En la inmensidad de La Guajira nació una voz que hoy resuena en todo el país. Martha Peralta Epieyú no es solo una senadora: es madre, esposa, hija de un pueblo ancestral y la primera mujer wayuu que llegó al Senado de la República de Colombia. Su historia no comenzó en los pasillos del poder, sino en la arena caliente de la Guajira profunda, donde el viento sopla fuerte y la dignidad del pueblo wayuu nunca se arrodilla.
Desde niña aprendió que la vida se protege en comunidad y que el territorio no se vende ni se abandona, se defiende. Creció en una ranchería donde el agua es escasa pero la palabra tiene valor sagrado. Esa raíz marcó su camino y definió su manera de hacer política: con firmeza, con sensibilidad y con la convicción de que representar al pueblo significa jamás olvidar de dónde se viene.
Abogada de la Universidad Externado de Colombia, especialista en Derecho Ambiental y magíster en Gobierno y Políticas Públicas, Martha Peralta puso su formación al servicio de quienes históricamente no han tenido voz. Durante más de una década acompañó a comunidades indígenas y rurales en la defensa de sus derechos, en procesos de consulta previa, protección del territorio y legalización de tierras colectivas. Allí se forjó una lideresa que entiende que la justicia no puede ser un privilegio.
Su liderazgo también se consolidó desde la organización política. Como presidenta del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), impulsó la participación de los pueblos históricamente excluidos en la vida democrática del país, fortaleciendo una agenda basada en la justicia social, los derechos colectivos y la defensa de la vida.
Cuando llegó al Senado, no llegó sola: llegó con la voz de miles de comunidades que durante siglos habían sido ignoradas. Desde el Congreso ha demostrado que el conocimiento del territorio y el rigor jurídico pueden caminar juntos. Su trabajo legislativo ha estado marcado por una agenda clara: dignidad para los pueblos indígenas, protección del agua, defensa del territorio y oportunidades reales para las regiones olvidadas.

Entre sus logros más emblemáticos está la ley que reconoce al río Ranchería como sujeto de derechos, una iniciativa histórica que pone en el centro la protección del agua como un bien sagrado y fundamental para la vida. Este proyecto refleja la visión de una mujer que entiende que el desarrollo solo es verdadero cuando protege la naturaleza y respeta a las comunidades.
Pero su trabajo no se limita a una sola ley. Martha Peralta Epieyú es autora de múltiples iniciativas legislativas, proyectos de ley y proposiciones que buscan garantizar acceso al agua potable, vivienda digna, servicios básicos en zonas rurales y la defensa de los territorios frente a modelos que ponen en riesgo la vida de las comunidades.
Ese liderazgo se ha reflejado con fuerza en su campaña para continuar en el Senado, denominada “Con la manta bien puesta”. En cada rincón del país, pero especialmente en La Guajira, miles de personas han salido a las calles, a las plazas y a los encuentros comunitarios para expresar un respaldo masivo y contundente a su trabajo. Las concentraciones multitudinarias no solo evidencian el cariño del pueblo, sino la confianza en una mujer que ha cumplido su palabra.
Guajiros, comunidades indígenas y ciudadanos de distintas regiones del país han convertido esta campaña en un movimiento colectivo. No es solo una candidatura: es la expresión de un liderazgo que conecta con la gente, que escucha y que representa con dignidad a quienes durante mucho tiempo estuvieron ausentes en las decisiones nacionales.
Hoy, Martha Peralta Epieyú está lista para seguir haciendo historia. Lista para continuar siendo la voz de los guajiros en el Senado de la República, la mujer que defiende con firmeza los intereses de los pueblos indígenas de Colombia y la lideresa que demuestra que el origen también gobierna. Con la manta bien puesta y el respaldo del pueblo el triunfo de Martha Peralta Epieyú será contundente este domingo 08 de marzo.






