A través de la Policía de Infancia y Adolescencia, Tránsito y Transporte, Policía Comunitaria, Policía Cívica de Mayores y en articulación con el ICBF.
En el barrio La Luchita, Comuna 10 de Riohacha, la Policía Nacional adelantó una intervención que trasciende la labor de vigilancia y se consolida como un acto de compromiso con la niñez y la educación.

A través de la Policía de Infancia y Adolescencia, Tránsito y Transporte, Policía Comunitaria, Policía Cívica de Mayores y en articulación con el ICBF, se activó la estrategia “Regreso a clases: Mi escuela, mi segundo hogar” en la Institución Etnoeducativa ABUWIMAKE, reafirmando la protección integral de 160 niños y niñas de educación básica primaria.

Esta institución educativa acoge principalmente a estudiantes de la comunidad indígena wiwa, familias que fueron desplazadas hace aproximadamente 24 años desde la Sierra Nevada de Santa Marta y que hoy, asentadas en el barrio La Luchita, han encontrado en la educación un espacio para preservar su identidad cultural y sembrar esperanza en las nuevas generaciones.

ABUWIMAKE se ha consolidado como un escenario de encuentro intercultural, donde convergen las mantas wayuu, la vestimenta tradicional wiwa y la resiliencia de población migrante. En este contexto, los docentes se han convertido en guardianes del saber, sosteniendo la enseñanza y la transmisión de los usos y costumbres ancestrales, pese a múltiples carencias.

Antes de la intervención, la institución enfrentaba serias dificultades como la falta de pupitres adecuados, una única batería de baños, infraestructura inconclusa, altas temperaturas sin ventilación y limitaciones en el acceso a agua potable, condiciones que afectaban directamente el bienestar y el aprendizaje de los estudiantes.

Atendiendo el llamado de la comunidad educativa y bajo la estrategia E-PAIS, la Policía Nacional se articuló con docentes y comunidad, logrando importantes gestiones que hoy transforman el entorno escolar, entre ellas el mantenimiento general de las instalaciones, la adecuación de pupitres, la gestión de cinco nuevas baterías de baños, el suministro de agua potable y la instalación de diez ventiladores, mejorando significativamente las condiciones de aprendizaje.

Al respecto, el teniente coronel Raúl Pérez, comandante Operativo de Seguridad Ciudadana, señaló: “Nuestra misión no es solo proteger, sino acompañar a la niñez en su proceso de formación. Cuando garantizamos entornos escolares seguros y dignos, estamos sembrando futuro, fortaleciendo la cultura y devolviendo esperanza a comunidades que han resistido desde la educación”.

Esta intervención representa una apuesta por garantizar que cada niño y niña sienta su escuela como un territorio de paz, cuidado y dignidad. Mientras los docentes enseñan a leer en lenguas nativas y fortalecen la identidad cultural, la Policía Nacional acompaña y protege los entornos, asegurando caminos seguros hacia el conocimiento.

La experiencia en ABUWIMAKE demuestra que cuando autoridad, educación y comunidad trabajan de la mano, la voluntad supera la escasez. Así se construye un escudo protector alrededor de la infancia de la Comuna 10, convencidos de que la educación es el motor de transformación social y esperanza para Riohacha.

La Policía Nacional reiteró su compromiso con la protección de los niños, niñas y adolescentes y con el fortalecimiento de entornos escolares seguros que dignifiquen la vida y el futuro de las comunidades.






