Edicion noviembre 5, 2026

DIEZ AÑOS DE LA PARTIDA DE OSPICIO BAQUERO HERRERA, DIRIGENTE LIBERAL Y EXALCALDE DE VILLANUEVA

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Columnista - Hernán Baquero Bracho
Columnista – Hernán Baquero Bracho
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Este 3 de noviembre se cumplen diez años de la partida de uno de los grandes dirigentes liberales que ha tenido Villanueva, La Guajira: Ospicio Guillermo Baquero Herrera, un hombre de carácter, de convicciones firmes, de principios inquebrantables y de una honestidad que se convirtió en el sello de su existencia. Se marchó físicamente hace una década, pero su nombre, sus enseñanzas y su legado permanecen vivos en la memoria de quienes tuvimos el privilegio de conocerlo, compartir con él y aprender de su ejemplo.

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Diez años parecen una eternidad cuando se trata de la ausencia de un padre, de un amigo, de un dirigente y de un hombre que supo ganarse el respeto de toda una comunidad. Sin embargo, hay seres humanos cuya dimensión no se mide por el tiempo transcurrido desde su partida, sino por la huella imborrable que dejaron en la sociedad. Ese fue Ospicio Baquero Herrera, cariñosamente conocido como “Picho”, un villanuevero por excelencia, que amó a su tierra con el alma y el corazón y nunca la abandonó, ni siquiera en sus momentos más difíciles.

Hoy, cuando evocamos su memoria, la nostalgia nos invade y los recuerdos se agolpan en nuestra mente. Sus hijos exaltamos su vida, su trayectoria y sus enseñanzas, porque nos dejó una herencia mucho más valiosa que cualquier patrimonio material: la honestidad, la rectitud, la justicia, la sinceridad, la responsabilidad y el valor de la palabra empeñada. Virtudes que hoy, cuando parecen escasear en tantos escenarios de la vida pública, adquieren una dimensión todavía mayor.

Ospicio Guillermo Baquero Herrera cumplió su ciclo vital con inefable grandeza. Heredó un pasado, construyó un presente y nos legó un futuro. Su vida estuvo inspirada en sus raíces familiares, de las cuales siempre se sintió profundamente orgulloso. Fue hijo de Constantino Baquero Araújo y Remedio Herrera López, patriarcas de una generación de hombres y mujeres adustos, generosos, trabajadores y laboriosos, que hicieron del esfuerzo y de la honradez una filosofía de vida.

Si ha existido un personaje representativo de aquella Villanueva de antaño, de hombres de palabra y dirigentes comprometidos con su pueblo, fue sin lugar a dudas Ospicio Guillermo Baquero Herrera. Falleció el 3 de noviembre de 2016, a los 92 años de edad, después de una existencia productiva, manteniéndose activo hasta los últimos días de su vida. Su carácter, su personalidad y su vocación de servicio lo distinguieron en cada una de las etapas en las que le correspondió actuar.

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SU TRAYECTORIA POLÍTICA: UN LIBERAL DE CONVICCIONES

En el escenario político, “Picho” Baquero se destacó en las toldas del Eduardismo y de Mayorías Liberales, bajo el liderazgo de Eduardo Abuchaibe Ochoa. Allí demostró sus condiciones de conductor político, su capacidad de liderazgo, su firmeza para tomar decisiones y su compromiso con los intereses de Villanueva.

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Compartió luchas, ideales y jornadas políticas con dirigentes y amigos de grata recordación, muchos de ellos ya fallecidos, como Canopán Cabello, “Juancho Tite” Daza, Alberto Olivares, el teniente Duque, Rafael Lucas Martínez y tantos otros que hicieron parte de aquella generación que entendía la política como una responsabilidad con la comunidad y no como un negocio personal.

Fue un liberal de centro-derecha, defensor de sus convicciones y seguidor de las ideas y los ideales de Carlos Lleras Restrepo. Durante el gobierno de este destacado presidente colombiano, tuvo la oportunidad de desempeñarse como alcalde de Villanueva en 1969, cargo desde el cual demostró que la autoridad podía ejercerse con carácter, transparencia y respeto por la ley.

De aquella administración se recuerdan episodios que retratan su personalidad. Cuando algunos connotados dirigentes conservadores de su pueblo pretendieron poner a prueba su autoridad, no le tembló el pulso para hacer cumplir la ley y ordenar su detención. Eran otras épocas, decía él, cuando los dirigentes tenían ideales, personalidad y responsabilidad frente a sus actuaciones. En sus últimos años también fue un seguidor acérrimo de las ideas de Álvaro Uribe Vélez, manteniendo siempre su independencia de criterio y su manera particular de entender la política.

