Partes de una antigua edificación patrimonial de Riohacha, conocida como la Casa Nido de Amor o casa de Juancho Pineda, fueron derribadas de manera controlada debido al deterioro que presentaban y que se agravó recientemente con las lluvias.
Tras una visita de la Secretaría de Planeación de Riohacha y la evaluación de un ingeniero estructural, se estableció que algunos elementos estaban en condiciones críticas y no era viable conservarlos. Por esta razón, se autorizó el derribo de partes del segundo piso, una pared y el balcón, que representaban un riesgo para las personas.

La evaluación advirtió que nuevas lluvias podían agravar el estado de la construcción y aumentar la posibilidad de un colapso. La intervención busca prevenir accidentes y, a la vez, mantener abierta la posibilidad de preservar la memoria arquitectónica del inmueble.
Entre las alternativas que se espera estudiar está la aplicación de “falsos históricos”, una opción que permitiría recuperar la apariencia de algunos elementos sin que la edificación pierda su categoría patrimonial. También se prevé instalar medidas de contención en la parte inferior para proteger la estructura y reducir los riesgos.

El mantenimiento de los inmuebles corresponde a sus propietarios. En el caso de los bienes patrimoniales, las intervenciones deben ajustarse a las disposiciones de conservación aplicables. El derribo de algunas partes no implica la desaparición total de la casa, cuyo valor histórico deberá tenerse en cuenta al definir su futuro.






