
- “Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido”.
Juan 7.
Jesús no vino como un Mesías político, pero sus hermanos de sangre lo acusan de buscar éxito político y le sugieren que no se quede en Galilea, sino que vaya a Judea y se dé a conocer ante muchas personas. Pensarían que la proximidad de la fiesta de los tabernáculos sería una buena oportunidad para ello, ya que muchos iban a Jerusalén en estas fechas.
Aquí existe un contraste muy importante entre la frase en secreto (Jn. 7:10) y manifestarse (Jn. 7:4). Los que buscan la gloria y las riquezas de este mundo buscan manifestarse ante los demás. Pero Jesus no buscó nunca ganar fama para lograr algún éxito personal. Ignorar la identidad de Jesús e ir tras la vanidad es incredulidad.
La diferencia entre un amo y un esclavo es quién dispone de su tiempo. Cristo recibió, y fue enviado con una misión especial de salvar a la humanidad de parte de Dios; por tanto, acomoda sus tiempos a los de Dios. El amo utiliza su tiempo para su propio fin, mientras que el esclavo dispone de su tiempo para las propósitos de su amo.
Cristo utiliza su tiempo para la obra redentora y no para manifestarse ante muchos, por eso, sube a la fiesta de los tabernáculos en secreto. Nosotros somos los siervos del Señor; por ende, debemos disponer nuestro tiempo conforme a Su voluntad, discerniendo cuándo avanzar y cuándo detenernos ante el mandato divino.

Como Jesús se movía conforme a los tiempos que Dios había establecido, no le interesaba asistir a la fiesta de los Tabernáculos para ser el centro de atención de miles de personas. Por el contrario, esperaba la hora de la salvación en los tiempos de Dios, sin olvidar el deber de la cruz que se le encomendó.
Más tarde, Jesús subió en secreto, para evitar arruinar el plan de Dios y no hacer su propia voluntad. Así el verdadero discípulo obedece, respetando los tiempos de Dios, en vez de actuar, según sus planes e ideas y obra con humildad, discerniendo la voluntad de Dios, a través de la oración y la Palabra.
El verdadero discípulo de Jesús sigue únicamente los tiempos y planes de Dios, y no los suyos.
Dios les guarde.






