Edicion marzo 9, 2026

EL SEÑOR DEL AMOR QUE SANÓ AL ENFERMO

EL SEÑOR DEL AMOR QUE SANÓ AL ENFERMO
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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

8. Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y anda”.

9. Al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su camilla y anduvo. Era sábado aquel día.

Juan 5.

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Betesda significa casa de misericordia. Jesús va al estanque de Betesda, cerca de la Puerta de las Ovejas en Jerusalén. En los cinco pórticos, que eran lugares abiertos solo con columnas y techos, yacían muchos enfermos. Con frecuencia un ángel descendía a agitar el agua, y el primero en entrar al estanque era sanado. ¿Un enfermo desde hace 38? años llama la atención de Jesús.

Los largos 38 años de espera indican nulas posibilidades de ser sanado por los hombres. Ante la pregunta de Jesús: “¿quieres ser sano?” (Jn. 5:6), el enfermo se limita en describir su desesperante situación, de no tener a nadie cerca que le pudiese ayudar. Jesús le dice: toma tu camilla y anda” (v. 8) y se transforma en el protagonista de la sanidad.

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Jesús sana con la Palabra a los que están enfermos sin esperanza.

Los judíos cuestionan a Jesús por haber sanado en el día de reposo. Jesús tiene la potestad de sanar enfermos todos los días de la semana, porque Él es el Hijo del Dios Creador de los cielos y la tierra, el Señor del día de reposo (Mt. 12:8). Jesús no postergó sanar a un enfermo porque sintió compasión de él y le sanó al instante.

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“Mi Padre hasta ahora trabaja” (Jn. 5:17) significa que, aunque Dios reposa de Su obra creadora (Gn. 2:2), sigue gobernando la creación. Jesús sale al encuentro del enfermo sanado y le insta con amor a no pecar más (Jn. 5:14).

No es que sus pecados hayan provocado su enfermedad (Jn. 9:3), sino que debe huir del pecado más grave de descuidar su relación con Dios.

De camino a Jerusalén, Jesús sana a un enfermo sin dejarlo pasar y acercándose primero. Si bien podría haber sido criticado por los judíos por haber trabajado un sábado, Jesús, misericordioso y el Señor del sábado, priorizó al hombre de acuerdo con la voluntad de Dios.

Así como Dios continúa con el ministerio de la restauración, habiendo creado y conservando al mundo, Jesús, quien vino al mundo continuó con el ministerio de la creación y la sanidad. Jesús es el Dios del amor que nos extiende primero una mano a nosotros, que somos débiles.

Nosotros, vestidos de misericordia y gracia, debemos tener cuidado de que nuestra relación con Dios no se interrumpa y esforzarnos para vivir con santidad.

Jesús comparte Su misericordia y amor sacrificial para la restauración de aquellos que se encuentran en sufrimiento. Dios les guarde.

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