Edicion febrero 25, 2026
UN NUEVO Y MEJOR PACTO
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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

6. “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas”.

Hebreos 8.

Después de perfeccionar la redención, Jesús se sentó a la diestra de Dios. Jesús, el Sumo Sacerdote del verdadero tabernáculo celestial, es superior a los sacerdotes de Leví. El Tabernáculo terrenal fue erigido en los días de Moisés por mandato de Dios, y solo el sumo sacerdote levítico podía presentar los sacrificios por el pecado.

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El santuario terrenal es la figura y la sombra del verdadero santuario celestial (v. 5; Éx. 25:8-9). Jesús ministra en el santuario celestial, y ha recibido un mejor ministerio que la tribu de Leví. Él es el mediador de un mejor pacto establecido sobre mejores promesas (v. 6). Jesús es nuestro eterno Salvador y Consolador, porque perfeccionó la salvación de una vez para siempre e intercede por nosotros en los cielos.

El escritor de Hebreos compara el pacto antiguo con el nuevo. Debido a que el primer pacto constituido en el Sinaí era imperfecto, fue necesario un segundo pacto. El nuevo pacto fue anunciado por Jeremías tiempo atrás (Jer. 31:31-34). El antiguo pacto fue grabado en piedra; pero el nuevo, en la mente y en el corazón. Esto implica un verdadero cambio y arrepentimiento.

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El nuevo pacto queda grabado en el pueblo de Dios, permitiéndole comprender la Palabra por la gracia del Espíritu Santo que mora desde el menor hasta el mayor de los hombres. Esto declara el fin del ministerio levítico y sus enseñanzas sobre los mandamientos de Dios bajo el primer pacto. La aparición del nuevo pacto significa la abolición de lo antiguo. La cruz es el comienzo y el final del nuevo pacto.

Dios acepta a Israel como Su pueblo y escribe el pacto que hace con ellos sobre una piedra. Llegado el momento, Dios elimina la antigua promesa y escribe el nuevo pacto en sus corazones por Jesucristo.

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Gracias a que Jesús consiguió la salvación eterna y perfecta con Su sangre, ahora podemos acercarnos a Dios cuando queramos a través de Cristo, el Sumo Sacerdote. Así, Jesús se convierte en el mediador de una promesa mejor, corroborando el pacto. Por lo tanto, como creyentes de Jesús, debemos vivir como seres renovados, en lugar de seguir los viejos hábitos. Podemos alcanzar una vida sagrada siguiendo la guía del Espíritu Santo que vive en nosotros.

Nos transformamos en seres nuevos por medio de Jesús, el mediador del nuevo pacto. Dios les guarde.

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