Edicion mayo 4, 2026

LA ELECCIÓN SOBERANA DE DIOS

LA ELECCIÓN SOBERANA DE DIOS
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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

5. “Florecerá la vara del hombre que yo escoja, y así haré cesar delante de mí las quejas que murmuran los hijos de Israel contra vosotros”. 

Números 17. 

Es muy importante establecer el orden de la comunidad de fe, antes de que ingrese a la Tierra Prometida. Dios proclamará quién es el sacerdote que Él ha establecido para el pueblo. Con este fin, manda a colocar doce varas con el nombre de los príncipes, de cada tribu y colocarlas delante del Testimonio, dentro del tabernáculo. Sobre la vara de Leví escribe el nombre de Aarón. 

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Frente al Testimonio, donde Dios sale al encuentro del pueblo, apartará la vara de aquel a quién ha escogido, manifestando un milagro sobrenatural, en el que una vara que carece de vida florecerá. Así detendrá  Dios toda rebeldía y murmuración contra el sacerdocio establecido por Él. La elección de Dios es perfecta en todo tiempo; no hay ni un margen de error en su llamado. La sabiduría está en reconocer la autoridad establecida por Dios y respetar el orden establecido. 

Un día, después de haber colocado las varas delante del Testimonio, ocurrió algo sobrenatural, un verdadero milagro. La vara que Dios escogió había reverdecido, echado flores, arrojado renuevos y producido, almendras, conforme a lo que había sido anunciado. Moisés mostró la vara a todo el pueblo, y nadie pudo cuestionar  Aarón había sido escogido por Dios como sacerdote. 

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Dios manda a colocar la vara de Aarón delante del Testimonio, para que sirva de señal por generaciones, y para que el pueblo nunca más se queje de esto. La rebeldía conlleva castigo, porque las quejas y la rebeldía contra el líder apuntan a Dios. Pero quien respeta la autoridad establecida por Dios conforme a su voluntad y se somete a su liderazgo, con humildad no tiene temor y está seguro. 

Dios, el Creador del universo y todas las personas, sabe por qué estamos descontentos y nos quejamos. Él desea que quitemos los celos, la envidia, la soberbia y el descontento. Quien conoce a Dios apoya al líder que Él eligió sin protestar. 

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Aunque no nos agrade esa persona, debemos reconocer la soberanía de Dios y esperar las obras que realizará a través de él o ella. 

Sea un líder o seguidor, hay que admitir que somos seres existentes, solo porque Dios nos da vida y por eso debemos buscar Su gracia con humildad. 

Quien reconoce la soberanía de Dios, no se queja y acepta a quien Dios elige. Dios les guarde.

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