Edicion marzo 16, 2026

“La tierra que produce energía… pero vive en la oscuridad”: el grito de la comunidad Wayuulapchon en la Alta Guajira

“La tierra que produce energía… pero vive en la oscuridad”: el grito de la comunidad Wayuulapchon en la Alta Guajira
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Por: Erika Romero

En la zona alta de La Guajira, donde el viento sopla con fuerza y mueve algunos de los proyectos energéticos más ambiciosos del país, una comunidad indígena vive una paradoja difícil de explicar: la energía eléctrica atraviesa su territorio, pero no llega a sus hogares.

Se trata de la comunidad indígena Wayuulapchon, asentada en un territorio donde hoy se levantan torres, líneas de transmisión y estructuras que forman parte de la expansión energética que se proyecta desde el desierto guajiro hacia el resto del país.

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Sin embargo, mientras la infraestructura energética avanza sobre el paisaje árido de la Alta Guajira, muchas de las familias que habitan esta comunidad continúan viviendo sin acceso al servicio de electricidad en sus viviendas.

La contradicción es evidente para los habitantes del lugar. En medio de proyectos destinados a transportar energía eléctrica proveniente de fuentes alternativas, especialmente del viento, las rancherías siguen iluminándose con velas, plantas eléctricas o simplemente con la luz natural que cae sobre el desierto.

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En esta zona se ejecuta el proyecto “Líneas de Transmisión Asociadas a la Conexión Colectora 1 – Cuestecita a 500 kV, PROY-01747”, a cargo de la empresa ENLAZA Grupo Energía Bogotá S.A.S. E.S.P., infraestructura diseñada para transportar la energía generada en la región hacia el Sistema Interconectado Nacional.

Aunque con la comunidad Wayuulapchon se adelantó un proceso de consulta previa, líderes comunitarios sostienen que este se realizó bajo la figura de expectativa y no por afectación directa, pese a que la infraestructura del proyecto se encuentra muy cerca de su territorio.

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De acuerdo con las denuncias de los habitantes, la subestación colectora y parte de las estructuras del proyecto se ubican a tan solo 500 metros del territorio comunitario, lo que —según afirman— demuestra que las afectaciones no son hipotéticas, sino directas.

Las preocupaciones de la comunidad no se limitan únicamente a la cercanía de las torres y líneas de transmisión. Los habitantes también alertan sobre impactos culturales, ambientales y espirituales que, aseguran, ya se están generando en el territorio.

Uno de los aspectos que más inquieta a los líderes indígenas es la cercanía de los transmisores a un cementerio ancestral, un espacio considerado sagrado dentro de la cosmovisión del pueblo Wayuu. En este lugar reposan los antepasados de la comunidad y se mantiene una profunda conexión espiritual con el territorio, elemento fundamental dentro de su identidad cultural.

A esta situación se suman las afectaciones en la vía de acceso a la comunidad. Según denuncian los habitantes, el camino presenta daños a unos 300 metros de distancia, lo que ha dificultado el tránsito y ha dejado prácticamenteincomunicadas a algunas comunidades colindantes que dependen de esa vía para movilizarse.

En medio del paisaje seco de la Alta Guajira, la vida cotidiana en Wayuulapchon transcurre entre la agricultura de subsistencia y la elaboración de artesanías, actividades que permiten el sustento de muchas familias que aún enfrentan condiciones precarias.

Para José Silva, presidente de la organización Nación Wayuu, las afectaciones que hoy enfrenta la comunidad no pueden seguir tratándose como simples expectativas.

“Las afectaciones que genera el proyecto Colectora constituyen impactos directos culturales, ambientales y espirituales, tanto en la comunidad como en toda la zona. No se trata de expectativas, sino de afectaciones reales. Por eso, como organización Nación Wayuu haremos seguimiento a los acuerdos para determinar por qué a la comunidad se le realizó una consulta previa bajo la figura de expectativa, cuando actualmente están padeciendo afectaciones directas”, expresó.

La Alta Guajira se ha convertido en uno de los territorios estratégicos para el desarrollo de energías renovables en Colombia, especialmente proyectos eólicos impulsados por los fuertes vientos que recorren la región. Sin embargo, para muchas comunidades indígenas, el avance de estos proyectos también abre interrogantes sobre el respeto al territorio, la consulta previa y la distribución real de los beneficios del desarrollo energético.

Mientras las torres de transmisión continúan levantándose sobre el desierto guajiro y la energía eléctrica viaja kilómetros hacia otras regiones del país, en Wayuulapchon persiste una escena que resume la contradicción que vive esta comunidad:

la energía pasa por su territorio, pero la electricidad aún no…….

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