Edicion febrero 26, 2026

SE PUEDE SABER OBSERVANDO SU COMPORTAMIENTO

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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

16. “Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete le son abominables:

17. los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente,

18. el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies que corren presurosos al mal,

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19. el testigo falso, que dice mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos”.

Proverbios 6.

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No seas fiador. El hombre es solamente un administrador de Dios; de ninguna manera es dueño de su vida. Por tanto, no debe prometer a nadie que se responsabilizará en forma ilimitada por la deuda del prójimo. Eso sería invadir los derechos de Dios. Si ya somos fiadores de alguien, debemos salir de ello cuanto antes, aunque pasemos vergüenza y malos ratos. Nosotros somos la creación, y por tanto, no debemos hacer promesas respecto a cosas que se encuentran fuera de nuestra capacidad. Todos los que se ponen en el lugar de Dios, caen en sus propias trampas.

No sean perezosos. La pereza no es una característica personal, sino un pecado. Esperar buenos resultados sin haberse esforzado en ello es propio de los ladrones. Incluso la hormiga, que es un ser muy pequeño e insignificante, junta su comida en el verano para prepararse para el invierno.

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¡Cuánto más debería trabajar el hombre, la más perfecta creación de Dios a su imagen! La Ley de Dios es que cosechamos lo que sembramos. Si no trabajamos con esfuerzo y fidelidad, nunca podremos salir de la pobreza. La constancia y la perseverancia, son dos virtudes del cristiano.

No hagan el mal. El hombre malo que en lugar de traer beneficios a los demás, causa perjuicio, hace todas las cosas según su voluntad y se queja delante de Dios en rebeldía. Hay perversidad en su corazón, y anda pensando hacer el mal en todo tiempo.

Aparenta seguir la Palabra de Dios, pero en realidad, provoca la ira de Dios con sus ojos altivos, la lengua mentirosa y sus manos y pies perversos. Si no comenzamos a controlar con la Palabra, nuestro cuerpo que busca las pasiones carnales, no agradaremos el corazón de Dios.

El hombre es un ser que no puede vivir totalmente desligado de Dios. Por más de que se trate de hábitos pequeños e insignificantes, sin la sabiduría de Dios se tornarán en pecado. Podremos tener una relación íntima con Dios cuando aborrecemos lo mismo que Él.

El verdadero sabio obra acorde a Dios aun en lo más pequeño y cotidiano. Dios les guarde.

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