Edicion junio 6, 2026

Colombia entre dos visiones de cambio

Colombia entre dos visiones de cambio

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Columnista - Hernán Baquero Bracho
Columnista – Hernán Baquero Bracho

La contienda presidencial entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda Castro refleja hoy una profunda división ideológica en Colombia, pero también una coincidencia nacional: el deseo de cambio. Los resultados de la primera vuelta dejaron claro que millones de colombianos consideran que el país necesita un nuevo rumbo político, económico y social.

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La primera vuelta presidencial de 2026 dejó una de las fotografías políticas más interesantes de las últimas décadas. Más allá de los nombres de los candidatos, el mensaje enviado por los ciudadanos fue contundente: existe un amplio sentimiento de inconformidad con la situación actual del país y una clara exigencia de transformaciones profundas.

Abelardo de la Espriella obtuvo el primer lugar con más del 43 % de la votación nacional, mientras Iván Cepeda alcanzó cerca del 41 %, configurando una segunda vuelta altamente polarizada entre dos proyectos ideológicos completamente opuestos.

El ascenso de Abelardo de la Espriella representa el fortalecimiento de un discurso basado en la autoridad, la seguridad y el fortalecimiento institucional frente al avance de la criminalidad. Su campaña logró conectar con amplios sectores que consideran que Colombia atraviesa una crisis de orden público que requiere decisiones firmes.

Entre las fortalezas de De la Espriella se encuentra su capacidad comunicativa, su estilo frontal y su discurso sin ambigüedades. Muchos ciudadanos ven en él una figura capaz de enfrentar la delincuencia, combatir la corrupción y recuperar la confianza de los inversionistas.

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Otra de sus fortalezas radica en haber logrado agrupar gran parte del voto de derecha y de sectores independientes inconformes con el actual gobierno. Su mensaje encontró eco en empresarios, comerciantes, productores agropecuarios y ciudadanos preocupados por la seguridad.

Sin embargo, también enfrenta debilidades importantes. Sus detractores consideran que algunas de sus posiciones pueden generar polarización y profundizar las divisiones existentes en la sociedad colombiana.

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Además, sectores progresistas cuestionan algunas de sus propuestas en materia de derechos civiles y consideran que ciertos planteamientos podrían generar tensiones institucionales.

Por su parte, Iván Cepeda llegó a la segunda vuelta respaldado por una importante estructura política y por sectores que defienden la continuidad de varias reformas impulsadas durante los últimos años.

Una de las principales fortalezas de Cepeda es su experiencia política, su trayectoria legislativa y su capacidad de articulación con movimientos sociales, sindicatos y organizaciones populares.

Cepeda logró consolidar una base electoral fuerte en regiones donde las políticas sociales han tenido gran impacto y donde existe una alta demanda de mayor inversión estatal,pero en la realidad no fue lo reflejado porque el actual gobierno quedó en deuda con la mayoría de las regiones y en otras hubo el constriñimiento del voto hacia un solo candidato: Iván Cepeda.

Asimismo, cuenta con respaldo significativo entre jóvenes, sectores académicos y ciudadanos que consideran que las transformaciones sociales iniciadas en los últimos años deben profundizarse.

No obstante, el candidato de izquierda también enfrenta desafíos importantes. Una parte considerable del electorado asocia su candidatura con las dificultades económicas, fiscales y de seguridad que han afectado al país durante los últimos años.

Muchos votantes consideran que el proyecto político que representa Cepeda debe ofrecer respuestas más convincentes frente al crecimiento económico, la generación de empleo y la confianza empresarial.

En cuanto a las fórmulas vicepresidenciales de ambos candidatos, estas adquieren una importancia especial porque representan el complemento de cada proyecto político y la posibilidad de ampliar sectores electorales en la segunda vuelta.

Las fórmulas vicepresidenciales exitosas suelen aportar equilibrio regional, experiencia administrativa y capacidad de diálogo con sectores diferentes a los del candidato principal.

En esta elección, los colombianos parecen estar observando con atención no solamente quién será el presidente, sino también quién tendrá la responsabilidad de acompañar las grandes decisiones del gobierno.

El resultado de la primera vuelta demostró que existe un cansancio evidente frente a las promesas incumplidas, la corrupción, la inseguridad y las dificultades económicas que afectan a millones de familias. El gobierno de Gustavo Petro encarna todas esas promesas incumplidas.

Ese sentimiento de cambio no pertenece exclusivamente a la derecha ni a la izquierda. Es un fenómeno transversal que atraviesa todas las regiones, estratos sociales y generaciones.

La votación obtenida por ambos candidatos refleja que el electorado busca soluciones concretas y resultados tangibles más que discursos ideológicos tradicionales.

Los colombianos parecen estar enviando un mensaje claro a la clase política: las disputas partidistas ya no son suficientes para convencer a los ciudadanos si no vienen acompañadas de propuestas viables y ejecutables.

La segunda vuelta se convertirá entonces en un debate sobre quién puede interpretar mejor ese deseo de transformación que se expresó masivamente en las urnas.

Más allá de quién resulte vencedor, la gran conclusión de esta primera vuelta es que Colombia está atravesando un momento de redefinición política donde los ciudadanos reclaman liderazgo, resultados y un nuevo pacto de confianza entre gobernantes y gobernados. En base a ello fue que Abelarlo de la Espriella se disparó en los últimos quince días y de ahí que fue el ganador en la primera vuelta presidencial con más de 10.5 millones de votos, generando una diferencia de más de 600 mil votos por encima de Iván Cepeda. Sí las cifran no fallan en la segunda vuelta El Tigre estará por los 13 millones de votos que lo convertirían en el nuevo presidente de Colombia.

El próximo presidente tendrá la enorme responsabilidad de responder a esa expectativa nacional de cambio sin profundizar las divisiones que hoy marcan el escenario político colombiano.

Los resultados oficiales de la primera vuelta ubicaron a Abelardo de la Espriella con alrededor del 43,7 % de los votos y a Iván Cepeda con cerca del 40,9 %, confirmando una segunda vuelta altamente competitiva.

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