Edicion noviembre 6, 2026

JUNIOR SANTIAGO, BARÍTONO Y ARTISTA SOBRESALIENTE EN LA VOZ ROMÁNTICA DEL VALLENATO

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Columnista - Hernán Baquero Bracho
Columnista – Hernán Baquero Bracho
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Hay voces que nacen para cantar y otras que parecen venir del cielo con el propósito de enamorar, estremecer corazones y quedarse para siempre en la memoria de un pueblo. Ese es el caso de Junior Santiago, un artista villanuevero que ha hecho de su voz un sello inconfundible, de su talento una bandera y de su humildad una de sus mayores virtudes. Hoy, cuando se aproxima el 7 de noviembre, fecha en la que celebrará un año más de vida, mi homenaje es para este gran ser humano, mi vecino, mi amigo y un orgullo musical de nuestra querida Villanueva.

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Y no estoy hablando del Junior de Curramba, el equipo de fútbol que despierta pasiones en toda la Costa Caribe. Me refiero a Junior Santiago Quintero Martínez, el hijo de Gloria Martínez, el muchacho de la calle 13 del barrio Las Delicias, quien desde muy temprana edad comenzó a demostrar que Dios le había concedido un don extraordinario: una voz de barítono, con matices de tenor, una cadencia prodigiosa y una nitidez interpretativa que lo distingue entre los grandes exponentes del vallenato romántico.

Junior Santiago es de esos artistas que no necesitan artificios para conquistar al público. Su voz tiene personalidad, sentimiento y una musicalidad especial. Su manera de subir y bajar en las notas, su dejo, su armonía y esa capacidad para transmitir emociones cuando interpreta una canción lo convierten en un cantante de características excepcionales. Su registro vocal, especialmente cuando interpreta en mi mayor, le permite lucir todas sus condiciones artísticas.

Sus primeros pasos en el canto los dio siendo casi un niño, recorriendo los festivales de Villanueva, El Molino y Urumita. Allí, con el entusiasmo de quien comienza a perseguir un sueño, se presentaba a pulmón abierto, regalando serenatas y demostrando que su destino estaba ligado al pentagrama vallenato. En aquellas jornadas del Festival Cuna de Acordeones comenzó a construir una historia que con el paso de los años tendría dimensiones nacionales e internacionales.

En ese recorrido inicial encontró personas que creyeron en sus condiciones y le tendieron la mano. Adrián «El Tipo» Liñán, Miguel Rosado, con sus magistrales tonadas de guitarra, Fred Quintero, uno de los coristas destacados de nuestro folclor, Robert Daza Gómez y José Granados fueron fundamentales en aquellos primeros momentos. Cada uno aportó una voz de aliento, una orientación y una oportunidad para que aquel joven soñador pudiera abrirse camino en el difícil mundo de la música.

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Su talento comenzó a llamar la atención de los conocedores del vallenato y fue así como hizo fórmula con «Lucho» Campillo, con quien grabó su primera producción discográfica, titulada Vamos a empezar. De ese trabajo sobresalieron canciones como «Abrígate» y «Vamos a empezar», que comenzaron a sonar en las emisoras y permitieron que su nombre trascendiera las fronteras de su tierra natal. Era el nacimiento de una nueva voz que llegaba para enriquecer el universo romántico del vallenato.

Pero el destino tenía reservado para Junior Santiago un capítulo extraordinario. Gracias a la recomendación del siempre recordado «Mono» Vence, cuñado de Israel Romero Ospino, el inolvidable Pollo Irra tuvo la oportunidad de conocer sus condiciones vocales. Después de realizar las respectivas pruebas, Junior ingresó por la puerta grande al Binomio de Oro de América, la verdadera academia de la música vallenata, donde compartió escenario con Jean Carlos Centeno y asumió el reto de continuar una historia musical que ya tenía un lugar privilegiado en el corazón de los colombianos.

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Fueron seis años de una experiencia artística inolvidable. Junior consolidó su voz, ganó reconocimiento y se convirtió en uno de los intérpretes que dejaron huella en aquella etapa del Binomio de Oro. Canciones como «Quiero volar», «No me resignaré», «No me vuelvo a ilusionar», «Cómo vamos a quedar», «Déjate atrapar», «Acuérdate de mí» y «Solo quizás», entre otras, permanecen en el recuerdo de quienes disfrutaron aquella combinación de voces y sentimientos. Junto a Jean Carlos Centeno, contribuyó a mantener viva la magia de una agrupación que ha sido referente del vallenato romántico en Colombia y en el exterior.

La oportunidad que le brindó Israel Romero fue determinante en su carrera, pero también lo fueron su disciplina, su talento natural y su capacidad para interpretar con sentimiento. Porque una cosa es tener una buena voz y otra muy diferente es conseguir que una canción se convierta en una emoción compartida. Junior logró ambas cosas.

En 2004 decidió emprender nuevos caminos y se separó del Binomio de Oro. Junto con José Fernando «El Morre» Romero, sobrino de Israel, conformó su propia agrupación y presentó la producción Con todas las ganas, de la que sobresalieron «Mi ropita vieja» y «La gaviota», esta última expresión de su propia inspiración como compositor. Fue una etapa de presentaciones, compromisos y reconocimiento en diferentes escenarios del país.

Posteriormente se unió al acordeonero urumitero Leonardo «El Nano» Farfán, con quien presentó Pensando en grande, producción de la que se destacó «Mi equipaje». Una vez más, Junior demostró que su calidad interpretativa no dependía de una agrupación determinada, sino de una personalidad musical que había logrado construir con esfuerzo y perseverancia.

