
El dos de febrero cumplí mis bodas de plata con la “Vieja Mello” patrona de Riohacha. Veinticinco años de “amorío” me unen con la virgen desde que llegue a esta ciudad en 1997 y ambas me acogieron como su hijo adoptivo; fui a la misa, recibí la vela, acompañe la procesión y postrado ante su imagen le agradecí por las bendiciones concedidas en mi vida
Este 2023 es un año político y muchos aspirantes a cargos de elección popular fueron a rogarle a la virgen que les hiciera el milagro de ganar una curul o un cargo en las próximas elecciones. La virgen piadosa como siempre les escucho sus mentiras pero no creo que haya quedado contenta con esos que solo vinieron a pedirle pero no dan nada ni se comprometen con ella a trabajar por el bien de Riohacha, la ciudad protegida bajo su manto sagrado. Los vi pavonearse por el parque Padilla a esos políticos repartiendo abrazos y apretón de manos con su falsa sonrisa en la cara para engatusar a los electores que voten por ellos.
Siempre le pido un deseo a la “Vieja Mello” y el de este año fue que esos políticos oportunistas se ahoguen y no salgan elegidos, es el castigo que merecen por convertir su fiesta religiosa en un acto de proselitismo político para conseguir votos y no adorar a la santísima. “Vieja Mello” tú que salvaste a Riohacha de la furia del mar sálvala también de la ambición de esos políticos que quieren destruirla. Los Riohacheros merecemos vivir en una ciudad mejor y no en la que tenemos por culpa de malos gobiernos que la tienen sumida en el atraso y la falta de oportunidades. Que el Alcalde y Gobernador elegidos administren bien los recursos públicos; que escuchen la voz del pueblo y cumplan sus programas de campaña; que atiendan las necesidades de los ciudadanos; cambien por buenas acciones lo mal hecho y piensen más en el interés general del pueblo que los eligió que en su propio interés.
Riohacha puede dar un salto al progreso a través del turismo como motor de desarrollo económico y social. Esta industria no ha sido desarrollada lo suficiente y no hemos aprovechado ser un Distrito turístico y las potencialidades turísticas que tenemos por explotar. La posición estratégica de la ciudad la convierte en atractiva para la inversión, la llegada de nuevas industrias, hacer negocios, el comercio y la explotación de los recursos naturales de que disponemos aprovechando la conectividad con el Caribe y el mundo. Riohacha es una ciudad de oportunidades donde el que llega es bien recibido y pronto tratado como en familia de compadre o primo.

Riohacha tiene todas las condiciones naturales para lograr un desarrollo turístico y posicionarse como destino importante que atraiga más turistas y divisas. Tenemos todas las formas de turismo: el de montaña en la sierra Nevada, de aventura en las dunas del desierto; el turismo de playa en Palomino, Mayapo y el cabo de la Vela; turismo deportivo acuático en el mar y los ríos; ecoturismo en los parques náurales la Macuira y los Flamencos; turismo cultural en las Rancherías Wayuu para conocer su cultura, modo de vida, costumbres y artesanías de esta etnia; turismo folclórico en los festivales Francisco el Hombre en Riohacha, Cuna de acordeones en Villanueva y de compositores en San Juan del Cesar; turismo gastronómico para degustar la deliciosa comida de mar, de monte y carne de chivo. Otros sitios como la mina del Cerrejón, Puerto Bolívar; las salinas de Manaure, la Junta tierra del gran Diomedes Díaz y el tour de compras en Maicao.
Factores que han frenado el desarrollo turístico de Riohacha son sus servicios públicos, su crecimiento sin planeación y los asentamientos subnormales con índices de miseria. El desarrollo de la ciudad en los últimos años ha sido en el comercio con la llegada de grandes almacenes de cadena y la construcción de modernos centros comerciales. Riohacha no está a la altura de lo que debe ser un Distrito turístico y se encuentra rezagada en desarrollo urbano respecto de otras ciudades como Valledupar, Santa Marta o Montería a pesar de ser más antigua.
Para posicionar a Riohacha como un destino turismo atractivo hay que volverla competitiva y eso se consigue mejorando los servicios públicos; brindando seguridad al turista contra la delincuencia para que no sea atracado en sus recorridos como ocurrió en la última temporada. Riohacha necesita un moderno sistema de transporte público integrado para la movilidad urbana. Una nueva terminal de transporte terrestre que funcione 24 horas al día. El aeropuerto internacional Almirante Padilla debe contar con rutas directas a las islas del Caribe para incrementar el comercio y el turismo de doble vía. Hay que crear exenciones y beneficios tributarios para atraer capital extranjero, empresas que inviertan en infraestructura turística y a las cadenas hoteleras internacionales. Desarrollar la ley 1766 de 2015 para modernizar al Distrito turístico administrativa, turística y financieramente. Incentivar la contratación de personal guajiro en las empresas que inviertan en Riohacha. Vincular el Sena con sus programas de formación para la capacitación del recurso humano turístico. Mejorar la infraestructura vial. Construir una marina turística.
The New York Times reconoce a La Guajira en la lista “52 Places to Go” en el mundo. Es con desarrollo turístico que Riohacha puede salir adelante y lograr ser esa ciudad que todos soñamos para vivir mejor. Una ciudad sostenible ambientalmente, atractiva, moderna, amable; productora de bienes y servicios turísticos, con más y mejores empleos, mayor ingreso per cápita de su población, bienestar general y mejor nivel de vida individual; en fin, que esta sea la ciudad donde queramos y podamos vivir felices.
Construir esa Riohacha soñada es responsabilidad de sus autoridades, los empresarios, gremios económicos y la sociedad civil que deben trabajar unidos y jalonar para el mismo lado. Yo sueño con ver a Riohacha convertida en una potencia del turismo, invadida de cruceros y turistas de todo el mundo, disfrutando sus bellezas naturales y con una economía prospera basada en el turismo para una mejor vida de sus habitantes.






