
3. Ellos recibieron de Moisés todas las ofrendas que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguían trayéndole ofrendas voluntarias cada mañana.
4. Tanto, que todos los maestros que hacían la obra del santuario, dejaron el trabajo que cada uno hacía,
5. y fueron a decirle a Moisés: “El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga”.
Éxodo 36.
La mejor forma de usar los dones es siguiendo el orden de la comunidad. Usar un don, contra la dirección del líder, hace perder su esencia, convirtiéndose en desorden y rebeldía. Bezaleel y Aholiab trabajan en el Tabernáculo y en los utensilios con notables talentos. Con ”sabiduría e inteligencia en ciencia y en todo arte”, de parte de Dios, tallan, piedras preciosas, trabajan madera, bordan con hilos de colores, realizan ”toda labor ingeniosa”.
Nadie tiene tantos dones como ellos para trabajar. Sin embargo, Bezaleel y Aholiab, no se jactan de los dones que tienen, ni son obstinados con sus opiniones, antes bien, obedecen al liderazgo de Moisés. Además, enseñan y preparan a los demás, para que en su ausencia, la obra continúe avanzando.
Los dones pueden ser más eficientes cuando se dan en el marco de una comunidad.
Aunque alguien tenga un don sobresaliente, no puede alcanzar un rendimiento pleno, si no trabaja en equipo. En el reino de Dios, no hay trabajadores solitarios. Aun teniendo un don notable, no podrá ejercer gran influencia sin el apoyo de una comunidad. Toda la comunidad de Israel apoya plenamente la obra de Bezaleel y Aholiab. Con generosidad, traen los materiales que se necesitan para hacer el Tabernáculo.

Llegaron a traer tanto, que Moisés tuvo que anunciar que ya no trajeran más. Los dones más notables se potencian con el apoyo y colaboración de otros miembros. La comunidad debe proveer oportunidades para que todos sus miembros desarrollen sus dones, animándoles y apoyándoles.
Cuando cada miembro desarrolla sus dones con libertad y cuenta con colaboración, puede cumplir el llamado santo de Dios.
Dios acepta con alegría la ofrenda que el creyente da voluntariamente. La gracia que Dios provee se esparce como el viento, por medio del Espíritu Santo, de persona a persona, región a región, a través de las naciones. Sólo las personas que tienen la experiencia de haber recibido la gracia de Dios pueden ofrendar. Mientras más sacrifica y más da a Dios, usted puede encontrar la felicidad que rebosa desde lo más profundo.
En la obra del Tabernáculo de Israel todos colaboraron en cuatro aspectos: 1. En todas las áreas estaban el mandamiento y la sabiduría de Dios, que eran la base de todo. 2. Estaban la obediencia y comunicación de Moisés, quien recibía todas las órdenes de Dios. 3. Estaban los trabajadores sabios de corazón que hicieron la obra de acuerdo a las órdenes de Moisés. 4. Estaba el pueblo de Israel que ofreció sus regalos santos que serían usados en el Tabernáculo hasta sobreabundar.
De esta manera, el reino de Dios se hace realidad mediante la colaboración. Nosotros tenemos que mantener esta colaboración hasta que podamos completar los trabajos de Dios que comenzamos en fe.
Esperamos que pueda cosechar hermosos frutos participando en el ministerio del reino de Dios, mientras disfruta de la gracia del cielo.
Dios recibe con gozo las ofrendas que el creyente entrega con sinceridad.
Dios les guarde.






