Edicion abril 1, 2026

LA ORACIÓN, LA MANERA DE VENCER LA TENTACIÓN

LA ORACIÓN, LA MANERA DE VENCER LA TENTACIÓN
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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

41. Se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra, y puesto de rodillas oró,

42. diciendo: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad sino la tuya”. 

Lucas 22.

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La oración era un hábito importante que Jesús había practicado durante Su ministerio público. En la noche del jueves de la semana de la pasión, Jesús va a orar al monte de los Olivos, como de costumbre, después de la cena pascual. Tan solo unas horas antes de padecer en la cruz, Jesús optó por orar. La oración que Jesús levantó, en la que sometió su voluntad a la de Dios, cargando los pecados de la humanidad, fue poderosa. Había angustia y fervor en dicha oración, de modo que las gotas de Su sudor caían a tierra como gotas de sangre.

Con Su ejemplo, nos enseña a orar para no caer en la tentación. Tomemos la oración como hábito y oremos antes de tomar decisiones importantes.

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Con la fuerza y la sabiduría de Dios podemos cumplir con Su llamado.

Después de orar durante la noche con fervor en el monte de los Olivos, Jesús es arrestado en la madrugada del viernes de la semana de la Pasión. Judas Iscariote toma la iniciativa para arrestar al Maestro, y Jesús obedece a la voluntad de Dios. Un discípulo se resiste, desenvaina la espada y hiere al siervo del sumo sacerdote (Jn. 18:10-11); sin embargo, Jesús le sana con amor.

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Habiendo vencido con oración toda tentación y fe pruebas, Jesús no responde con violencia, sino que responde como un Cordero noble, se somete a la voluntad predeterminada del Padre. Nosotros también debemos seguir el ejemplo y las enseñanzas de Jesús.

No debemos acudir a la violencia o al engaño, sino servir con amor y mansedumbre, dejando el aroma de Jesús por doquier.

Jesús, quien vino al mundo a cumplir la voluntad de Dios, siempre se comunicó con Él a través de la oración; y en sus últimos momento en la tierra, Jesús les enseñó a sus discípulos sobre la importancia de la oración. La oración es el canal para entender la intención y la voluntad de Dios, y es la única forma de vencer la tentación. Si Jesús, el Hijo de Dios, oró de esa manera con tanto fervor, entonces nosotros también debemos orar así.

La iglesia y los creyentes que pertenecen a Jesús pueden enfrentar dificultades y persecuciones en el mundo porque la fuerza de la oscuridad que está en nosotros aborrece a Jesús.

Padecer dificultades por causa de Jesús es un testimonio de que somos aquellos que pertenecen a Cristo

Podemos obedecer por completo la voluntad del Señor cuando nos presentemos ante el lugar de la oración, reconociendo nuestras debilidades.

Dios les guarde.

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