
Asediado y apuro, se encuentran el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moro, el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y los hermanos Rodríguez (Jorge y Delcy); presidente de la Asamblea Constituyente y vicepresidenta y ministra de Hidrocarburos, del Poder Popular, que conforman la cúpula de mando en la vecina República Bolivariana de Venezuela, quienes continúan gobernando, no obstante haber perdido la reelección con una alta diferencia, opacada por la validación de un fraude fraguado por el gobierno, avalado por la justicia del referenciado país, echando por tierra la voluntad popular de quienes votaron por el candidato Edmundo González, que no pierde la fe de llegar a ejercer como presidente, en reconocimiento al resultado real obtenido en la pasada elección presidencial, probado con las actas de escrutinios.
Estados Unidos bloquea a Venezuela por el Mar Caribe y el Océano Atlántico, colocando de frente tres portaaviones, destructores y submarinos nucleares, con tripulación de ocho mil unidades humanas, en embarcaciones acondicionadas con sofisticados equipos y baterías de guerra, para detectar en operaciones de inteligencia objetivos utilizados como “blanco”, disparar misiles, maniobrar vehículos anfibios, drones y lanchas rápidas de transporte de personal y armas, para la conformación de “cabeza de playas” utilizadas en invasiones por vía marítima.
Los gringos inician las operaciones contra Venezuela con hostigamientos, espionaje, ofertas de pagos por delaciones y traiciones al presidente Maduro, Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino y Jorge Rodríguez, en operaciones militares al estilo pirata, para apropiación y robo de hidrocarburos y ejercer dominio con el nuevo gobierno.
Estados Unidos justifica las acciones de persecución para detener y encarcelar traficantes de drogas organizados en carteles mafiosos mexicanos, clasificados en clanes: “Soles”, “Sinaloa”, “Golfo” y “Jalisco”, entre otros, sindicando al presidente Nicolás Maduro y otros miembros del gobierno venezolano, sobre los cuales se direccionan persecuciones para efecto de capturas, con fines de juzgamiento en EE. UU., en circunstancias similares a las ocurridas en el año 1989 con el presidente de Panamá, general Manuel Antonio Noriega, por narcotráfico y concierto para delinquir; que de materializarse, los capturados pasarían el resto de su vida en una prisión en un Estado de Norteamérica. De negociar rendimiento y retiro del gobierno, podría salvarlo de prisión. Resistir conllevaría arresto, en donde se refugie.

El presidente Maduro está convocando 4,5 millones de milicianos para desafiar y enfrentar al ejército americano. Conformará batallones alistados con personas de la tercera edad, cuyas edades oscilan entre los 60 y 90 años, que comenzaron a enfilarse y alinearse con fusiles al hombro, uniformes camuflados, haciendo ejercicios para enfrentar una guerra de operación espacial marítima, con equipos de artillería, destructores, misiles, bombas, baterías de lanzamiento, drones, etc. Dudo que el presidente Nicolás Maduro logre reunir un millón de venezolanos para incorporarse voluntariamente a las fuerzas militares y arriesgarse a enfrentar una guerra con Estados Unidos. ¿Tendrá Venezuela fondo económico para vincular 4,5 millones de milicianos y sostener durante determinado tiempo una guerra contra un gigante emperador en campo abierto? ¿Aparentará una réplica de David frente a Goliat?
La falta de legitimación del gobierno de Nicolás Maduro Moro, por haber asumido la presidencia en forma fraudulenta, lo tiene apartado de apoyo y respaldo popular, aun cuando muchos venezolanos de la oposición están en desacuerdo con la invasión e intervención de Estados Unidos. Tampoco ha recibido manifestación de solidaridad de otras naciones en el ámbito internacional que rechacen, frenen o esparzan el peligro de amenazas en operaciones bélicas. La finalidad de la operación de EE. UU. es tumbar al presidente venezolano, para apropiarse del territorio latinoamericano, rico en hidrocarburos, oro, hierro y otros metales, coltán y tierras raras que abundan en la República Bolivariana de Venezuela.
China, Rusia e Irán son acreedores de Venezuela por deudas contraídas durante el régimen socialista chavista que impera en la referenciada nación. Las citadas naciones le han brindado respaldo a Venezuela y han frenado intenciones de Estados Unidos en su contra, pero en esta ocasión, cuando tiene el frente del Mar Caribe sitiado, hostigado, acorralado y controlado por naves marítimas de guerra de EE. UU., los referenciados aliados están quietos por otros conflictos que los atañen. Rusia enfrenta guerra con Ucrania y mantiene prevención con la OTAN. Irán está en suspenso de ataques militares mutuos con Israel. China no anda pendiente de guerra ni de piratería para explotar territorios sometidos. Ella se direcciona a ofertar y concertar negocios internacionales en construcciones de infraestructuras, producciones, tecnología, comercios y servicios.
El presidente Nicolás Maduro convoca a su pueblo para enfrentar las arremetidas que ejecute el ejército americano, pero la correspondencia al llamado del presidente no ha sido halagadora y algunos altos miembros de las fuerzas armadas de la nación no están dispuestos al sacrificio de exponerse, con muchas desventajas, en operaciones militares. No descartan, a última hora, torcerse aceptando ofertas de beneficios de Estados Unidos para facilitar el cambio de gobierno. Maduro lanzó duras críticas a quienes se muestran no confiables, calificándolos de cobardes y traidores.
El hostigamiento de operaciones militares con espionajes, inteligencia, provocaciones, mezclados con deslealtad compatriótica y frío apoyo de respaldo popular, debilitan sentimientos, reflejando antipatía e inconformismo por lo ocurrido en la participación electoral masiva, contaminada con la validación de reelección fraudulenta. Estas circunstancias tienen alterado e inquieto al presidente, clamando solidaridad a naciones vecinas y en especial al presidente de Colombia, Gustavo Petro, manifestando desacuerdo por la intervención militar. La opinión interna de venezolanos es la de cambiar de gobierno, incluyendo la de muchos chavistas, que no quieren que Nicolás Maduro continúe gobernando y ceda el mandato al candidato elegido Edmundo González.
El territorio peninsular de Colombia queda afectado en la Alta Guajira con el cerco militar contra Venezuela en el Mar Caribe, en el tránsito de navegaciones marítimas y aéreas que ingresan a Venezuela por La Guajira. De igual forma, para Colombia, en una ruta marítima común.






