Edicion mayo 29, 2026

LA VIDA QUE PERMANECE EN EL AMOR DEL SEÑOR

LA VIDA QUE PERMANECE EN EL AMOR DEL SEÑOR
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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

13. “Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos.

14. ⁠Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando”.

Juan 15.

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El amor y la obediencia están estrechamente relacionados y son inseparables. Jesús nos manda diciendo:permaneced en mi amor”. Guardar los mandamientos de Jesús significa permanecer en Su amor. Jesús es amado por Dios; y no solo guardó los mandamientos de Dios, sino que ha dado su vida para salvar a las almas perdidas.

Aun en la cruz de la aflicción, Jesús amó a Sus discípulos hasta el fin. Jesús les insta varias veces a ”amarse unos a otros” para que el amor y el gozo sea completo en ellos. Cuando los discípulos compartan el gozo del amor, y los que son amados por ellos amen así a otros, el mundo se llenará de gozo y amor. Solo el amor puede vender el odio y los conflictos.

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En la época de Jesús, consideraban siervos a los discípulos de un rabino. Pero Jesús no llama siervos a sus discípulos, sino amigos”. Dice os he llamado amigos”, y en griego está en pretérito perfecto, lo que significa que ya los consideró como Sus amigos. Jesús reveló a Sus discípulos todo lo que oyó de Dios.

Esto se contrasta con la relación que los amos mantenían con sus siervos, ya que ocultaban muchas cosas a sus siervos. Pero Jesús llamó amigos a Sus discípulos para mostrarles el amor más grande, el que da Su vida por Sus amigos. Además, todo lo que pidieren a Dios en el nombre de Jesús, lo recibirán. El Señor espera de nosotros que nos amemos unos a otros.

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Jesús habla sobre el amor al prójimo, mientras conversa con un maestro de la ley (Mateo 22: 37-39). Dios ordenó en el Antiguo Testamento: ”Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). Amar al enemigo y al prójimo como a uno mismo es el principio del reino de Dios que atraviesa tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, y es la manifestación del amor práctico que Jesucristo mostró en esta tierra.

Así podemos conocer el verdadero amor por medio de Su amor que hasta aceptó al discípulo que lo traicionó. Nosotros que recibimos el amor de Jesús que dio la vida por los pecadores enemistados con Dios, tenemos la responsabilidad y el deber de predicar sobre ese amor.

El verdadero cristiano imita el amor de Jesús, que amó incluso al discípulo que lo traicionó. Dios les guarde.

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