La primera vuelta presidencial de 2026 dejó un resultado que trasciende los nombres de los candidatos y muestra una transformación política que se ha venido consolidando silenciosamente en La Guajira durante los últimos ocho años: el crecimiento sostenido de las fuerzas de derecha en el departamento.
Las cifras muestran que este sector político pasó de obtener 36.362 votos en las elecciones presidenciales de 2018 a alcanzar 96.625 sufragios en la primera vuelta de 2026 con la candidatura de Abelardo de la Espriella. El incremento acumulado fue de 60.263 votos, equivalente a un crecimiento del 165,7 %, una de las expansiones electorales más significativas registradas recientemente en el departamento.
El comportamiento evidencia una tendencia ascendente que se ha mantenido durante tres procesos presidenciales consecutivos.

En 2018, el entonces candidato Germán Vargas Lleras obtuvo 36.362 votos, equivalentes a cerca del 17,7 % de la votación departamental. Cuatro años después, en 2022, las candidaturas de Federico Gutiérrez y Rodolfo Hernández sumaron 83.366 votos, representando el 40,18 % de los sufragios. Ahora, en 2026, Abelardo de la Espriella alcanzó 96.625 votos y el 38,01 % de la votación total.
No obstante, mas allá de los porcentajes, el dato que llama la atención es el aumento constante en el número absoluto de electores que respaldan candidaturas identificadas con este sector ideológico.
Una tendencia que se consolidó municipio por municipio
El crecimiento no se concentró únicamente en los grandes centros urbanos del departamento.
Los resultados de la Registraduría muestran que Abelardo de la Espriella logró votaciones importantes en municipios históricamente estratégicos para cualquier campaña presidencial.

Riohacha aportó 26.917 votos; Maicao, 20.966; San Juan del Cesar, 10.232; Uribia, 8.026; Fonseca, 4.835; Villanueva, 4.316; Manaure, 3.967; Barrancas, 3.419 y Dibulla, 2.752, entre otros.
Estos resultados permitieron que la candidatura obtuviera presencia electoral en los quince municipios del departamento, consolidando una estructura política que hoy tiene una base de apoyo más amplia que la observada en procesos presidenciales anteriores.
La abstención, el gran escenario de disputa
Aunque la derecha registró uno de sus mejores desempeños históricos en La Guajira, las cifras también muestran que existe un amplio margen de crecimiento de cara a la segunda vuelta presidencial prevista para el próximo 21 de junio.
Los datos de participación revelan que varios municipios registraron niveles elevados de abstención.
Uribia presentó una participación de apenas 17,44 %, con una abstención del 82,56 %. Manaure registró una participación de 21,05 %. Maicao alcanzó 35,60 % y Dibulla 36,26 %.

Incluso en municipios con mayor volumen electoral, como Riohacha y Barrancas, más de la mitad de los ciudadanos habilitados para votar no acudieron a las urnas.
Analistas políticos consideran que precisamente allí podría definirse una parte importante de la disputa de segunda vuelta, pues el reto de las campañas ya no consiste únicamente en conservar sus votantes actuales, sino en movilizar a quienes decidieron abstenerse durante la primera jornada electoral.
El reto de la segunda vuelta
La elección presidencial entra ahora en una nueva fase, marcada por la búsqueda de alianzas políticas, la movilización territorial y la disputa por los votantes independientes.
En el caso de La Guajira, el crecimiento experimentado por las fuerzas de derecha durante los últimos ocho años se convierte en uno de los fenómenos políticos más relevantes del actual proceso electoral.

Con una votación que prácticamente triplicó la obtenida en 2018, este sector llega fortalecido a la segunda vuelta y con la expectativa de ampliar su respaldo en municipios donde aún persisten amplias bolsas de abstención, especialmente en Riohacha, Barrancas, Dibulla, Fonseca, Maicao, Manaure, Uribia y Villanueva.
Los resultados del próximo 21 de junio permitirán establecer si la tendencia ascendente observada durante la última década logra consolidarse nuevamente o si el comportamiento electoral del departamento toma un rumbo distinto en la definición de la Presidencia de la República.