UN PIONERO DEL DESARROLLO AGRÍCOLA Y GANADERO

Pero la vida de Ospicio Baquero no se limitó a la actividad política. También fue un destacado dirigente gremial y uno de los pioneros de la siembra del algodón en esta región, actividad a la que se vinculó desde 1953.

Desde muy joven encontró en el campo su vocación y su proyecto de vida. En las sabanas de Camperucho comenzó una historia de trabajo, sacrificio y emprendimiento, cuando, junto con su entrañable amigo “Pepe” Castro, se dedicó a descumbrar aquellas tierras maravillosas y convertirlas en productivas explotaciones agrícolas y ganaderas. Él trabajaba en las tierras de su padre, Constantino Baquero Araújo, mientras su amigo lo hacía en los predios de su familia. Ambos, con esfuerzo y perseverancia, contribuyeron a construir una historia de progreso en aquella bella región del Cesar.

Su liderazgo en el sector algodonero fue reconocido por sus propios compañeros de gremio. Junto a “Juancho” Dangond, “Alvarito” Orozco y Tomás Gregorio Orozco, entre otros destacados productores, hizo parte de la Junta Directiva de CORAL, aquella reconocida agremiación que tuvo un papel importante en la compra y exportación del algodón.

También allí dejó constancia de su carácter y de su transparencia. Fue protagonista de la denuncia de un sonado episodio de presunta corrupción relacionado con vehículos importados por la gerencia de aquella organización, un asunto que trascendió el ámbito regional y tuvo repercusión nacional. Su comportamiento demostró que la honestidad no era para él una palabra de discurso, sino una conducta que defendía incluso cuando ello podía generar incomodidades y enfrentamientos.

EL AMIGO INCONDICIONAL Y EL HOMBRE DE SU TIERRA

Como amigo, Ospicio fue de una lealtad extraordinaria. Quienes compartieron con él conocieron su sinceridad, su franqueza y esa manera directa de expresar sus sentimientos y pensamientos. La amistad era para él un compromiso que se honraba con hechos, no con palabras vacías.

Su círculo de amigos fue amplio y entrañable. Entre ellos podemos mencionar a Carlos Mario Isaza Serrano, Ramiro Ramírez Casis, Sabas Socarrás Morales, Enrique Jiménez, Armando Ovalle Quintero, Juan Manuel Daza Mojica, José Calixto Quintero Dangond, Álvaro Orozco Martínez, Tomás Gregorio Orozco Ovalle, Rodrigo Socarrás Sánchez, Canopán Cabello López, Francisco Mazeneth Fuentes, Jaime y Toño David, Juan Manuel Dangond Lacouture, José Bolívar Mattos, Jaime López Araújo, Alberto Dangond Lacouture, Amiro Morón, José Galo y Jesualdo Daza Lafaurie, Toño Dávila, Salomón D’Amire y el Mello Daza Rumbo, entre muchos otros.

Cada uno tendrá una anécdota, una parranda, una conversación o un recuerdo particular de aquel hombre que sabía disfrutar de la vida, de la música vallenata, de las reuniones de amigos y de las buenas compañías. Fue parrandero, enamorador sin par y amante de las tradiciones de su tierra, pero, por encima de todo, fue un hombre que nunca perdió el sentido de pertenencia por Villanueva.

Cuando llegaron los momentos aciagos de su pueblo, cuando muchos decidieron marcharse buscando mejores horizontes, él permaneció en su tierra, junto a su familia, aferrado a sus costumbres, a sus raíces y a su tradición. Nunca salió corriendo. Su predio ganadero fue su pasión hasta el final. Apenas una semana antes de fallecer todavía lo administraba con la misma lucidez mental, la misma disciplina y el carácter que lo acompañaron durante toda su existencia.

EL ESPOSO, EL PADRE Y EL LEGADO FAMILIAR

En su vida personal, Ospicio fue también un ser humano con sentimientos, pasiones, virtudes y defectos, como todos. No escondió su condición humana ni pretendió construir una imagen artificial de sí mismo. Vivió intensamente sus afectos y sus relaciones, con la espontaneidad y la fuerza de su temperamento.

Compartió 58 años de matrimonio con Lucila Daza Lafaurie, la mujer que estuvo a su lado durante una larga vida de alegrías, dificultades, desafíos y satisfacciones. Juntos superaron las pruebas del tiempo y construyeron una familia que fue el mayor orgullo de ambos. De esa unión nacieron seis hijos, todos ellos profesionales, hombres y mujeres que llevan consigo los principios éticos y las enseñanzas de su padre.

Diez años después, Lucila todavía lo recuerda con profundo amor. En mis visitas, cuando surge su nombre, no puede evitar expresar con nostalgia: “¡Cuánta falta me hace tu papá!”. Son palabras sencillas, pero cargadas de un sentimiento que ninguna distancia ni ningún calendario pueden borrar. En ellas se resume la ausencia de un compañero de vida, de un hombre con quien compartió casi seis décadas de existencia.

