
2. “Más Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio”.
Génesis 39.
Dios concede Su misericordia al afligido de corazón. José es llevado a Egipto y vendido a casa de Potifar, capitán de la guardia del faraón. Aunque es esclavo, es un hombre próspero porque Dios está con él. Él confía en José y entrega en su poder todos sus bienes.
La prosperidad en José alcanza a su casa. La Biblia registra que desde el momento que le da el encargo de su casa Dios bendice a Potifar. La prosperidad de José viene de la mano del Omnipotente. Su vida es un ejemplo a seguir para todos los hombres de Dios que viven solos, en tierra gentil, sin padres ni hermanos.
A José le llega la tentación. La esposa de Potifar pone sus ojos en el joven hebreo y lo obliga a dormir con ella. La palabra hebrea de la cual fue traducida hablar significa acostarse y aparece como un mandato: ”acuéstate conmigo”. Para un esclavo es muy difícil desobedecer el mandato de la mujer de su amo.

Con todo, José se niega rotundamente a acceder a su petición porque atentaría contra la confianza de su amo y estaría pecando ante los ojos del Dios santísimo. José clama: ”¿cómo , pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?”. José es comparado con Judá (cap. 38), ya que mientras Judá estaría pecando avergonzado por su acto sexual, José sale acepto de la prueba.
Muchas personas quieren prosperar en la vida. La prosperidad comienza por caminar junto al Dios Santo y Todopoderoso, y para gozar de la bendición de caminar junto a Él, como José, debemos tener una actitud atenta y sensible al pecado que Dios aborrece.
Dios cumple Su buena voluntad a través de José, que se alejó del pecado; del mismo modo, nosotros tampoco debemos olvidar temer a Dios en cualquier circunstancia, ya que el buen plan del Señor se cumplirá en nuestras vidas cuando nuestra determinación de ser santos se encuentre con la gracia de Dios que nos guía.
Podemos esquivar la tentación y todo saldrá bien, si confiamos en la guía de Dios y caminamos con Él.
Dios les guarde.






