Edicion marzo 12, 2026

Vamos a aceitar la maquinaria

Columnista - Fabio Olea Massa
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Vamos a aceitar la maquinaria

Columnista – Fabio Olea Massa.

Los resultados electorales del domingo confirmaron lo que anuncie en mi columna “Jugando a aprender política” donde escribí que Petro ganaría la consulta del Pacto Histórico, Fico la de Equipo por Colombia y Fajardo triunfaría en la coalición Centro Esperanza, y así tal cual se dio. Qué ganara Petro su consulta no es sorpresa, estaba cantado, pero comparando su votación con la de hace cuatro años saco 400 mil votos menos. Cuál es la alharaca si no ganaron nada, en el Senado sacaron las mismas curules que los conservadores y fueron superados por el liberalismo en la Cámara.

La verdadera ganadora de estas elecciones, palo y fenómeno electoral fue Francia Márquez, reconocida líder ambientalista pero desconocida en la política nacional, quien se dio el lujo de sacar más votos que Char, Barguil y Peñaloza tres reconocidos y veteranos políticos que contaban con la maquinaria propia de sus partidos. Por cierto Petro la “negrio” al no quererla de vicepresidenta incumpliendo el compromiso de que el Vice sería el segundo de esa consulta, mientras negociaba la Vicepresidencia con Gaviria a cambio del apoyo del partido liberal, haciendo la misma practica que él tanto critica a los políticos.

Los expertos en elecciones pronosticaban una altísima votación pero la que resulto alta fue la abstención con un  56% que hizo bajar la cifra repartidora a una cantidad menor de votos para alcanzar una curul, permitiendo a algunos aspirantes ganar con menos de 60.000 votos.

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La conformación del Congreso es clave en las alianzas para la primera y segunda vuelta presidencial. El partido Liberal fue la primera fuerza política y obtuvo 47 curules; el Pacto Histórico y el Conservador cada uno con 41 curules; el Centro Democrático c40 curules; Cambio Radical sacó 27; el partido de la U 25 y los partidos minoritarios 29. Si los partidos de derecha y aliados se unen en coalición hacen mayoría en ambas cámaras y controlarían el Congreso.

Ningún candidato presidencial ganara en primera vuelta. Para la segunda se van a formar dos bloques, el de los partidos tradicionales Liberal y Conservador y los afines a estos como la U, Cambio Radical y el Centro Democrático, Liga de Gobernadores anticorrupción, entre otros; el otro bloque lo formarían los partidos de izquierda y centro izquierda con el Pacto Histórico a la cabeza y sus aliados. El país seguirá polarizado políticamente entre derecha e izquierda.

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A partir de los resultados del domingo ya los dirigentes de los partidos hacen su cálculo político para ver con quien se alinean, pero de aquí  hasta la segunda vuelta hay un hombre que tiene la sartén por el mango – y el mango también – y se llama Iván Duque el Presidente de la Republica.

Duque como Presidente de Colombia tiene mucho poder: maneja el presupuesto de inversión y gastos, la burocracia, contrataciones, la financiación de proyectos a todo nivel, las relaciones políticas con el Congreso, que lo convierte en un actor poderoso y posiciona como Rey en el tablero del ajedrez político y jugar a favor de su sucesor en el poder, dándole jaque mate a la izquierda. Para esta causa, debe atrapar a los dirigentes de los partidos despertándole el interés con lo que más les gusta que son los puestos y recursos para la gestión y ejecución de proyectos. La fórmula infalible para lograrlo se llama “mermelada” y sabemos cómo le gusta su rico sabor a Gaviria.

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En el juego de la política no es malo usar el poder para capturar aliados con el fin de ganar las elecciones. El poder político es para usarlo y desde una posición pragmática usarlo es válido para no perderlo; la política es como la guerra hay que ganarla. El Presidente debe ponerse a la tarea de conseguir la unión de los partidos de derecha para derrotar a la izquierda y para debe jugársela toda haciendo lo que tiene que hacer. Es cuestión de honor para el Presidente no solo para salvar la democracia sino también su nombre si no quiere quedar en la historia como el Presidente que entrego el país a las garras del socialismo.

El Presidente Duque como el rey Luis IX de Francia que dijo “El Estado soy yo” es dueño del poder político y lo tiene para impedir que la democracia sea derrotada, alineando todas las fuerzas de derecha y las afines para derrotar a Petro. Presidente póngase las pilas y aceite bien esa maquinaria política con la deliciosa “mermelada” que funciona para ganar. He dicho.

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