Edicion febrero 14, 2026
LA PALABRA PURA DE DIOS
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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

8. “Vanidad y mentira aparta de mí, y no me des pobreza ni riquezas, sino susténtame con el pan necesario” Proverbios 30.

El capítulo 30 es el proverbio de Agur. Él se humilla a sí mismo diciendo que es rudo, que no tiene entendimiento humano ni ha aprendido sabiduría o la ciencia del Santo. Después de presentarse con humildad, Agur plantea una pregunta que ninguno que dice ser sabio podrá responder (Prov. 30:4): ”¿quién subió al cielo y descendió?  ¿quién encerró los vientos en sus puños? …¿cuál es su nombre?”. Agur confiesa que como el hombre es ignorante, debe confiar solo en la Palabra de Dios. Solo Él es el escudo para los que en Él esperan.

Pide dos cosas en oración: primero, que aparte de él la vanidad y la mentira; y segundo, que no le dé pobreza ni riquezas, sino que le sustente con el pan necesario. La sabiduría viene de la humildad que se perfecciona en el contentamiento.

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Hay personas de quienes debemos mantenernos alejados. Primero, de los acusadores. El que acusa al siervo ante su señor, llevará el castigo del siervo. Segundo, del que maldice a su padre y no bendice a su madre. Tampoco podemos acercarnos al que es limpio en su propia opinión, pero no se ha limpiado de su inmundicia. Alejémonos de los que tienen ojos altivos y párpados altaneros, y miran con desprecio a los pobres.

No caminemos con aquellos cuyos dientes son espadas y cuyas muelas son cuchillos para devorar a los pobres y menesterosos. Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres (1 Co. 15:33).
Acerquémonos, pues, a los que son buenos e íntegros, sabiendo que ellos ejercen una influencia positiva en nuestra vida.

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La Palabra de Dios es pura. Pureza significa inocencia o integridad, sin errores ni contaminación. Dios es un escudo para quienes confían en Él. Así como el escudo nos protege del ataque del enemigo, Dios protege de la maldad del mundo a los fieles que permanecen en Su Palabra.

El fiel no debe agregar ni quitar absolutamente nada de la perfecta y completa Palabra de Dios. Y al orar, debemos pedir lo que realmente necesitamos en nuestra vida diaria, conforme a la voluntad de Dios, sin dudar. Si oramos a Dios con un propósito y razón clara, como Agur, recibiremos una respuesta favorable.
La Palabra pura de Dios es el escudo seguro de nuestra vida. Dios les guarde. Feliz año nuevo.

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