
- “No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; he publicado tu fidelidad y tu salvación; no oculté tu misericordia y tu verdad en la congregación”.
Salmos 40.
La oración de aquel que confía y espera en Dios, ciertamente será respondida. En tiempos de la aflicción, es muy difícil esperar la ayuda de Dios, a menos que tengamos fe. El salmista trae a su memoria la maravillosa salvación de Dios, cuando fue librado del pozo de la desesperación y del lodo cenagoso. Y pide que le salve una vez más de la dificultad presente.
Podemos caer en pozos, pero cuando acudimos a Dios, Él nos salva y nos pone sobre la peña. Estas experiencias nos hacen crecer en la fe y nos motivan a elevar cánticos nuevos con la boca y el corazón. Apartémonos de los soberbios, de los que se desvían tras la mentira, y busquemos solamente a Dios, confiando en Él, y entonces, Él nos concederá la salvación más maravillosa.

El sacrificio que debemos presentar nosotros, luego de recibir la gracia de Dios, es obedecer a la voluntad del Señor. Para ofrecer un sacrificio agradable para Dios, debemos grabar la Palabra en nuestro corazón y gozarnos en ponerla por obra. En el corazón se originan los pensamientos y los comportamientos. Allí, en donde es moldeada nuestra vida, debe estar la Palabra. Solo una persona así, conoce lo que le agrada a Dios y puede vivir conforme a ella.
El salmista da a conocer la salvación de Dios a toda la congregación de Israel. Cuando anunciamos la fidelidad de Dios y su salvación, los que nos oyen y adoran temen a Dios. Todos nosotros tenemos el llamado de anunciar la salvación y la Palabra de Dios.
Dios escucha la oración del que clama a Él y lo salva del peligro. Podremos gozar de la maravillosa gracia de Su salvación, en medio de nuestras vidas, cuando recordemos al Dios que nos salvó y lo alabemos, alegrándonos de hacer la voluntad del Señor. No debemos ocultar el hecho de que Él nos salvó. Por el contrario, debemos proclamarlo al mundo entero.
Quien clama a Dios difunde su experiencia con Él, porque conoce Su respuesta y Su salvación. Dios les guarde.





