Edicion julio 7, 2026

Colombia en su laberinto económico

Colombia en su laberinto económico

Comparte

Columnista - Martín Barros Choles
Columnista – Martín Nicolás Barros Choles
Publicidad

Donde impera la corrupción, los decesos de progresar y crecer, desaparecen por el predominio, de interés personal, sobre legítimos derechos concebidos.  Las administraciones públicas,  siempre están en déficit para servir, por malas acciones, de gobernantes y servidores públicos, que  utilizan, las instituciones, para sacarle el jugo en el cuarto  de hora que tienen  y despachare,  saqueándola, sin ningún pudor, para enriquecerse a todo carrera y en corto tiempo, gozando de impunidad, amparos y protecciones; de autoridades competente, que ejercen controles efímeros y superficial, concluyendo las investigaciones más de las veces en archivos, previas transacciones y retribuciones, compensativas y compartidas, de ayudas mutuas.

Publicidad

El sentido de pertenencia, no existe en el circulo de la corrupción, que comprometen la responsabilidad de los servidores públicos, en los poderes: ejecutivo, legislativo y judicial; conjuntamente, con las autoridades de control, disciplinario, fiscal y penal; que ejercen con más vergüenza que merito, favoreciendo a quienes les causan daños y perjuicios, a las instituciones pública.  

Por referidas circunstancias, vivimos estancados en abandono y precariedad, porque se esfuman: recursos, derechos y beneficios colectivos, sin que autoridad alguna, se ocupen y dediquen, a investigar y mejorar el estado deprimente en que viven cohabitantes de localidades, condenadas a vivir de las dependencias, subyugados a familias de tradición políticas, en diferentes zonas territoriales, a las que no se les asoma, ni en sombra, el desarrollo y progreso, por estar sometido al menos precios de los dueños del poder.

Colombia es un laberinto, una selva o un tanque sin fondo, en donde todos lo perdemos en el tránsito de la vida, relacionado sobre derechos que, por constitución y ley, nos corresponde, pero están sujeto, a apropiaciones ilícitas, para algunas autoridades y uso indebido, de quienes administran las cosas públicas. Si estas practicas las repetimos todos los años ¿qué esperanza, tenemos para crecer?

 Los gobernantes no planifican obras de interés general, financiándolas con partidas presupuestales, pero se han habituado a endeudamientos, beneficiando a las entidades bancarias, pago de intereses, pignorando recursos de regalías, generándole ganancia por créditos de endeudamiento y ninguna utilidad, a los habitantes de los territorios que la comprometen.

Publicidad
Colombia en su laberinto económico

La nación, departamentos, distritos y municipios, están hasta la coronilla, con los créditos en crecimientos, sin que se investigue, el destino y cumplimiento, de los recursos obtenidos con créditos. Algunos mandatarios, se los apropian ha sabienda que nada lo ocurrirá, si ligan y sobornan, a quienes los investiguen (autoridades).

La historia de los ingresos económicos, por concepto de explotación minera, demuestran que únicamente ha beneficiado a los corruptos, que participan en los distinto periodos de gobiernos y entidades financieras, que facilitan los empréstitos con pagos de comisiones, a gobernantes que utilicen ofertas comerciales, garantizados, con las pignoraciones de las regalías.

Publicidad

 Si unificáramos, los montos de todas las deudas de nación, departamentos, distritos y municipios; se podría deducirse, la tronera económica, que dejan las practicas de corrupción, en todos los territorios, que, de castigarse, tendría que salir disparados de las administraciones publica, no menos de un millón de servidores públicos, con causas de inhabilidad, parcial o definitiva, para continuar prestando servicios públicos, independientemente de las condenas penales sentenciadas. De haber imperado la justicia anticorrupción, muchos de estos problemas se hubieran menguado y superado gradualmente, con escarmiento y temor, de quien se expone en las participaciones de hechos: ilícitos, irregulares y torcidos.

Las corrientes financieras están repesadas y estáticas, como la represa del Ranchería, por carencias de circulación y expansión, de capitales, para irrigar la producción, que debe estar siempre respaldada por los gobiernos, avalando programas aprobados, subsidiando y amparando, créditos pagaderos con el resultado de operaciones, agrícolas, industrial, comercial o de cualquier objeto, en condición de compromisos de gobiernos.

Es muy diciente que los ingresos que provienen del negocio de cocaína a Colombia, originados de EE. UU y Europa, superen las ventas de los hidrocarburos (petróleo y gas). Existen autoridades, nacionales e internacionales, facultadas para vigilar, controlar y frenar; previas identificación, de manejos, referencias de origen, destinos y medios de transferencias, que pueden ser: ordinarias, comunes, sofisticadas y virtuales; entre otras; que están tolerando y encubriendo, operaciones ilegales

Los recursos del narcotráfico por su condición ilícita, requieren de lavados para sus legalizaciones en compras de armas, para organizaciones al margen de la ley, contrabando internacional, comercializaciones sin facturas, cuentas en paraísos fiscales, compraventas de divisas, bonos, bitcoin y similares; transferencias financieras secretas, créditos clandestinos o gota gotas y comercio informal; generando concentraciones de capitales, en distinguidos personajes, que por lo general, lo utilizan, mas para el mal, que para el bien, no colocándolo al servicio de emprendimientos, para impulsar oportunidades laborales y servicios; sino a otros objetivos causantes de daños

En manejos tributarios, Colombia deja de percibir anualmente, mas de 100 billones anuales, en exenciones de rentas, remesas a multinacionales e Iva. Deducciones de impuestos con regalías, gracias al expresidente Álvaro Uribe, avalado por la Corte Constitucional, en detrimento del recurso de la nación. Además, devoluciones de Iva, a importaciones, subsidios a los combustibles fósiles y muchas, prebendas, gabelas y trampas; que esclarecen la totalidad de los ingresos que se dejan de percibir, por una cantidad de beneficios que se conceden a particulares en deterioro de la nación.

La salud sigue patas arriba, saturadas de robos, desatenciones, incumplimientos laborales y series de asuntos, que rayan con la ética y moralidad, cuya responsabilidad es atribuida directamente a los operadores del sistema de salud, en el incumplimiento de deberes y obligaciones, de los servicios.

Colombia es una pobre nación, secuestrada por los corruptos dueños del poder, que gobiernan y mandan, acabando, destruyendo y apropiándose; de todos lo que se atraviese en el camino, de mala fe y de manera perversa, hechos que producen, asfixias y ahogos. Ante tales circunstancias, ¿Cuándo y cómo, podríamos liberarnos, de las desfachateces, robos continuados, endeudamientos alarmantes, desigualdades, injusticias y descalabros administrativo? ¿Cómo desenredarse, de caminos: espinosos, fangosos y oscuros, con túneles en terrenos quebradizo para salir de este laberinto?          

Publicidad

úLTIMAS NOTICIAS

Noticias Más Leídas

Publicidad