
Desde la tinta fina del pensamiento de La Pluma Dorada de La Guajira. Se plasma una de las tantas historia que se teje en el territorio y que se debe escribir para ser leida y mas cuando se traten de heroínas de la historia.
En el alma de nuestra Guajira, donde el wayuu se levanta antes que el sol, y el territorio guarda en sus entrañas uno de los tesoros minerales más grandes del país, existe un municipio que muchos conocen como la princesa negra. No por tristeza ni por oscuridad, sino por el carbón que yace bajo su suelo y que durante décadas ha marcado su historia. Ese municipio es Albania, La Guajira.
Albania no solo es la tierra del carbón, es la tierra donde una princesa indígena que la gobierna, una mujer que se llama Nera Eloísa Robles Bonivento. Cuya historia no comienza en los salones del poder, ni en los escritorios de la política tradicional.
Comienza bajo los sueños de su gente, en la ranchería, en el territorio ancestral donde se aprende primero a escuchar la voz de los mayores, a respetar la palabra y a entender que gobernar es servir a su casta, a la familia y al territorio.

Albania, una tierra diversa entre carbón y la historia
Antes de hablar de Nera, hay que comprender el territorio que la vio nacer.
Albania es un municipio relativamente joven dentro del departamento de La Guajira, pero su historia es mucho más antigua que sus decretos administrativos. Durante siglos estas tierras fueron recorridas por los clanes wayúu, guardianes del desierto y del mar.
Mucho antes de que las minas de carbón atrajeran empresas y capitales, esta era tierra de pastores, tejedores, pescadores y narradores de historias.
Con el paso del tiempo, Albania se convirtió en un punto estratégico del departamento. Allí confluyen comunidades indígenas wayúu, poblaciones afrodescendientes, campesinos y migrantes, formando un mosaico cultural que hace de este municipio uno de los territorios más diversos de la región.
Pero junto a la riqueza natural llegaron también las desigualdades, las promesas incumplidas y los gobiernos que muchas veces no lograron responder a las necesidades profundas de su gente.
Durante años, Albania fue administrada por diferentes liderazgos políticos. Algunos hicieron aportes importantes, pero el pueblo siempre guardó una pregunta silenciosa:
¿Cuándo gobernará una hija propia del territorio?

La niña de la comunidad que soñó con transformar su pueblo
En una comunidad del territorio albanés, conocida como Urapá, nació una niña wayúu que crecería viendo las transformaciones de su municipio.
Esa niña era Nera Eloísa Robles Bonivento, una mujer que desde joven entendió que el liderazgo no se hace desde la imposición, sino desde el diálogo con la comunidad.
Su formación política no surgió de la improvisación. Desde muy joven participó en procesos organizativos indígenas y en espacios de incidencia nacional como la Organización Nacional Indígena de Colombia, donde se fortaleció en la defensa de los derechos de los pueblos originarios y en la construcción de políticas públicas para las comunidades indígenas del país.
Ese camino de trabajo social la fue acercando cada vez más a la realidad de su territorio,
la lucha por el agua, la educación, la dignidad y la identidad cultural.
En esos escenarios empezó a formarse la mujer que más tarde levantaría el bastón de mando de Albania.

El bastón de mando, cuando el pueblo decide cambiar la narrativa
El día que el pueblo de Albania decidió elegirla como alcaldesa no fue simplemente un acto electoral.
Fue un gesto histórico.
Porque por primera vez muchos albaneses sintieron que el poder local regresaba a manos de alguien que había nacido, crecido y sentido las mismas realidades del territorio.
Con el respaldo del movimiento indígena Movimiento Alternativo Indígena y Social, Nera Robles alcanzó la alcaldía con más de cinco mil votos, convirtiéndose en una de las figuras políticas emergentes de La Guajira.
Su llegada al poder no fue solo un triunfo político.Fue también un símbolo cultural y diverso.
Una mujer indígena wayúu demostrando que las mujeres pueden dirigir, administrar y transformar el destino de un municipio.

Gobernar en medio de las dificultades
Cuando Nera Robles llegó a la administración municipal, encontró una realidad compleja.
Según denuncias hechas por su propio gobierno, el municipio enfrentaba deudas millonarias, contratos cuestionados y obras inconclusas, lo que representaba un enorme desafío para la nueva administración.
Sin embargo, lejos de paralizarse, su gobierno inició un proceso de revisión de contratos, recuperación institucional y reorganización de las prioridades del municipio.
Entre sus apuestas se destacan:, fortalecimiento de programas sociales, impulso al turismo comunitario ancestral, promoción de la cultura wayúu y desarrollo sostenible del territorio
Ese trabajo le valió en 2024 el reconocimiento nacional “Alcalde Solidario e Incluyente de Colombia”, otorgado por la Fundación Inclusocial por sus programas sociales y su enfoque en el desarrollo comunitario.

Una mujer que gobierna desde el tejido social
Quienes conocen a Nera Robles saben que su forma de gobernar se parece mucho a tejer un chinchorro.
Cada hilo representa una comunidad, un barrio, una ranchería, una organización o una familia.
Su liderazgo no se limita a la oficina de la alcaldía.
Se extiende a los corregimientos, a las comunidades rurales, a las mesas de diálogo y a los encuentros con las víctimas del conflicto, donde su administración ha promovido actos de memoria y reconciliación.
Gobernar para ella significa reconstruir la confianza de la gente.

El primer caballero y la familia, fortaleza interna.
Detrás de cada mujer líder existe también un tejido de afectos.
En el caso de la alcaldesa, su camino político ha estado acompañado por su esposo, el gestor social indígena José Francisco González, quien ha apoyado los procesos comunitarios del municipio.
Junto a sus hijos, su familia y sus raíces wayúu, Nera Robles ha mantenido viva la conexión con su cultura ancestral, recordando siempre que el poder no se hereda: se honracon el servicio al pueblo.

Más allá del carbón, la dignidad de un pueblo
Durante décadas, Albania ha sido vista principalmente como la tierra del carbón.
Pero bajo el liderazgo de Nera Robles, el municipio empieza a narrar capitulos distintos al que se estaba acostubrado leer.
la historia de su gente, su cultura, su identidad y su futuro sostenible.
Porque el verdadero tesoro de Albania no está únicamente bajo la tierra. Está en su territorio
La mujer que desafía el racismo y el machismo
En un país donde todavía persisten el racismo, el clasismo y el machismo, la presencia de una mujer indígena gobernando un municipio guajiro tiene un significado profundo.
Es la demostración de que las mujeres indígenas, Piensan, administran, transforman y gobiernan
Nera Robles es una de esas voces que le recuerdan al país que el liderazgo indígena no es una excepción. Es una continuidad histórica.

Epílogo, la princesa del carbón
Mientras el sol abraza a la guajiro de la mano de las corrientes del rio ranchería, juntos recorre cada comunidad de Albania, muchos sienten que el municipio atraviesa un nuevo momento de su historico.
La tierra sigue siendo negra por el carbón.
Pero su gobierno tiene el color de las mochilas wayúu, el sonido de su lengua ancestral y la esperanza de un pueblo que decidió creer en una de sus hijas.
Porque Albania, la princesa negra del carbón,
ya tiene su princesa wayúu. Y su nombre es: Nera Eloísa Robles Bonivento.






