columnista – Juan Rincón Vanegas

El amor de Diomedes Díaz por sus padres Elvira Antonia Maestre Hinojosa, ‘Mamá Vila’ y Rafael María Díaz Cataño, traspasó las fronteras del sentimiento porque como hijo mayor supo los trabajos que les tocó pasar, para sacar adelante a su familia en aquel viejo Carrizal. A ella la apoyo siempre y le prometió regalarle el mar con todos los ingredientes en su interior.

A Rafael su progenitor, quien nunca se cansó de trabajar, lo señaló como un hombre sano, ejemplar y de alma buena. Además, pensando en regalos lo pensó mucho hasta que se inspiró en un merengue poniéndole el mejor título. ‘A mi papá’, donde con la memoria fresca hizo un repaso por la vida del hombre que cosechó en tierra fértil para que él viniera al mundo junto a nueve hermanos más.

Voy a componé un merengue pa’ cantáselo a papá, un hombre que vive allá cerca de la población. Ese que con su sudor me dio el tamaño que tengo, y el hijo le salió bueno y ha sido un ejemplo de él. Y ojalá que puedas ver tu recompensa mi viejo”.

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En la extensa canción que él grabó en el año 1981 con el acordeón de Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, reflejó la esencia del campesino trabajador, del hombre humilde, prudente, silencioso y, a quien el tiempo siempre le daba la razón. “La Junta es un bello pueblo adonde nació Diomedes, donde to’ el mundo lo quiere, y me aclaman cuando llego, pero todo esto se debe al ejemplo de mi viejo”.

Rafael María Díaz y su hijo Diomedes salieron adelante con mucho esfuerzo
Rafael María Díaz y su hijo Diomedes salieron adelante con mucho esfuerzo

El viejo Rafa, quien era un hombre calmado y sencillo, cierto día fue invitado por su hijo a una de sus presentaciones, como nunca lo había hecho. Esa fue la ocasión para testimoniarle en público su amor, su admiración, su respeto y su sincero agradecimiento. En las imágenes quedaron esos momentos cuando lo abrazaba y le cantaba, teniendo la compañía del acordeonero Juancho Rois.

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Rafael María apenas sonreía, porque no estaba en sus terrenos que eran el campo o el patio de la casa, donde debajo de un palo de limón solía sentarse en un taburete por largas horas a cuidar sus gallos y a ‘Pachito’, un mico travieso. Así les daba oficio a las horas que no se quedaban quietas. Diomedes, además de repetirle en vivo y en directo la canción ‘A mi papá’, lo hizo con ‘Mi muchacho’, dedicada a su hijo Rafael Santos.

Ese muchacho que yo quiero tanto ese que yo regaño a cada rato, me hizo acordar ayer, que así era yo también cuando muchacho, que sólo me aquietaban dos pencazos del viejo Rafael. Y se parece tanto a papá, hombre del alma buena”. En ese canto Diomedes volvió a recordar al viejo que tenía a su lado, y quien fue su gran fortaleza para darle la crianza con esmero.

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Rafael María Díaz y su hijo Diomedes salieron adelante con mucho esfuerzo
Rafael María Díaz y su hijo Diomedes salieron adelante con mucho esfuerzo

En esa ocasión quedó en el pentagrama del corazón, el testimonio que un padre recibió por parte del hijo, quien encontró los más bellos versos para subirlo al inmenso pedestal del cariño.

Pidió perdón a su papá

Cuando los sinsabores de la vida tocaban fondo, y las adversidades se le atravesaban en el camino Diomedes Díaz hizo un alto. Con la sinceridad a flor de piel, plasmó un canto pidiéndole perdón a su amado padre. “A mi papá, que fue el que me crió le pido perdón, porque él debe de estar extrañado y la vieja mía, con tanto esfuerzo que ellos me dieron la educación y hoy me da pena que estén sufriendo por culpa mía”.

‘El Cacique de La Junta’ buscó las mejores palabras donde el arrepentimiento estaba en primera fila. De esta manera, le dedicó la canción titulada ‘El Perdón’. “Papá, tú debes saber que, entre el bien y el mal, circula el hombre y Dios a su modo de ver prueba, al hombre también con tentaciones, porque es posible que un hombre sano se vea enredado en un problema, me les explica a mis hermanos y nunca dejes que no me quieran”.

Después de fallecer su padre el 14 de septiembre de 2007, cuando contaba con 77 años, lo volvió a recordar. “Canto y rezo una oración, ay por medio de mi canto, y como es un verso santo lo digo de corazón, quien lo tenga vivo, un abrazo, quien lo tenga muerto, una flor”.

En ese lapso de la añoranza apareció la canción ‘Hijo agradecido’ con la que Diomedes Díaz participó en el año 1976 en el Festival de la Leyenda Vallenata, ocupando el tercer puesto. El joven compositor reconoció todo el sacrificio de sus padres para sacarlo adelante al lado de sus hermanos. Esa vez, tenía 19 años, y cantó.

Rafael María Díaz, padre de 'El Cacique de La Junta'
Rafael María Díaz, padre de ‘El Cacique de La Junta’

En el mundo no hallaron un obsequio material para poder pagar a mi padre y a mi madre, al instante recuerdo y siento ganas de llorar al pensar que aquellos tiempos que lucharon para criarme”. Con la inspiración a toda vela contó en el canto esa experiencia vivida, donde diversas necesidades planteaban alternativas para salir adelante y sus viejos eran el más preciado tesoro.

Todo esto es imposible porque no hay con que pagar, esta sencilla crianza que le dan a uno sus padres, que cuando estas pequeño te enseñan a trabajar, para que cuando ellos mueran se defienda uno más tarde

El viejo Rafa fue ese padre donde jamás hubo distancias, cosas inalcanzables y menos existió la palabra imposible. Padre e hijo se amaron tanto que una vez Diomedes le preguntó sobre qué quería, Después de pensarlo el viejo le respondió. “Diome, no quiero nada, solamente anda por el mejor camino cultivando la semilla de la vida, para que coseches los frutos que mereces”.

Estas palabras se cerraron con un abrazo que arropó el alma uniendo los recuerdos esparcidos en el tiempo y entonces el silencio ganó la partida ante la fuerza del sentimiento. Ese abrazo solamente lo fotografió el corazón teniendo de testigo a la memoria que revoloteó en ese momento único. Definitivamente, “¡De papá pa’ acá que vivan los hombres!”.

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