En 2022 tuvo lugar un reencuentro que despertó grandes emociones. Junior Santiago volvió a compartir escenario con Israel Romero y Jean Carlos Centeno durante una gira por México. Fue una verdadera explosión de sentimientos. Cuando comenzó su presentación ante un público multitudinario, los aplausos fueron estremecedores y los asistentes cantaron sus canciones de principio a fin. Aquella experiencia confirmó que su voz había trascendido las fronteras y que el cariño de la fanaticada mexicana seguía intacto. Junior Santiago también es un artista querido y reconocido fuera de Colombia.

En esta nueva etapa de su carrera se encuentra haciendo fórmula musical con el acordeonero villanuevero Xavier Kammerer, con quien viene trabajando desde 2012. Juntos han recorrido escenarios de Bogotá, Cundinamarca, Tolima y Antioquia, llevando el nombre de Villanueva y demostrando que el vallenato de nuestra tierra continúa teniendo mucho que ofrecer. Su agrupación es una expresión del talento local, una verdadera embajada musical de la tierra del Cuna de Acordeones.

Y si en el escenario Junior Santiago es un artista que enamora, en su vida familiar es un hombre que encuentra sus mayores razones para vivir. Comparte su vida sentimental con la ingeniera Liza Liñán Fuentes, su compañera, su cómplice y el amor con quien ha construido un hogar. Con ella tiene dos hijos, entre ellos su princesa, Daniela, y David Santiago, quienes representan una de sus mayores alegrías. De su primera relación nacieron cuatro hijos: Jesús Santiago, Paula Andrea, Santiago Jesús y Paul Santiago, a quienes ha acompañado en su formación y que hoy han ido construyendo sus propios caminos profesionales en diferentes disciplinas. Ser padre es uno de los escenarios donde también ha procurado dejar su mejor interpretación: la del amor incondicional.

Junior es, además, un hijo inmarcesible. El amor y la admiración que siente por su madre, Gloria Martínez, son sentimientos que no necesitan micrófonos ni escenarios para hacerse evidentes. Ella ha sido una figura fundamental en su vida, una mujer que lo acompañó desde sus primeros pasos y que hoy contempla con orgullo los frutos de aquel muchacho que comenzó a cantar en las calles y festivales de su pueblo. No hay aplauso más importante para un hijo que la sonrisa de una madre.

También es un amigo excepcional, de esos que no se encuentran todos los días. Su círculo de amistades está integrado por personas que han compartido con él alegrías, dificultades, escenarios y momentos inolvidables. Entre ellos están Juan Pablo Arrieta, Fred Quintero, Adrián Rumbo, Ubaldo «El Negrito» Pérez, Jorge Mario López Peñaloza a quien lo sigue recordando mucho, Javier Socarrás Amaya a quien valora y le tiene gran estima, «Pacho» Mazziri y Jesús Adrián Daza. Y, por supuesto, José «El Chino» Redondo, su hermano del alma, con quien comparte una amistad que va mucho más allá de las palabras.

En esta celebración de cumpleaños hay una coincidencia especial que merece destacarse: Junior Santiago y su hermano del alma, «El Chino» Redondo, cumplen años el mismo 7 de noviembre. Ambos celebrarán la vida, la amistad y los afectos en un encuentro que promete convertirse en una verdadera fiesta de hermandad, en donde José Olmedo, ese lugar que se ha convertido en sitio de moda en Villanueva y cuyo propietario es otro hermano del alma. Allí estarán los amigos, las anécdotas, las risas y seguramente muchas canciones, porque cuando se reúnen los afectos alrededor de un artista vallenato, la música termina siendo la invitada de honor.

Mención especial merece Alonso Salas Daza, su representante y manager, a quien Junior considera mucho más que un colaborador: un hermano de la vida. Han compartido las verdes y las maduras, los momentos de incertidumbre y las satisfacciones de cada logro. Su respaldo ha sido fundamental en este proceso de crecimiento y proyección artística. Esa complicidad que ambos resumen con la expresión «¡Fino, papá!» refleja una amistad construida sobre la lealtad, la confianza y el compromiso con un mismo sueño.

Hoy Junior Santiago tiene nuevos horizontes por conquistar. Su voz conserva la calidad, su interpretación sigue ganando madurez y su presencia escénica continúa conquistando públicos. Tiene talento, experiencia, repertorio y una historia que respalda cada una de sus presentaciones. Pero, sobre todo, conserva esa esencia humana que lo identifica: la sencillez de un muchacho de Las Delicias que nunca ha olvidado sus raíces ni a las personas que creyeron en él cuando apenas comenzaba a soñar.

Por eso, este 7 de noviembre no solamente celebramos el cumpleaños de un cantante. Celebramos la vida de un hijo amoroso, un padre dedicado, un compañero sentimental entrañable, un amigo incondicional y un artista que lleva a Villanueva en el corazón. Celebramos a un hombre que ha sabido convertir un don de Dios en una profesión, una pasión y una forma de llevar alegría a miles de personas.

¡Feliz cumpleaños, Junior Santiago! Que Dios continúe bendiciendo tu vida, tu hogar, tu relación con Liza, tus hijos, tu madre Gloria, tus amigos y tu carrera musical. Que nunca se apague esa voz prodigiosa que nos hace vibrar, recordar y enamorarnos del vallenato romántico. Que Xavier Kammerer siga siendo ese compañero musical con quien puedas conquistar nuevos escenarios y que Alonso Salas Daza continúe caminando a tu lado en esta maravillosa aventura artística.

Villanueva se siente orgullosa de ti, porque eres uno de sus hijos que ha llevado el nombre de nuestra tierra por Colombia y el mundo. Sigue cantando, sigue soñando y sigue regalándonos esa voz que parece acariciar el alma.

¡Viva Junior Santiago! ¡Viva el vallenato romántico! ¡Y que los cumplas feliz, mi hermano! ¡Ay, ombe, juepajé!

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