Edicion septiembre 24, 2026
Café Musiú

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Columnista - Hernán Baquero Bracho
Columnista – Hernán Baquero Bracho
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Villanueva, la cuna histórica del café en Colombia

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Hay lugares que nacen para vender café y otros que nacen para contar historias. Café Musiú pertenece a estos últimos. Su apertura en Villanueva no solamente representa la llegada de un nuevo espacio para compartir alrededor de una taza de café, sino el reencuentro de un pueblo con una de las páginas más fascinantes de su memoria histórica: aquella que habla de los primeros cultivos de café en estas tierras de la Sierra de Perijá.

Villanueva puede sentirse orgullosa de haber sido pionera en la siembra y producción del café en Colombia,la Federacion Nacional de Cafeteros tiene registrado a Viotá,Cundinamarca como la pionera desde 1879pero Villanueva ya en 1850 producía Café a través de Musiú Dangon,por ello el dirigente cafetero villanuevero Luis Carlos Lacouture Daza dió muchas batallas en la Federación para que se reconociera a Villanueva como la Cuna del Café pero murió con ese sueño. Mucho antes de que el aroma del grano se convirtiera en símbolo de otras regiones colombianas, en las montañas que abrazan a Villanueva ya se cultivaba café. Esa historia tiene nombre propio: Francois Dangon, el inmigrante francés que llegó a estas tierras en 1840 y que, procedente de Martinica, trajo consigo la semilla y el conocimiento de un cultivo que encontraría en nuestra serranía un territorio excepcional.

La historia cuenta que Dangon comenzó a desarrollar sus cultivos en la Sierra Negra, en su finca El Toro, convirtiéndose en uno de los grandes pioneros de la caficultura en esta región.Tuvo a unos socios industriales como los hermanos Cardénas que habian llegado de Santander huyendo de la batalla de Tescua en 1841. Para 1855, apenas unos años después de su llegada, la producción habría alcanzado la extraordinaria cifra de más de 80.000 kilogramos de café en unas 80 hectáreas. No era una pequeña experiencia agrícola: era una verdadera empresa productiva para su tiempo.

Pero esta historia no pertenece solamente a la tradición oral. Existe un testimonio escrito de enorme valor. El escritor e investigador francés Élisée Reclus, en su relato sobre su viaje por estas tierras en el siglo XIX, dejó registrada la importancia de la producción cafetera de la región. Su obra constituye una referencia fundamental para quienes quieran conocer cómo era esta zona y sus actividades económicas en aquella época.

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Y aquí aparece un detalle que le da todavía mayor encanto a esta historia. Aquel francés, Francois Dangon, terminó siendo conocido por los habitantes de la región como Musiú Dangon, una expresión que identificaba su condición de extranjero y que con el paso de los años quedó sembrada en la memoria colectiva de Villanueva y sus alrededores.

Por eso resulta tan significativo que un espacio dedicado al café lleve precisamente el nombre de Café Musiú. No se trata de una denominación escogida al azar. Es un homenaje a un hombre que hace más de 170 años contribuyó a escribir una página fundamental de la historia económica y agrícola de Villanueva.

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Y hay que reconocer una iniciativa que merece todos los aplausos: la del médico urumitero José Octaviano Liñán, quien primero hizo realidad el sueño de Café Musiú en Urumita y ahora lo trae a Villanueva, precisamente a la tierra donde vivió aquel inmigrante francés que la historia recuerda como Musiú Dangon.

El doctor Liñán ha demostrado que también se puede hacer patria desde una taza de café. Su proyecto no solamente busca ofrecer un producto de calidad y un lugar agradable para las familias, sino recuperar memoria, reivindicar una tradición y convertir la historia en un espacio vivo para las nuevas generaciones.

Y qué mejor escenario para hacerlo que una casa cargada de recuerdos. El inmueble donde funcionará Café Musiú no es una construcción cualquiera. Sus paredes parecen guardar conversaciones de varias generaciones y sus espacios han sido testigos de episodios que hacen parte de la historia social, educativa y ganadera de Villanueva.

Allí estuvo la segunda sede del mítico Colegio Santo Tomás, institución que dejó una huella profunda en la educación villanuevera. En esos espacios resonaron las voces de maestros y estudiantes, cuando la educación era también una aventura de sacrificio, disciplina, vocación y amor por el conocimiento.

