Edicion noviembre 30, 2025
CUBRIMOS TODA LA GUAJIRA

UNA REFORMA EXHAUSTIVA PARA LA SANTIDAD

UNA REFORMA EXHAUSTIVA PARA LA SANTIDAD
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Pastor ICBF Riohacha - Robinson Mejía Iguarán
Pastor ICBF Riohacha – Robinson Mejía Iguarán

2. “Hizo lo recto ante los ojos de Jehová y anduvo en los caminos de David, su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda”.

2 Crónicas 34. 

La reforma proviene del temor a Dios y no de la edad que podamos tener. A los ocho años Josías recibe el trono y reina 31 años en Jerusalén. Hace lo recto ante los ojos de Jehová: a los dieciséis años comienza a buscar a Dios, y a los veinte comienza una reforma religiosa derribando los altares de los baales, haciendo pedazos las imágenes de los ídolos y esparciendo el polvo sobre los sepulcros de los idólatras.

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Nunca se había llevado a cabo una reforma tan radical en Judá y en algunas ciudades desoladas de Israel se vio debilitado el dominio asirio, por el deseo de todos de adorar a Dios. Examinemos si existe alguna idolatría en nuestra tierra y esforcémonos para purificarla.

Para restaurar la adoración de un pueblo es preciso quitar primero los ídolos de entre ellos y levantar un Templo en donde puedan adorar a Dios. A los 26 años, es decir, a los 18 años de su reinado, Josías comienza a restaurar y reparar el Templo, el mismo que los reyes idólatras de Judá habían derribado. Para esto, nombra a Hilcías (el sumo sacerdote) como el encargado y le entrega las ofrendas recaudadas por los levitas que guardaban la puerta del Templo del pueblo.

Los carpinteros y canteros proceden con fidelidad en la obra (emuna en hebreo que significa con perseverancia, con honestidad). Nuestro deber como creyentes es impulsar una reforma con fidelidad, integridad y honestidad para que los incrédulos puedan volver arrepentidos al Creador.

La idolatría no es un pecado más de los tantos que existen. Por el contrario, es el origen de todos ellos. Por eso, debemos vigilar atenta y constantemente que nada sea más importante que Dios. Así, para poder seguir el camino del bien, primero debemos eliminar todos los ídolos que tenemos en nuestros corazones.

Luego, tenemos que llenar ese espacio con el amor, la gloria y el gozo de Dios. Y la manera más efectiva de lograr esto es restaurando el culto. Este es sumamente importante para quien ama a Dios, ya que vacía su alma de las cosas mundanas cada día y la llena con Su Palabra.

Una reforma ideal se logra cuando restauramos el culto, eliminando a los ídolos que tenemos en nuestros corazones. Dios les guarde.

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