
La tristeza y el llanto se apoderó de las mujeres wayuu al arribo de los cuatro soldados guajiros que fueron asesinados por el ELN en el Catatumbo, Norte de Santander.
La llegada de los cuerpos se produjo el pasado fin de semana en el aeropuerto internacional Almirante Padilla de la ciudad de Riohacha en un avión de las Fuerzas Militares de Colombia.

Fueron los cuerpos de los soldados Jaime Manuel Redondo Uriana, José David Pushaina Epiayu, Fabio Epinayu Ipuana y Herzel Fernández Bonivento, los que llegaron en medio de una ceremonia militar del Ejército Nacional.
Posteriormente fueron llevados a los coches fúnebres y luego trasladados hasta sus lugares de residencia para ser sepultados según sus usos y costumbres.

En Manaure, el alcalde Elven Meza, lamentó lo ocurrido pues tres de los soldados eran nativos del área rural del municipio.
“Se los llevaron cuando jugaban fútbol y nos los entregan muertos. No deberían llevar a estos jóvenes a zonas de guerra”, dijo una de las familiares de los soldados.

Los soldados fueron sepultados durante el pasado fin de semana en sus distintas comunidades wayuu, en medio del dolor de sus familiares y allegados, quienes aún no entienden como estos jóvenes inexpertos estaban en zona de guerra del país.