El colegio estuvo ligado a la figura del profesor Rafael Antonio Amaya, nieto de Musiú Dangon, lo que establece una extraordinaria conexión entre la historia del café y la historia de la educación en Villanueva. Es como si el destino hubiera querido reunir nuevamente, bajo un mismo techo, dos capítulos fundamentales de la memoria de este pueblo.

Pero antes de convertirse en aulas de clase, aquel lugar tuvo otra historia. Fue la residencia y varios de sus cuartos el cobertizo del reconocido ganadero Gregorio Lacouture Acosta y de esposa ” Ina” Martinez, cariñosamente llamado “Papá Lolo” por los hijos de Juan Félix Daza Martínez y de doña Eloisa María Amaya Ovalle.

Gregorio Lacouture Acosta y su esposa fueron, además, padres putativos y de crianza del legendario ganadero y folclorista Juan Félix Daza Martínez, esposo de doña Eloisa María Amaya Ovalle, hija precisamente del profesor Rafael Antonio Amaya. De esta manera, la casa vuelve a convertirse en un punto de encuentro de varias familias y personajes que ayudaron a construir la historia de Villanueva.

Ahora, después de tantos años y de tantas transformaciones, aquel antiguo espacio volverá a tener vida. El inmueble, actualmente de propiedad del profesional villanuevero Ulises Ibarra Daza, fue cedido en calidad de arrendamiento al médico Liñán para hacer realidad este proyecto que rescata buena parte de su arquitectura y de su esencia histórica.

Las modificaciones respetan elementos arquitectónicos que evocan las casas de los años cincuenta y permiten que el visitante no solamente vaya a tomarse un café, sino que pueda sentir que está entrando en un lugar donde el pasado conversa con el presente. Cada puerta, cada ventana y cada rincón parecen convertirse en páginas de una vieja crónica villanuevera.

Café Musiú será, entonces, mucho más que una cafetería. Será un punto de encuentro para los villanueveros, para los visitantes, para los amantes del café y para quienes disfrutan conversar sobre las historias que hicieron grande a este pueblo. Allí podrán encontrarse la memoria, la amistad, la música, la conversación y, por supuesto, el aroma incomparable del café de la Serranía del Perijá.

Qué hermoso resulta que este proyecto llegue precisamente cuando Villanueva necesita espacios que fortalezcan su identidad. Un pueblo no solamente se construye con calles, edificios y obras materiales; también se construye conservando sus historias, honrando a sus protagonistas y transmitiendo a los jóvenes el orgullo de saber de dónde vienen.

Por eso los aplausos deben ser para el doctor José Octaviano Liñán, por su altruismo, por su visión y por convertir un sueño en realidad; y también para Ulises Ibarra Daza, por permitir que un espacio cargado de historia vuelva a estar al servicio de la comunidad. Ambos están haciendo algo que merece reconocimiento: abrir una puerta al pasado para que las nuevas generaciones puedan caminar hacia el futuro.

Y cuando se abra al público que será muy pronto, Café Musiú tendrá sobre sus mesas mucho más que una taza humeante. Tendrá la memoria de Francois Dangon, el aroma de aquellos cafetales de El Toro, el eco del Colegio Santo Tomás, los recuerdos de Papá Lolo, las historias de Juan Félix y Eloisa, y el espíritu de un pueblo que durante generaciones ha sabido convertir su cultura en patrimonio.Historia de la Cuna del Café que se encuentra un poco olvidada pero que retomandola y volviendo a sembrar y tranformar el café será una fuente de empleo y de ingresos no solo para nuestros campesinos sino para todos los que se enganchen en la cadena productiva que es bien larga,son las palabras del médico José Octaviano Liñan,quien tambien es un gran caficultur en su predio en las estrivaciones de la serranía del Perijá en Urumita.

Porque Villanueva no solamente es Cuna de Acordeones. También puede reclamar, con legítimo orgullo histórico, el título de cuna del café guajiro. Y Café Musiú llega para recordárnoslo: una taza de café puede parecer pequeña, pero cuando está llena de historia, puede contener todo el orgullo de un pueblo.

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