Edicion febrero 17, 2026

LA VERDAD DE CONOCER A LOS SIERVOS QUE OBEDECIERON

LA VERDAD DE CONOCER A LOS SIERVOS QUE OBEDECIERON
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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

9. “Cuando el encargado del banquete probó el agua hecha vino, sin saber de dónde era (aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), llamó al esposo”

Juan 2.

La boda es la mayor celebración para el hombre. Jesús va con su madre María y Sus discípulos a las bodas en Caná. Este lugar se encuentra a unos 14 km. al norte de Nazaret, Galilea. El vino es una bebida importante en la boda, símbolo de gozo y abundancia. La boda en el pueblo judío dura aproximadamente siete días; la boda a la cual asiste Jesús se queda sin vino en medio de dicha celebración.

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María alerta sobre esto a Jesús. Jesús le dice que aún no ha llegado su hora (v. 4, ora en griego), es decir, al tiempo de Su muerte en la cruz. María le dice a los que sirven que hagan todo lo que Jesús les diga.

El milagro comienza cuando creemos y obedecemos en la Palabra del Señor.

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Jesús es Dios Creador, que vino como hombre al mundo (Jn. 1:3). Por tanto, tiene poder para transformar el agua en el mejor vino. Viendo las tinajas, Jesús manda a los siervos a llenarlas de agua. Cada uno lleva de ochenta a ciento veinte litros, y entre las seis, suman bastante cantidad de agua.

Jesús convierte el agua en vino para evitar una crisis que acabara con el gozo de todos. El encargado del banquete prueba el vino y felicita al esposo diciendo: “has reservado el buen vino hasta ahora” (v. 10). Después de la señal, hay más gozo en la boda.

El milagro de la transformación de agua en vino es la sombra del mejor regalo que Dios nos ha concedido, que es la “salvación” mediante la muerte de la cruz y Su resurrección.

El primer milagro que realizó Jesús fue convertir el agua en vino en la boda de Caná de Galilea. En aquel entonces, para los judíos una boda era un evento sumamente importante y el vino representaba la alegría y la bendición de la celebración. Con este milagro, Jesús anuncia el ministerio redentor de la cruz y establece la base de la fe para sus discípulos.

Jesús, el Señor y Creador del universo, no solo es quien nos da todo lo que necesitamos, sino que también es Aquel que nos da la mayor alegría y bendición llamada “salvación”.

Aunque no podamos entenderlo, si obedecemos la Palabra de Jesús como lo hicieron los siervos que trajeron agua, conoceremos Su poder y protección.

Podemos experimentar la deidad y poder de Jesús cuando obedecemos Su Palabra. Dios les guarde.

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