Edicion junio 9, 2026

LA PROVIDENCIA DE DIOS Y LA PROSPERIDAD DEL MALVADO

LA PROVIDENCIA DE DIOS Y LA PROSPERIDAD DEL MALVADO

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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

1. “Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón.

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2. ⁠En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies, ¡por poco resbalaron mis pasos!,

3. ⁠porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos.

Salmos 73.

El salmo 73 se basa en la injusticia del mundo para meditar y anunciar la verdadera bendición. El salmista está convencido de que Dios es bueno para con los limpios de corazón. La realidad que se ve es diferente a las enseñanzas que ha recibido de niño. Los justos son tratados injustamente, los arrogantes que cometen maldad prosperan hasta tal punto que le provoca envidia.

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Al ver una realidad que no puede entender y le cuesta aceptar, sus pensamientos y fe comienzan a tambalear. Esta situación no difiere mucho de la nuestra. Porque la maldad del hombre y la injusticia del mundo persisten alrededor de nosotros. Necesitamos recibir sabiduría de la Palabra ante la pregunta: “¿por qué suceden cosas injustas, si Dios que gobierna al mundo es justo?”.

Hay impíos que nunca experimentan aflicción ni desdicha en este mundo. Gozan de la buena salud hasta su vejez, y mueren sin dolor. Por este motivo, los malvados se mofan y hablan con altanería y con maldad de hacer violencia. Aunque son malvados, siempre gozan de paz y sus riquezas aumentan cada día.

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La prosperidad de los impíos trae dos problemas: primero, conmina otros a acudir a la injusticia como una forma de vida. Al ver a los malvados libres de toda aflicción, la gente comenzará a imitar su forma de hablar y actuar. Segundo, es que hace dudar a los que buscan la justicia y llegan a pensar que en vano se han esforzado en mantener su corazón limpio y sin pecado. Pero los hombres de fe buscan respuestas a estos problemas delante de Dios.

Cuándo vemos la realidad en la que el justo de corazón sufre, mientras el malvado prospera, dudamos de la justicia de Dios. Sin embargo, Dios gobierna a todas las personas y paga acorde a las acciones de cada uno. Acumular riquezas, injustamente, ha tratados por la codicia, y actuar tiránicamente con soberbia, llaman la ira de Dios.

El suceso universal de ”la destrucción del malvado” y la salvación del justo” nos esperan. La justicia de Dios se hará realidad por medio del juicio final. Por lo tanto, el fiel debe confiar en la justicia de Dios, en cualquier situación y elegir el bien.

La vida de quien confía en el Señor y busca la santidad, jamás será en vano.

Si confiamos en la soberanía y la providencia de Dios, podremos superar las pruebas incluso en la contradictoria realidad donde los malvados prosperan.

Dios les guarde.

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