Y qué decir de sus hijos. El recuerdo sigue intacto y el corazón se arruga cuando las evocaciones nos llevan a aquellos momentos en los que su presencia era sinónimo de consejo, autoridad y protección. Beto Baquero Daza, exalcalde de Villanueva, ha sentido de manera especial esa ausencia. En más de una ocasión, al recordar a su padre y amigo, las lágrimas han asomado a su rostro, pero luego se repone y expresa con convicción: “Mi papá me está dando todas las bendiciones para que haga las cosas bien, como siempre me lo aconsejó”.

Existe un vínculo profundo entre la trayectoria de Ospicio y la gestión pública de su hijo Beto. Ambos estuvieron y permanecen entrelazados por principios como la honestidad, la rectitud y el carácter. Beto, durante su paso por la Alcaldía de Villanueva, procuró honrar aquellas enseñanzas mediante una administración transparente y la ejecución de obras para el municipio.Hoy le sigue con los mismos principios su nieto Diego Baquero Altamar a quien su abuelo le dio lecciones de la buena politica y con la fe puesta en Dios y en el pueblo villanuevero será elegido alcalde de Villanueva con la misma identidad moral de su abuelo y de su tío Beto Baquero Daza.

Precisamente, como reconocimiento a la memoria del patriarca liberal, durante la administración de su hijo, el Concejo Municipal de Villanueva aprobó por unanimidad, con el voto de sus doce concejales, el Acuerdo 009, mediante el cual la antigua Calle Real, posteriormente conocida como Calle Principal, pasó a denominarse avenida Ospicio Baquero Herrera. Se trató de un homenaje merecido a un hombre cuyo nombre quedó incorporado a la geografía urbana y a la memoria histórica de su pueblo.

DIECISIETE HIJOS Y UNA HERENCIA QUE NO SE EXTINGUE

Ospicio Guillermo Baquero Herrera tuvo, producto de sus diferentes relaciones y amores, diecisiete hijos, quienes siempre lo quisimos, lo admiramos y encontramos en él un referente para nuestras vidas. Cada uno, desde sus propias experiencias, conserva recuerdos y enseñanzas de aquel padre que, con su particular manera de ser, nos mostró el valor de la responsabilidad y la dignidad.

En lo personal, considero que la honestidad, la justicia, la sinceridad y la rectitud que procuro imprimir en mis actuaciones constituyen la mejor herencia que recibí de mi padre. No existe fortuna material que pueda compararse con el privilegio de haber recibido semejantes enseñanzas. Su ejemplo sigue siendo una brújula moral que nos orienta y nos recuerda que el verdadero valor de una persona está en la manera como vive, actúa y responde ante los demás.

Diez años después de su partida, comprendemos con mayor profundidad que los hombres verdaderamente grandes no desaparecen cuando se apaga su existencia física. Permanecen en las instituciones que ayudaron a construir, en las obras que impulsaron, en los amigos que los recuerdan, en los hijos que siguen sus enseñanzas y en las generaciones que encuentran en su historia un ejemplo digno de imitar.

COLOFÓN

Hoy, 3 de noviembre, cuando se cumple una década de tu partida, querido padre, la nostalgia vuelve a tocar las puertas de nuestro corazón. Parece que fue ayer cuando te despedimos, cuando tu ausencia comenzó a llenar de silencio aquellos espacios donde tu voz, tus consejos, tus ocurrencias y tu carácter eran parte de nuestra cotidianidad.

Villanueva perdió hace diez años a uno de sus grandes dirigentes liberales, a un exalcalde, a un pionero del desarrollo agrícola y ganadero, a un hombre de principios y a un ciudadano que jamás renunció a su tierra. Nosotros perdimos a nuestro padre, pero conservamos para siempre su ejemplo.

Hoy estás en un lugar privilegiado, al lado de Jesús, de tus padres, de tus hermanos y hermanas y de tantos amigos que seguramente celebran tu llegada al Reino Celestial. Desde allí, continúa bendiciendo a Lucila, a tus diecisiete hijos, a tus nietos y a toda tu familia.

Descansa en paz, querido “Picho”. Tu nombre no es solamente el recuerdo de un hombre que vivió 92 años; es la memoria de una época, de una manera de hacer política, de una cultura de trabajo y de una generación que entendió que servir a su pueblo era un honor y no un privilegio.

Diez años después, tu ausencia sigue doliendo, pero tu legado sigue hablando. Porque los hombres pasan, pero sus principios permanecen. Y tú, papá, seguirás viviendo en el corazón de tus hijos y en la historia de Villanueva.

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